En el proceso motivacional intervienen varios determinantes (internos y externos) que actuando de diversas maneras pueden llegar a explicarlo.

Todos los determinantes pueden actuar solos o conjuntamente, estableciendo complejas interacciones entre ellos. En los motivos internos o primarios los principales determinantes son la herencia, la homeostasis y el hedonismo; mientras que en los motivos secundarios o aprendidos son el aprendizaje, la interacción social, el crecimiento y los procesos cognitivos.

Determinantes internos

Se originan dentro del organismo, y son los mecanismos debidos a la herencia, a factores homeostáticos, al crecimiento potencial y a los procesos cognitivos.

La herencia

Es el principal, y hace referencia a los diversos factores genéticos que, programados en el organismo, actúan sobre el proceso motivacional (por ejemplo, la conducta sexual). Es explicado según dos enfoques diferentes: el enfoque instintivo propone que la energía se acumula en el organismo y da origen a un estado motivado; y el enfoque fisiológico establece que los circuitos cerebrales vigilan el estado del cuerpo y activan las conductas cuando detectan algún cambio.

La homeostasis

La homeostasis es un determinante que atañe específicamente al desencadenamiento de la motivación. Hace referencia a la existencia de un nivel óptimo de activación en varios estados del organismo y está relacionado con el mantenimiento del equilibrio fisiológico (equilibrio homeostático). Los motivos primarios (hambre, sed, etc) se ajustan perfectamente a este concepto; los secundarios (logro, poder) no se ajustan tan fácilmente.

El hedonismo

El hedonismo es uno de los primeros y más aceptados determinantes. Señala la tendencia generalizada de los organismos a aproximarse a todo aquello que produce placer y a huir o evitar todo aquello que produce dolor.

Determinantes externos

Se originan fuera del organismo, y son los mecanismos debidos al aprendizaje, a factores hedónicos y a la interacción social.

El aprendizaje

El aprendizaje es la principal, puesto que está demostrado el papel fundamental que realiza lo aprendido en las conductas motivadas. Hull formuló una teoría en la que interrelacionaba el aprendizaje con la motivación en la producción de las conductas. Numerosas investigaciones han examinado el papel del aprendizaje en la génesis de los estados motivacionales.

La interacción social

La interacción social es uno de los más importantes, pues se ha comprobado que la interacción entre las personas tiene realmente un efecto motivador: está comprobado la influencia del grupo en la motivación para aceptar una situación determinada, o la influencia que ejercen las figuras de autoridad que nos motivan para obedecer.

El crecimiento potencial

El crecimiento potencial hace referencia a la idea de que el ser humano está motivado para alcanzar su pleno potencial tanto en los aspectos físicos como en los aspectos psicológicos y emocionales.

Los procesos cognitivos

Los procesos cognitivos hacen referencia a los determinantes que proceden de la información que recibimos y de la forma en que la procesamos (=pensamiento). Éstos contribuyen a motivarnos y repercuten de una manera importante en la conducta de los sujetos.