Cuando un niño nace dispone de sus reflejos como capacidad de acción sobre la realidad. Jean Piaget sostuvo que el sujeto hereda también una forma de funcionamiento que comparte con otros organismos vivos: la capacidad de adaptarse al medio organizando así sus conductas y conocimientos. Piaget admite que el sujeto tiene capacidades innatas pero pone en duda que estas incluyan conocimientos innatos acerca de cómo es la realidad. Por ejemplo nuestra visión solo nos permite ver determinadas longitudes de onda.

A partir de sus capacidades reflejas el niño va interactuando con la realidad. Actuando sobre los objetos va descubriendo propiedades de éstos que se le manifiestan a través de la resistencia que ofrece a su acción. De esta forma establece propiedades de los objetos y construye las características del mundo. Va formando esquemas que le permiten actuar sobre la realidad de forma más compleja y su conducta va enriqueciéndose.

En la concepción de Piaget lo que el sujeto puede conocer de la realidad en un cierto momento es fruto del proceso de adaptación intelectual que está determinado por sus conocimientos anteriores y sus instrumentos cognitivos. Al actuar sobre la realidad la incorpora, la asimila, y la modifica. Al mismo tiempo se modifica él mismo, se acomoda, pues aumenta su conocimiento y las anticipaciones que puede hacer.

La asimilación es el proceso complementario a la acomodación, mediante el cual el sujeto transforma la realidad para poder incorporarla a sus esquemas.

La acomodación es el proceso mediante el cual el sujeto modifica sus esquemas para poder incorporar nuevos objetos y conocimientos a su estructura cognoscitiva. Según el constructivismo, el sujeto tiene que construir tanto sus conocimientos y sus ideass sobre el mundo, como sus propios instrumentos de conocer. A lo largo de su desarrollo va pasando por una serie de estadios que, en definitiva, son distintas formas de interaccionar con la realidad.