Propiedad que tienen algunos agentes químicos para atrapar iones de metales pesados con objeto de secuestrarlos y dejarlos inactivos (los metales pesados no pueden ser metabolizados por el cuerpo humano y persisten en el organismo, donde ejercen sus efectos tóxicos cuando se combinan con uno o más grupos reactivos -ligandos- esenciales para las funciones fisiológicas normales). 

Por ejemplo, algunas terapias farmacológicas empleadas en la enfermedad de Alzheimer para contrarrestar los efectos nocivos del aluminio, al suponer a este agente como desencadenante en dicha enfermedad neurodegenerativa.