El proceso motivacional ha sido considerado de distinta manera por varios autores.

Para Reeve, el proceso motivacional está formado por las siguientes fases:

  1. anticipación (expectativas de la emergencia y/o satisfacción de un motivo),

  2. activación y dirección

  3. conducta activa y de retroalimentación del rendimiento, y

  4. resultado.

El denominador común a todas las consideraciones sobre el proceso motivacional es que éste es un proceso dinámico, que tiene como principal función aumentar la probabilidad de adaptación del organismo a su entorno.

La secuencia del proceso motivacional según Deckers

Para Deckers, la secuencia del proceso motivacional se establecía en tres momentos:

  1. la elección del motivo, que se refiere a la selección del objetivo de entre los que compiten para conseguir su satisfacción;

  2. las conductas instrumentales que son aquellas actividades que realiza un individuo para satisfacer un motivo y conseguir el objetivo elegido (cuyos aspectos más importantes son: la duración-cantidad de tiempo que debe dedicar a conseguir satisfacer un motivo; como por ejemplo varios años para estudiar una carrera-, la frecuencia-o número de veces que un individuo inicia una actividad para lograr su objetivo- y la intensidad-o cantidad de esfuerzo necesario para llevar a cabo la conducta instrumental; a más intensidad, más motivación); y

  3. la realización de la conducta consumatoria que representa la finalización del proceso motivacional, puesto que la secuencia conductual termina con la consecución del motivo satisfecho, que es siempre el objetivo final del proceso (cuyos aspectos más importantes son: examinar las propiedades físicas del objetivo, la realización de la conducta consumatoria que pone fin a la satisfacción del motivo, a través de los procesos de atribución causal).

La secuencia del proceso motivacional según Fernández-Abascal

Para Fernández-Abascal, el proceso motivacional comienza cuando uno o varios de los determinantes motivacionales provocan en el individuo las condiciones necesarias para que éste adquiera la intención de iniciar una conducta específica. A continuación, la activación del comportamiento pone en funcionamiento la conducta con una determinada intensidad, al mismo tiempo que la intención también nos indicará la dirección hacia la que el sujeto debe dirigir dicha conducta, a través de la actitud hacia la conducta, las normas subjetivas y el control voluntario.

Todo el proceso se autorregula por un sistema de retroalimentación, que actúa sobre el entorno a medida que vaya obteniendo información del progreso de su ejecución. En el proceso motivacional pueden actuar de detonantes uno o varios de los determinantes de la motivación (tanto factores externos -aprendizaje, hedonismo e interrelación social que actúan de propulsión en el comportamiento-, como internos -herencia, homeostasis, crecimiento potencial y procesos cognitivos, que actúan de tracción).

La intención es el factor motivacional que más influye en la conducta; la intención depende de dos factores: la actitud hacia la conducta (evaluación personal, favorable o no, que realiza el sujeto de ella), y las normas subjetivas en relación con esa conducta (creencias que ejercen la presión social y que inducen al sujeto a realizar o no ciertas conductas).

Además, la intención de un individuo en relación con una conducta sólo se llevara a cabo si dicha conducta se halla bajo su control voluntario.

El proceso de motivación propuesto por Palmero

Para Palmero (2005), el proceso de motivación tiene dos momentos distintos:

  1. la toma de decisiones y la elección del objetivo,

  2. el control del resultado.

El primer momento, la toma de decisiones y la elección del objetivo, comprende los siguientes pasos:

  1. la ocurrencia o aparición del estímulo (deseo o necesidad);

  2. el proceso de percepción del estímulo (consciente o no consciente);

  3. los procesos de evaluación y valoración del objetivo, que permitirán al organismo decidir qué estímulo es capaz de desencadenar la conducta motivada;

  4. los procesos de decisión y elección del objetivo, en los cuales hay que tener también en cuenta, además de la necesidad o el deseo, el valor del objetivo y la expectativa de conseguirlo;

  5. la realización de la conducta motivada, que puede estar constituida por una secuencia de conductas instrumentales que inician una actividad de ensayo-error dirigida a conseguir una meta.

La activación en este proceso, se inicia desde el momento en que el organismo detecta una necesidad, poniendo en marcha de forma automática los mecanismos apropiados para corregir dicha necesidad o deficiencia.

La dirección en el proceso motivacional empieza en el instante mismo en que se producen los procesos de evaluación y valoración, actuando en la elección del objetivo que se convertirá en meta y con la elección de las conductas adecuadas para conseguir el objetivo.

El segundo momento, el control del resultado comprende los siguientes factores:

  1. la verificación de la congruencia, en la que el individuo efectúa un balance de congruencia entre su situación actual y lo que espera obtener;

  2. la atribución de causas, que pretende que el individuo sea consciente de lo apropiada que fue su elección de la meta y de las conductas instrumentales que utilizó; y

  3. se establecerá una función de generalización de los resultados que le permitirá asociar las conductas instrumentales utilizadas con objetivos similares en el futuro.