Las primeras interpretaciones de Skinner respecto a la conducta operante llevaron a afirmar que la mera contigüidad entre la respuesta y el reforzador era la responsable del fortalecimiento de la operante. Según este análisis, cualquier respuesta que se de justo antes de la presentación de un reforzador verá aumentada su frecuencia, aunque no produzca directamente el reforzador. Este reforzamiento accidental, o reforzamiento adventicio, sería el responsable de la instauración y mantenimiento de la conducta supersticiosa.

 Posteriormente Staddon y Simmelhag plantearon la posibilidad de que lo que Skinner llamaba conducta supersticiosa fuesen en realidad conductas terminales.