El análisis de los antecedentes y de las consecuencias del comportamiento es una característica esencial de los enfoques conductuales, que prestan especial atención al impacto del ambiente en la comprensión y solución de las dificultades de aprendizaje y comportamiento infantiles. En los paradigmas conductuales, las técnicas de evaluación e intervención están estrechamente relacionadas, por lo que a menudo se llevan a cabo simultáneamente. Los comportamientos se convierten en objeto de análisis y las intervenciones posteriores se desarrollan para tratar las áreas problemáticas.

La exposición al plomo reduce la capacidad de atención y aumenta la distracción y la desinhibición, además de afectar a las habilidades para el aprendizaje y el rendimiento académico. Es conveniente combinar evaluaciones neuropsicológicas y conductuales que ayuden a desarrollar las intervenciones más apropiadas.

Los niños que están en situación de riesgo de sufrir traumatismos cerebrales proceden a menudo de hogares desestructurados, tienen un diagnóstico previo de TDAH y no están bien supervisados.