El desarrollo histórico del estudio de los grupos en psicología social se inicia con una polémica relacionada con la existencia o no de entidades supraindividuales como la mente de grupo. El antecedente más importante es la obra de Le Bon Psichologie des foules y se le describe como un “alma colectiva” dotada de unidad psicológica donde el individuo se sumerge dándose una degradación de su comportamiento, que se hace irracional y emocional mediante mecanismos como la sugestión y el contagio. A pesar de esta visión, establece un nexo entre los procesos psicológicos y los fenómenos sociales.

La publicación de Mc Dougall The Group Mind es la obra que desata la polémica de forma más directa. Se trata de la vida de los grupos que resultan ser algo más que la suma de los individuos, por lo que las leyes que los rigen son diferentes a las que gobiernan el comportamiento individual. Para caracterizar a los grupos recurre al principio de organización cuyos efectos son el espíritu de grupo y una vida mental colectiva. A pesar de compartir algunas de las ideas de Le Bon como la organización propia de los grupos, McDougall contrarresta los aspectos de desestructuración del comportamiento que éste exponía.

McDougall define el grupo como un sistema organizado de fuerzas que tiene vida propia, un poder de moldear a todos los componentes individuales y un poder de perpetuarse como un sistema idéntico a sí mismo, sujeto sólo a un cambio gradual. Allport, desde su posición individualista niega la existencia de una entidad como la mente de grupo que fuera independiente y distinta a la suma de los individuos.

Otro aspecto importante se refiere a los distintos modos de resolver a nivel conceptual y empírico, la dicotomía grupo-individuo. Sherif demuestra experimentalmente la existencia de las normas de grupo, y Lewin opone un concepto genotípico de grupo basado en la interdependencia entre los miembros o subpartes del grupo a un concepto fenotípico basado en la semejanza, y propone que el método experimental es el mejor modo de enfrentarse al problema de la entidad de los grupos.

Asch, para enfrentar las posturas extremas individualismo-mente de grupo, parte de una definición de la interacción que implica reciprocidad entre los que están en interacción y la existencia de un campo compartido. Aceptando que los procesos psicológicos se den sólo en los individuos, indica que las acciones de grupo tienen un carácter real y siguen leyes que no se pueden reducir a componentes y que son fruto de la interacción: “Los fenómenos de grupo son tanto un producto como la condición de las acciones de los individuos”. El requisito para realizar la acción de grupo es que los individuos tengan una representación de la acción conjunta, de sus acciones y de las de los demás y de las interrelaciones. Así, a través de la interacción emergen nuevas propiedades y relaciones que no son idénticas a las de los individuos que lo constituyen.

Desde la perspectiva de la Identidad Social se analizan los procesos por los que el individuo se transforma y su comportamiento adquiere un carácter colectivo al compartir una identidad social dentro de un grupo frente a otros grupos, mostrando la importancia de la dimensión intergrupal en el fenómeno grupal. Desarrollos recientes en el campo de la cognición Social resuelven la controversia mediante el procesamiento de la información de grupo como el grado en que la información, las ideas y los procesos cognitivos son compartidos o están siendo compartidos entre los miembros de grupo. Así, lo importante es el compartir en el grupo, lo que se comparte tiene mayor impacto. Desde esta perspectiva se estudia el efecto de compartir la información o los recuerdos.

El desarrollo inicial

El momento inicial del desarrollo del tema de los grupos en Psicología social se produjo antes de la 2ª GM, cuando los grupos comienzan a considerarse como objeto de conocimiento científico. Cartwright y Zander definen la dinámica de grupos como “el campo de investigación dedicado a obtener conocimiento sobre la naturaleza de los grupos, sus leyes de desarrollo y sus interrelaciones con individuos, otros grupos e instituciones”. Esta definición articula distintos niveles de análisis individual, grupal e institucional. Las características que le asignan son:

  • Énfasis en la investigación empírica teóricamente orientada, estableciendo un equilibrio entre lo teórico y la investigación.

  • Interés en la dinámica y en la interdependencia de los fenómenos y en las leyes que rigen sus relaciones.

  • Relevancia interdisciplinar al asociar el estudio de grupos a otras disciplinas (sociología, antropología…).

  • Aplicabilidad potencial de los hallazgos a la práctica social.

Entre las condiciones que favorecieron este desarrollo científico están, en primer lugar, una sociedad que lo apoya y le concede un gran valor a la ciencia, y que parte de la convicción de que se puede enfocar los problemas sociales desde la investigación y que mediante su estudio sistemático podría llevar a su solución. En segundo lugar, el desarrollo de profesiones que se sirven de los grupos y que comprueban la importancia de los procesos grupales y de las relaciones humanas: trabajo social, psicoterapia, educación… esto contribuye al énfasis práctico sin dejar a un lado la investigación sistemática. El tercero sería el desarrollo de la ciencia social, y en particular de ciertas técnicas de investigación como la experimentación. Ej: test sociométrico.

Los hitos más importantes del trabajo en ese primer momento lo constituyen los estudios de Sherif sobre el surgimiento de normas en grupo, que los conceptualiza como marcos de referencia a partir de los cuales se enjuicia la realidad, pero sobre todo como propiedades emergentes en los grupos y cuya influencia se puede demostrar experimentalmente. También a este trabajo pertenecen trabajos sobre el anclaje de actitudes en grupo, que muestra cómo los grupos moldean las actitudes de sus miembros mediante el refuerzo a los que se atienen a las actitudes dominantes, permitiéndoles así ocupar posiciones destacadas en el grupo. O los relativos al liderazgo y atmósfera de grupo, que muestran cómo se puede crear una determinada atmósfera de grupos a través del estilo de comportamiento del líder y cómo esa atmósfera a su vez determina las conductas.

En esa época se crean dos instituciones directamente vinculadas al estudio de la dinámica grupal: el Research Center for Group Dynamics, dedicada a la investigación, y el National Training Laboratories, destinada a la formación y entrenamiento de líderes comunitarios y profesionales en habilidades de dirección de grupos.

Evolución posterior

Posterior a la 2ª GM se da un crecimiento incorporando nuevas áreas de investigación sobre influencia a partir de la investigación sobre conformismo, conflicto, comunicación intragrupal, liderazgo y productividad de grupo, floreciendo la investigación sobre grupos. A finales de los 60 se inicia una pérdida de interés por los grupos en Psicología social. Entre las explicaciones propuestas hay algunas que aluden a aspectos pragmáticos: dificultades para realizar investigación sobre grupos (recogida de datos, número de participantes necesarios…). También se alude a la ausencia de una teoría integradora de la investigación en el dominio de los pequeños grupos. En otros casos se relaciona con el auge de la cognición social como paradigma dominante: se desplazó la investigación de fuera a dentro, los grupos dejaron de considerarse como realidad externa y se convirtieron en una realidad en la mente de las personas.

Steiner dio una explicación societal de la evolución del estudio de grupos. Proponía que esa evolución reflejaba tendencias en la sociedad con un retraso de 10 años y que el interés por los grupos se corresponde con etapas de conflicto. Así, en los años 50 el auge en el estudio de los grupos se relacionaría con los conflictos de la década anterior y la pérdida de interés posterior se correspondería a la relativa calma de los años 50. Pronosticaba un nuevo auge en este campo de estudio que debería reflejar los conflictos de finales de los 60.

Sin embargo, no se produjo ese aumento de interés por los grupos, y Steiner lo explica diciendo que el conflicto de fines de los 60 dio lugar a dudas acerca del futuro de la sociedad y llevó a dar prioridad a metas individuales frente a las colectivas. Realizó explicaciones atributivas: las épocas de desorden sólo llevan a interesarse por los grupos, no por los individuos. Es decir, el interés de los psicólogos sociales por los grupos se dará sólo cuando éstos y no la sociedad parecen precisar atención. Por otro lado, no incluye entre sus soluciones considerar al grupo como unidad de análisis, sino insertar al individuo en un sistema más amplio, lo cual llevaría al interés por la psicología ambiental y la organizacional. Y además indica que la investigación sobre grupos se realizará fuera de los departamentos de psicología social y sociología.

Posteriormente ya no aludía a causas societales sino a causas dentro de la psicología social que no favorecen el desarrollo del estudio de los grupos. Además del mayor interés por lo intrapsíquico que por la observación de la interacción, apunta que se suelen estudiar conductas únicas más que secuencias de interacción. También señala que se dan dificultades para relacionar los hechos observados, de particular importancia en los grupos, donde se enfrentan múltiples variables simultáneas. Por otro lado, hay que observar la reciprocidad de la conducta. Se desarrollan teorías unicausales y no multicausales, se prefiere la búsqueda de causas próximas y no las causas distantes. Se dará una mayor abundancia de estudios de laboratorio frente al estudio de la conducta en grupos en contextos naturales.

Algunas direcciones actuales en el estudio de los grupos

Moreland, Hogg y colbs realizaron un análisis de publicaciones en tres revistas importantes de Psicología Social para poner a prueba la hipótesis de Steiner de que el campo de los grupos refleja las tendencias societales. Los resultados dan poco apoyo a la hipótesis de que el interés por los grupos aumentaría después de un periodo de conflictos tras un lapso de 8-10 años. No se produjo el aumento esperable a fines de los 70, pero hay un incremento de estudios a los comienzos de los 90.

Al no coincidir con la hipótesis de Steiner, proponen que un elemento de la historia interna como la falta de integración teórica pueda ser la responsable del declive y proponen que el resurgir pueda deberse a dos tendencias emergentes. La primera es el entusiasmo de los psicólogos de EEUU por los enfoques europeos en el estudio de grupos que incluye tanto el enfoque de la categorización social de Tajfel en el dominio intergrupal, como los trabajos sobre la influencia minoritaria de Moscovici. La segunda sería el interés por el enfoque de la cognición social aplicado al estudio de los grupos en trabajos sobre estereotipos o sobre la percepción de la variabilidad en los grupos.

Realizaron un segundo estudio analizando las frecuencias de trabajos de investigación en distintas categorías de contenido y metodología. Resultados:

  • Predominio de estudios de laboratorio (76%), experimentos de campo (3%), estudios de observación de grupos naturales (1%).

  • Área de contenido más amplia: el comportamiento intergrupal (38%), luego el desempeño de grupo (23%) seguido del conflicto intragrupal (17%), estructura de grupo (8%), composición d grupo (7%) y ecología de los grupos (4%).

  • Dos grandes influencias teóricas: el enfoque europeo en un 16% de artículos dedicados en su mayoría a las relaciones intergrupales y en menor porcentaje al conflicto intragrupal. El 31% sobre cognición social que en mayoría también se referían a relaciones intergrupales.

Las tendencias en la actualidad son:

  • Estudio de grupos desde distintas disciplinas y publicación diseminada sobre esos estudios: proliferan trabajos en el campo de las organizaciones o en el de la comunicación.

  • Aumento de estudios sobre procesos intergrupales

  • Aumento de interés por procesos intragrupales. Destaca la influencia de grupos

  • En cuanto a las tendencias en el dominio teórico, destaca el enfoque de los procesos de cognición social compartida y los grupos como sistemas abiertos dentro de otros sistemas más amplios. Hay una mayor vinculación entre el estudio de procesos intra e intergrupales.

Entre las explicaciones de esas tendencias de actualidad: Hogg y Tindale destacan dos reconceptualizaciones: la de la cognición social y la del yo. En cuanto a la primera, implica destacar su carácter social y compartido fruto del consenso, haciendo que los grupos se conviertan en el contexto en el que se produce la cognición social. Respecto a la reconceptualización del yo, se pasa de una óptica individualista a una definición social debido a dos enfoques. Por una parte, la aportación desde la perspectiva de la identidad social que explica la transformación del Yo y del comportamiento desde lo individual a lo colectivo en función del contexto social. Por otra, la del enfoque cultural a través de la comparación de culturas colectivista e individualistas.