Cuatro niveles de análisis se realizan al estudiar la motivación: fisiológico, individual, social y filosófico.

En el nivel fisiológico, se ha investigado cómo y porqué las estructuras cerebrales desencadenan la motivación, cómo se procesa la información relevante para la motivación en grupos de células específicas del cerebro, qué neurotransmisores intervienen en los cambios que se producen en los estados motivacionales, y qué implicaciones tiene el sistema nervioso en el proceso motivacional.

En el nivel individual, se pretenden determinar los factores motivacionales que influyen en la conducta personal de un individuo, investigando los cambios motivacionales que se producen como consecuencia de la alteración de las condiciones internas o externas a las que se le somete. Destacan los experimentos de Albert Bandura (1961) sobre cómo los niños que observaban una actitud agresiva en sus compañeros se volvían agresivos, mientras que si observaban una conducta tranquila imitaban también el comportamiento.

En el nivel social, se estudia los motivos que impulsan a las personas a comportarse de manera diferente cuando están en grupo, puesto que la pertenencia a un grupo puede influir en los motivos personales y modificar el comportamiento individual. Destacan las investigaciones del psicólogo social Asch.

En el nivel filosófico, más que deducciones experimentales se utiliza argumentos filosóficos. Debemos rechazar este nivel de análisis porque sus planteamientos no son científicos.