En el caso de la memoria implícita, la recuperación de la información se realiza de forma no voluntaria. A este tipo de memoria también se le ha llamado memoria procedimental, memoria sin consciencia y memoria involuntaria.

La memoria de larga duración puede ser de dos tipos: declarativa y no declarativa. La memoria implícita es un tipo de memoria no declarativa que se evalúa generalmente a través del priming de repetición, entendido como la facilitación que se produce como resultado de haber tenido un encuentro previo con el mismo estímulo. Esa facilitación es el efecto de la existencia de un tipo de memoria que puede manifestarse sin que el individuo tenga conciencia de ello.

El concepto de memoria implícita hace referencia a un tipo de memoria que tiene la característica especial de encontrarse preservada en los pacientes amnésicos. La definición más aceptada es que se trata de una memoria a largo plazo que no requiere la recuperación intencional de la experiencia adquirida previamente. Las pruebas usadas para evaluarla son pruebas indirectas, también llamadas incidentales o automáticas; que no hacen referencia a la necesidad de recupración consciente de información. La forma como se estudia el funcionamiento de la memoria se parece a la manera como se estudia la memoria explícita.

La diferencia entre las pruebas consiste en que en las segundas se pide a los sujetos que traten de recordar conscientemente si los estímulos son antiguos o nuevos. Se dice que existe memoria implícita cuando los sujetos en el estudio responden más rápido (o más precisos) a los estímulos antiguos que a los nuevos. Se dice que existe priming o facilitación producida por la repetición de estímulos.

El priming, así pues, se debe a la influencia que tiene un estímulo presentado previamente durante la realización de una tarea como puede ser la identificación perceptiva de un estímulo o su clasificación en una categoría, en la actuación posterior con ese mismo estímulo ya sea durante la realización de la misma tarea de la fase de estudio, o se trate de otra tarea perceptiva o conceptual diferente. El efecto es generalmente facilitador, aunque también existe priming inhibitorio o negativo. La mayor facilidad en cuanto a precisión o rapidez de respuesta mostrada con los estímulos presentados antes frente a estímulos no presentados es lo que se llama como priming de repetición.

La demostración de la existencia de priming es la forma de mostrar que existe memoria implícita, una forma de memoria a largo plazo que supone que una persona manifiesta la influencia de una experiencia previa sin que sea consciente de que está recuperando esa información.

Priming perceptivo vs priming conceptual

El primero se basa en la forma o estructura de los estímulos y es más fuerte cuando los mismos estímulos se presentan en la fase de estudio y en la fase de prueba de memoria. Sin embargo, existe priming intermodal cuando la estructura del estímulo se mantiene de una fase a otra del estudio, o cuando en ambas fases en lugar de presentarse la misma palabra se presentan otras que guardan alguna relación.

El priming conceptual no se basa en la forma o en la estructura del estímulo, sino en su significado como en el caso de “mesa” y “silla” porque las dos palabras pertenecen a la misma categoría.

Mientras la memoria voluntaria disminuye con el paso del tiempo, la implícita es muy resistente al olvido. Lo interesante de los estudios es que el priming no disminuyó a medida que aumentó el intervalo de repetición. En claro contraste, la memoria explícita evaluada con una prueba tradicional de reconocimiento disminuyó significativamente en relación directa con el intervalo de repetición. De modo que a mayor intervalo entre la codificación y la puesta a prueba de la memoria, peor fue la actuación de los sujetos. La memoria implícita no se deteriora con el paso del tiempo mientras sí lo hacía la memoria explícita.

En otro estudio encontramos que la memoria implícita evaluada con una prueba de compleción de fragmentos de dibujos se mantuvo para los estímulos atendidos durante la codificación desde unos segundos hasta un mes desde el momento de la codificación. Por contra, la memoria explícita evaluada con una prueba de reconocimiento “antiguo-nuevo” mostró un deterioro significativo en función del retraso desde unos segundos hasta un mes después de la fase de estudio. Existe por tanto, una disociación entre ambas memorias.

La amnesia es una enfermedad producida por una lesión cerebral que suele afectar a los lóbulos temporales y al hipocampo. Se presentaron a una serie de pacientes amnésicos palabras fragmentadas y dibujos fragmentados. Comenzaban presentando al paciente la versión más incompleta del estímulo e iban pasando de forma ordenada versiones cada vez más completas.

Con el entrenamiento, los pacientes fueron capaces de identificar los estímulos en una versión cada vez más fragmentada. Sin embargo, esos mismos pacientes no fueron capaces de discriminar estímulos antiguos de otros nuevos en una prueba de reconocimiento cuando se les pidió que recordaran conscientemente los estímulos presentados antes.

La habilidad de recordar o reconocer estímulos presentados previamente se deteriora con la edad, pero existen abundantes resultados que sugieren que la memoria implícita no cambia con la edad.

La memoria explícita de los niños y ancianos es peor que la de los adultos. Por contra la memoria implícita permanece constante a lo largo de todos los grupos de edad.