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La exposición de los cambios producidos por la repetición de un estímulo elicitante pueden provocar emociones complejas (miedo, euforia...).

Reacciones emocionales y sus efectos posteriores

En su revisión de ejemplos de respuestas emocionales a varios estímulos, incluyendo drogas, Solomon y Corbit (1974) destacaron dos rasgos llamativos:

  • Las reacciones emocionales intensas a menudo constan de dos fases: una emoción tiene lugar durante la presentación del estímulo elicitante, la opuesta se observa cuando el estímulo desaparece (efecto psicoactivo del alcohol: primero alegre y relajada, cuando los efectos desaparecen viene la “resaca”). La reacción primaria y su postefecto dependen de la dosis de la droga.

  • Otra característica común de las reacciones emocionales es que cambian con la experiencia. La reacción primaria se hace más débil y su postefecto se hace más fuerte. 

La habituación de la primera reacción a la droga se llama tolerancia a la droga, lo que hace referencia a la disminución en la efectividad de una droga con las exposiciones repetidas (una cantidad que podría emborrachar ligeramente a un bebedor ocasional puede no tener efecto alguno en un bebedor habitual) Tolerancia a la droga: reducción en la efectividad de una droga como resultado del uso repetido de la droga.

Debido al desarrollo de la tolerancia, los consumidores habituales de drogas a veces no disfrutan tanto de su consumo como los consumidores novatos.

Solomon y Corbit (1974) destacaron que se producen patrones de reacción emocional similares con otros estímulos emocionales como el amor y el apego (los recién casados suelen sentirse emocionados el uno con el otro, pero esta reacción primaria se habitúa con el tiempo).

Además la habituación de la reacción emocional primaria va acompañada de un fortalecimiento des postefecto afectivo (las parejas que han estado juntas muchos años sufren más intensamente la separación por muerte o enfermedad que los recién casados). Este postefecto afectivo es llamativo, ya que en esta fase de la relación la pareja bien puede haber dejado de mostrar cualquier signo de afecto.

La teoría del proceso oponente

Tres características comunes de las reacciones emocionales:

  • Las reacciones emocionales son bifásicas; a una reacción primaria sigue un postefecto opuesto.

  • La reacción primaria se debilita con la estimulación repetida.

  • El debilitamiento de la reacción primaria va acompañado por un fortalecimiento del postecto.

La teoría del proceso oponente de Solomon y Corbit se diseñó para explicar estos tres rasgos característicos de las emociones.

La teoría del proceso oponente asume que los mecanismos neurofisiológicos involucrados en la conducta emocional tratan de mantener la estabilidad emocional. Así pues, la teoría del proceso oponente es una teoría homeostática. Se basa en la premisa de que una función importante de los mecanismos que controlan la conducta emocional es minimizar las desviaciones con respecto a la neutralidad o estabilidad emocional.

Mantener cualquier sistema estable o neutral requiere que las perturbaciones que mueven el sistema en una dirección se encuentren con una fuerza opuesta que compense la perturbación.

El concepto de fuerzas opuestas es central para la teoría del proceso oponente.

La teoría asume que un estimulo emocional activador desvía de la neutralidad el estado emocional de una persona.

Se asume que este desplazamiento con respecto a la neutralidad emocional pone en marcha un proceso oponente que compensa el cambio. Los patrones de conducta emocional observados tanto inicialmente como después de la experiencia repetida con un estímulo son el resultado neto de los procesos oponentes de los cambios en los mismos como resultado de la experiencia.

La teoría del proceso oponente asume que la presentación de un estímulo emocional activador elicita inicialmente lo que se denomina el proceso primario, o proceso a que es el responsable de la naturaleza del estado emocional, (por ejemplo felicidad) que tiene lugar en presencia del estimulo.

El proceso primario o proceso a, elicita a su vez un proceso oponente o proceso b, que genera la reacción emocional opuesta (por ejemplo tristeza).

Se asume que los cambios emocionales observados cuando se presenta un estímulo y después se retira reflejan el resultado neto de los procesos primario y oponente. La fuerza del proceso oponente se resta de la fuerza del proceso primario para dar lugar a las emociones que realmente ocurren.

Por tanto, los procesos primario y oponente son mecanismos internos cuyos efectos son los cambios emocionales observados. Un presupuesto adicional básico para la teoría del proceso oponente es que el proceso oponente es ligeramente ineficiente. Al principio permanece a la zaga de la alteración emocional primaria, y por tanto, no es lo suficientemente fuerte para compensar por completo la emoción primaria.

Sin embargo, el proceso oponente se hace más rápido y potente con la práctica o con la experiencia repetida con el estímulo que activa la emoción.

En cierto sentido, el proceso oponente se sensibiliza como resultado de la activación repetida. Progresivamente se va haciendo lo suficientemente fuerte como para bloquear la mayor parte de la reacción emocional primaria, momento en el cual produce también un postefecto muy fuerte al terminar el estímulo emocional activador.

Mecanismos oponentes durante la exposición inicial al estímulo

Cuando el estímulo se presenta por primera vez, el proceso a tiene lugar sin la oposición del proceso b. Esto permite que la reacción emocional primaria alcance su nivel más alto.

Después se activa el proceso b y comienza a oponerse al proceso a. Sin embargo, en la primera presentación del estímulo el proceso b no es lo suficiente mente fuerte para compensar por completo la respuesta emocional primaria, que persiste mientras está presente el estimulo elicitante.

Cuando el estimulo se retira, el proceso a se detiene rápidamente, pero el proceso b permanece por algún tiempo.

En este momento no hay nada que se oponga al proceso b, y la respuesta emocional característica del proceso oponente se hace evidente por primera vez.

Estas emociones son por lo general opuestas a las que se observan durante la presentación del estímulo.

Mecanismos oponentes tras la exposición prolongada al estímulo

Un estímulo familiar no elicita reacciones emocionales fuertes, pero el postefecto afectivo tiende a ser más fuerte cuando termina un estimulo familiar.

La teoría del proceso oponente explica este resultado asumiendo que el proceso b se fortalece con la exposición prolongada a estimulo, el fortalecimiento del proceso b se refleja en varias de sus características: se activa antes tras la aparición del estimulo, su intensidad máxima se hace mayor y da más tiempo en decaer tras la desaparición del estímulo.

Por el contrario, se asume que el proceso a permanece inalterado.

Por tanto, tras la presentación repetida de un estímulo, la respuesta emocional primaria queda compensada de forma más efectiva por el proceso oponente.

Este fortalecimiento del proceso oponente reduce la intensidad de las respuestas emocionales primarias observadas durante la presentación del estimulo emocional activador. También d lugar a un postefecto emocional intenso cuando el estimulo se retira.

Motivación y postefecto oponente

La teoría del proceso oponente sugiere que lo adicción a las drogas es principalmente un intento de reducir la aversión producida por el postefecto afectivo de las drogas.

Hay dos formas de reducir los postefectos oponentes aversivos de las drogas:

  • Esperar el tiempo necesario para que se disipen.

  • O más rápido: tomando de nuevo la droga.

De acuerdo con la teoría, los adictos quedan atrapados por la necesidad de tomar la droga para reducir los efectos de la retirada.

Valoración general de la teoría del proceso oponente

Aunque la teoría no ha estimulado toda la investigación que prometía, ha supuesto una importante contribución al aplicar el concepto de regulación homeostática al análisis de emociones y la motivación.

Variaciones en la conducta dirigida a metas

Responder para escapar de la molestia producida por la retirada de un estímulo es sólo uno de los tipos de conducta motivada o dirigida a metas.

Un objeto meta gratificante recibe el nombre técnico de reforzador.

Reforzador: estímulo cuya administración inmediatamente posterior a una respuesta incrementa la probabilidad futura de dicha respuesta.

Las situaciones en las que los organismos responden repetidamente para obtener un reforzador muestran muchas de las propiedades comunes de la habituación la sensibilización. (Escuchar una canción particular, es menos probable que nos apetezca encender la radio para escuchar siempre lo mismo (habituación), pero esta pérdida de interés es específica de esa canción repetida (especificidad del estímulo), además recuperaremos nuestro interés en la canción si no la escuchamos en unos días (recuperación espontánea), o también puede restablecerse nuestro interés por la exposición a estímulos novedosos como que la escuchemos junto a un amigo (sensibilización)).

La habituación y la sensibilización son frecuentes con reforzadores sensoriales (como una pieza musical).

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