La identificación clara y objetiva de las conductas o elementos a observar, a través de su descripción o definición por parte del investigador, constituye un paso fundamental en el proceso de categorización.

A través de él podemos llegar a crear un potente instrumento para la observación: el sistema de categorías. Este es un pilar fundamental de la investigación que puede implicar horas de lectura de documentación para el estudio teórico del problema, horas de observaciones informales previas, etc.

El sistema de categorías nos permite enfrentarnos a la tarea de registro, teniendo seleccionadas y definidas las conductas relevantes para nuestro estudio y en las que el observador deberá focalizar su atención. Tiene que ser puesto a prueba, revisado y adaptado a las necesidades del nuevo estudio. Los investigadores suelen crear sus propios sistemas de categorías.

Para crear un sistema de categorías específico podemos recurrir a dos vías fundamentales para iniciar el proceso de categorización:

  • La bibliografía existente sobre el tema, tanto de los modelos teóricos explicativos como de investigaciones anteriores.

  • Informaciones informales o sistemáticas preliminares, que más que verla como alternativa debería verse como complementaria de la bibliografía.

En ellas el investigador se enfrenta a situaciones similares a las definitivas, y teniendo presente el propósito del sistema de categorías a crear, anotará las conductas que aparecen y las condiciones en las que ocurren. Con esta información puede elaborar una primera lista de elementos y rasgos que estudiará en sus posibles agrupamientos o desgloses y someterá a prueba las veces que considere necesario hasta llegar a un sistema de categorías que resulte completo y claro, y que servirá para realizar la observación sistematizada que proporcionará los datos del estudio.

En definitiva, un sistema de categorías intenta establecer un sistema de clasificación de comportamientos y eventos que, bajo criterios teóricos, contribuye a diferenciar el comportamiento de los participantes. Es decir, cuando un investigador pretende estudiar la agresión -un constructo- lo debería definir en términos observables (aspectos fisiológicos, atencionales y motores del individuo). En la observación es lo mismo, tenemos un amplio espectro de indicios -comportamientos- que debemos clasificar creando y definiendo categorías.

Hablamos de sistemas de categorías cuando disponemos o hemos definido dos o más categorías para la observación y el registro de un mismo fenómeno desde una determinada dimensión de análisis. Cada sistema de categorías debe responder a las exigencias de Exhaustividad y Mutua Exclusividad (lo que se conoce como medición EME).

Exhaustivo porque debe existir una categoría para cada una de las conductas relevantes posibles que puedan aparecer en la situación de observación y en el nivel de análisis del sistema, de forma que esta tenga validez para alcanzar los objetivos del estudio y que no existan vacíos o lagunas en el registro.

La mutua exclusividad se aplica a las categorías porque estas deben estar definidas sin ambigüedades, de manera que cada conducta observada sólo pueda ser asignada a una categoría o código de cada dimensión de análisis.

Las categorías se pueden definir atendiendo a elementos fácilmente perceptibles o a criterios que exigen mayor grado de inferencia por parte del observador. Algunos autores insisten en la necesidad de que las definiciones de las categorías se ajusten a elementos físicos observables directamente y que presenten límites claros, y consideran que aspectos como la intencionalidad o la función de la conducta deben ser evitados en los estudios de observación.

Definiciones

Agresión física (AF): golpear, empujar, dar patadas, etc. sin que el receptor de esta conducta responda en los mismos términos (actitud pasiva, protesta pero no agrede).

Agresión verbal (AV): insultar, molestar con comentarios, hacer burla, ridiculizar sin que el receptor responsa en los mismos términos (actitud pasiva abandono del grupo o protesta pero sin agredir).

Amenaza (AM): verbal o física mirada fija o brazo en alto, amago de patada el receptor no responde en los mismos términos (actitud pasiva o huida).

Arrebatar objetos o lugares (AR): quitar un objeto o sitio a otro de forma violenta o no, sin que el otro responda mostrando resistencia.

Órdenes (OR): decirle a otro lo que tiene que hacer de forma imperativa, el otro puede obedecer (OR) o desobedecer (OR-). Decisiones (DC); decirle a otro lo que hay que hacer de forma indirecta, como propuesta. El otro puede acatar la decisión (DC) o no acatarla (DC-).

Persuasión (PS): tratar de convencer a otro de que haga algo sin obligarle física ni verbalmente. El otro puede dejarse persuadir (PS) o no dejarse persuadir (PS-).

Seguimiento (SG): moverse en la misma dirección y detrás de otro niño que inicia la acción. Debe haber desplazamiento físico, no sólo seguimiento en el sentido de aceptar una propuesta o de repetir lo que el iniciador hace. Tampoco se registra como seguimiento la conducta que se produce en el caso de que el indicador ordene al sujeto que lo siga. Es un seguimiento voluntario.

Imitación (IM): hacer lo mismo que otro niño voluntariamente, ya sea igual o con alguna modificación. No debe confundirse con hacer burla, ya que se clasificaría dentro de la categoría de agresión verbal.

Contactos amistosos (CA): dirigirse a otro niño, estableciendo contacto físico en forma de abrazos. Caricias, besos, palmadas en la espalda y en general cualquier contacto físico con otro niño que no sea agresivo ni fortuito (a de ser intencionado).

Donación de recursos (DR): dar u ofrecer a otro niño un objeto o cederle el sitio voluntariamente. No incluye la respuesta a una orden ni a la conducta de arrebatar por parte de otro niño.

Peleas físicas (PF): agresiones mutuas con contacto físico entre dos ponentes por la posesión de un objeto o un lugar, o porque un niño responde a la agresión de otro en los mismos términos (es decir, sería una reacción de insumisión a las conductas AR o AF de otro.

Se puede observar que se hace una lista de posibles conductas que siendo distintas pueden tener un significado común, por lo que se les incluye en la misma categoría y se les aplica la misma etiqueta y el mismo código "AF". Pero también se garantiza la misma exclusividad de esta categoría con otra cercana y con la que podrían plantearse solapamientos (peleas físicas) ya que sólo se incluiría en la categoría de "agresión física"cuando no hay respuesta en los mismos términos por parte del que recibe la agresión. Si una agresión física es respondida con otra, se registra como pelea, indicando quien la inicia y quien responde.

La exhaustividad del sistema está relacionada con lo que es relevante para el programa de estudio. Un sistema cumple la condición de exhaustividad si se tiene en cuenta los objetivos originales para los que fue diseñado, ya que esta condición está directamente relacionada con el criterio de relevancia de cada investigación.

La mutua exclusividad es fundamental para obtener datos objetivos y fiables de manera que una conducta determinada pueda ser inequívocamente asociada a una categoría a partir de las propias definiciones del sistema, independientemente de quien sea el observador .Es decir, en una unidad básica de tiempo (un segundo) sólo debería identificarse una categoría conductual en el comportamiento del individuo. Esto es cierto pero si sólo estamos pensando en una única dimensión de análisis.

La conducta puede tener muchos componentes que se pueden dar a la vez. Cuando una persona se dirige a otra puede estar emitiendo una conducta verbal con un determinado contenido (interrogativo, exclamativo, imperativo, etc.)A la vez puede presenta una determinada expresión emocional (cara de alegría, tristeza, etc.) a la vez realiza una determinada conducta visual (mira a la cara, a cualquier otro lado, mirada perdida, etc.) y a la vez utiliza gestos de comunicación no verbal (señala con el dedo, eleva los hombros, etc.). Cada uno de estos aspectos de su conducta constituye una posible dimensión de análisis. Hemos visto como en cada uno de estos aspectos o dimensiones de análisis se contemplaban varias opciones o manifestaciones diferentes (como las distintas expresiones emocionales, alegría, tristeza, miedo) estas diferentes manifestaciones posibles pueden llegar a definirse como categorías componentes de un sistema y deberían ser mutuamente excluyentes y exhaustivas para determinada dimensión de análisis.

Si en un mismo estudio queremos observar la conducta varias teniendo en cuenta simultáneamente varias dimensiones de análisis a la vez, podemos organizar un sistema de categorías más complejo compuesto de distintos subsistemas, uno por cada dimensión de análisis de forma que cada uno cumple la condición EME en sí mismo (EME=cumplir las exigencias de exhaustividad y mutua exclusividad).

Otros sistemas de categorías complejos pueden estar compuestos por subsistemas de categorías distintos para los diferentes participantes de la interacción.