Las neuronas son las unidades funcionales del SN y dentro de cada una de las divisiones del SNC hay una gran cantidad de neuronas que forman la sustancia gris y la sustancia blanca. Los cuerpos neuronales (somas), las dendritas y los axones cortos de las neuronas forman parte de la sustancia gris. Mientras que los axones largos forman parte de la sustancia blanca, tienen ese aspecto blanquecino debido a que la mayoría son mielinizados. Los dos conceptos básicos para entender la organización anatómica del SNC, son la agrupación de las neuronas en asambleas funcionales- estructuras de la sustancia gris- y las vías de comunicación de las agrupaciones de axones- estructuras de la sustancia blanca- establecen entre ellas.

En cada división, las neuronas de la sustancia gris se organizan de un modo preciso y complejo formando muchos grupos o asambleas funcionales, de tal modo que las distintas divisiones del SNC son estructuras en las que, a su vez, se distinguen otras muchas, que en neuroanatomía se denominan núcleos, áreas o regiones, y estructuras laminadas. Los núcleos son estructuras que están formadas por la agrupación de muchas neuronas sin una organización definida, pero con una apariencia compacta que permite delinear sus límites, y suelen tener nombres relacionados con su localización, color, apariencia, nombre del anatomista que lo identificó, etc. Las áreas o regiones, en general, son zonas que tienen menos densidad celular que los núcleos y suelen estar atravesados por axones de paso. Las estructuras laminadas están formadas por agrupaciones de neuronas en las que las células están sumamente organizadas formando capas. Las dos estructuras laminadas más importantes del SNC se localizan en los hemisferios cerebrales y en el cerebelo, y se denominan corteza.

La sustancia blanca también está muy organizada en cada división del SNC. Los axones son los encargados de transmitir las señales entre neuronas. Los axones cortos comunican neuronas que están muy próximas y los axones largos transmiten sus señales a distancias más largas, comunicando neuronas de estructuras que puedan pertenecer a una misma división o que se localizan en divisiones distintas. El entramado que forma la multitud de axones que comunica las estructuras de cada división del SNC, entre sí y con las otras divisiones, está finamente organizado en vías formadas por agrupaciones de axones. Al igual que las agrupaciones neuronales, las de axones forman estructuras que reciben también distintas denominaciones: tractos, haces, fascículos, comisuras, etc.

La organización anatómica del SNC sigue unos patrones generales que se repiten en distintas divisiones y que guarda una estrecha relación con la organización funcional.

El tubo que alberga una mariposa: Estructuras de la médula espinal

Cuando se realizan secciones transversales en la médula espinal, se observa que esta estructura que estamos comparando con un tubo no está hueca sino que alberga una mariposa. Esta mariposa es la sustancia gris que se localiza en la parte central de la médula espinal. Su apariencia se debe a que forma dos extensiones simétricas a cada lado de la línea media, que están unidas por una zona central denominada comisura gris, por la que desciende el canal central del sistema ventricular. La forma y el tamaño de la sustancia gris de la médula espinal varía en los distintos segmentos medulares. A cada lado de la línea media, la sustancia gris esta parcelada en tres zonas bastante diferenciadas, que tienen características funcionales distintas: asta dorsal (posterior), asta ventral (anterior) y entre ambas la zona intermedia o de transición. En la zona intermedia de todos los segmentos torácicos y de los primeros lumbares se forma una tercera asta que se llama asta lateral.

Los millones de neuronas que forman las astas de la sustancia gris se agrupan en diversos núcleos. Las neuronas de la médula espinal son de dos tipos: interneuronas y neuronas de proyección.

Las interneuronas son las neuronas locales cuyos axones no salen de la misma médula espinal; muchas de ellas son segmentales porque sus axones no salen del segmento en el que se localizan en el cuerpo neuronal, y pueden enlazar neuronas del mismo lado, o de ambos, de la médula (estas últimas se llaman interneuronas comisurales). Otras envían sus axones a otros segmentos más o menos distantes, y se denominan interneuronas propioespinales. Las interneuronas están distribuidas por las tres zonas de la sustancia gris, aunque son mucho más abundantes en la zona intermedia. Reciben señales que llegan por la raíz dorsal de los nervios espinales y desde las vías descendentes del encéfalo, y actúan como eslabones intermedios que transmiten estas influencias a las neuronas de proyección, y así regulan una parte importante de las señales que reciben.

Las neuronas de proyección envían sus axones fuera de la médula espinal y pueden ser: de proyección central, si envían sus axones al encéfalo, y de proyección periférica, si los envían fuera del SNC. Al igual que los nervios espinales, funcionalmente se clasifican en cuatro categorías: neuronas de proyección central sensoriales -somáticas y viscerales- y neuronas de proyección periférica motoras -somáticas y viscerales-.

Estas neuronas medulares son de gran importancia para el funcionamiento del SNC y del organismo en general. Las neuronas de proyección central sensoriales, somáticas y viscerales, se ubican en el asta dorsal y en la zona intermedia de la sustancia gris. Estas neuronas son las que reciben información desde el SNP, y sus axones la transmiten al encéfalo (tronco del encéfalo, diencéfalo y cerebelo) para informarle de lo que está ocurriendo en el cuerpo. El encéfalo como centro de integración superior, envía vías descendentes que terminan sobre estas neuronas medulares para modular las señales que le transmiten. Las señales del SNP le llegan por vías aferentes somáticas y viscerales procedentes del tronco y de las extremidades, y muchas de las señales que reciben están mediadas por interneuronas.

Las neuronas de proyección periférica motoras somáticas o motoneuronas se localizan en el asta ventral. Su función es tan importante como la de las anteriores, puesto que son estas neuronas motoras las que reciben una cantidad enorme de señales que descienden del encéfalo para realizar el control motor del cuerpo. Como respuesta a estas órdenes descendentes, las neuronas motoras somáticas, a través de los axones que envían por la raíz ventral de los nervios espinales, ejecutan el movimiento voluntario del sistema musculoesquelético. También reciben señales desde la periferia (SNP) y con ellas forman los circuitos locales. Muchas de estas señales las reciben indirectamente a través de interneuronas.

Las neuronas de proyección periférica motoras viscerales se localizan en la parte lateral de la zona intermedia. Estas neuronas son las neuronas motoras del sistema nervioso autónomo y envían sus axones también a la periferia, por la raíz ventral de los nervios espinales, para controlar los órganos internos, las del asta lateral forman las fibras preganglionares del sistema nervioso autónomo simpático y las de la parte lateral de la zona intermedia originan las fibras preganglionares parasimpáticas. Reciben muchas señales periféricas por las fibras aferentes viscerales procedentes de los órganos internos del tronco y con ellas forman circuitos locales de control del SN autónomo, pero sobre ellas también convergen vías que descienden desde el encéfalo para regular este sistema.

La sustancia blanca de la médula espinal está formada por los axones de sus neuronas sensoriales, los axones descendentes del encéfalo y las fibras centrales de las neuronas sensoriales de los ganglios espinales. Esta sustancia forma como un manto blanquecino que envuelve la sustancia gris casi por completo. Los millones de axones y fibras que la forman se agrupan en tractos y fascículos, que se denominan con los nombres de su sitio de origen y terminación, lo que permite determinar fácilmente si la trayectoria de un tracto es ascendente o descendente. A través de los tractos ascendentes se transmite al encéfalo información procedente del SNP y del propio funcionamiento medular, mientras que a través de los tractos descendentes el encéfalo transmite sus órdenes a la médula espinal. Los axones de las interneuronas de la médula espinal forman tractos propioespinales que con fibras ascendentes y descendentes, comunican los distintos segmentos medulares. Respecto a la distribución de los tractos, puede decirse que los tractos largos se localizan periféricamente y los cortos más próximos a la sustancia gris. Estos tractos y fascículos forman tres columnas de sustancia blanca a cada lado de la línea media de la médula espinal: las columnas blancas dorsal, lateral y ventral.

La columna blanca dorsal la forman fibras aferentes somáticas de los nervios espinales que se agrupan en los fascículos delgado o grácil y cuneado o cuneiforme, que ascienden por la médula espinal sin realizar sinapsis hasta llegar al bulbo raquídeo. Las columnas blancas lateral y ventral están formadas por tractos o vías ascendentes que se originan en la propia médula espinal y por tractos descendentes que se originan en distintas estructuras del encéfalo.

Trepando por el tronco del encéfalo

Al ascender al tronco del encéfalo, cuando se realizan cortes transversales se observa que la estructura interna del tronco del encéfalo, aunque es más cambiante que la de la médula espinal, es fácil comprender si se consideran las características generales.

Características generales

El tronco del encéfalo se organiza alrededor del acueducto cerebral, el IV ventrículo y el canal central, y en relación a estas cavidades ventriculares se establecen tres zonas:

  1. El techo que es la zona dorsal a las cavidades del sistema ventricular.
  2. El tegmento que corresponde a la zona ventral a las cavidades ventriculares
  3. La base que es la zona más ventral del tronco del encéfalo.

La sustancia gris, como en la médula espinal se ubica en el centro, peor está muy parcelada formando numerosos núcleos. Cada división del tronco del encéfalo tiene sus núcleos característicos o núcleos propios. Entre ellos, al igual que en la médula espinal, hay núcleos que reciben información sensorial del cuerpo, y otros que originan vías que intervienen en funciones motoras.

La sustancia gris de las tres divisiones -bulbo raquídeo, puente y mesencéfalo- tiene dos componentes comunes que son fundamentales para comprender la estructura del tronco del encéfalo y las funciones en las que interviene: los núcleos de los nervios craneales y la formación reticular.

La sustancia blanca, no sólo bordea la sustancia gris, sino que también está entremezclada con ella, y al igual que la sustancia gris, se organiza de modo muy característico en cada una de las divisiones.

Los núcleos propios y los tractos principales de cada división

En el bulbo raquídeo el techo está formado por estructuras que configuran la cara dorsal de esta división. Es decir, IV ventrículo, las columnas blancas dorsales formadas por los fascículos delgado y cuneado y los núcleos de las columnas dorsales: el núcleo delgado y el núcleo cuneado.

En el tegmento, la estructura más destacable de la sustancia blanca es el lemnisco medial, que es un tracto de grandes dimensiones que se origina en los núcleos de las columnas dorsales y transmiten información somática del tronco y las extremidades al diencéfalo. En la sustancia gris destaca un núcleo ya mencionado, la oliva inferior, que recibe mucha información sensorial y motora, y transmite sus señales al cerebelo.

La base del bulbo raquídeo la constituyen las dos prominencias centrales, las pirámides. Las pirámides son estructuras muy importantes de la sustancia blanca porque están formadas por la agrupación de los tractos que descienden desde la corteza cerebral hasta la médula espinal.

En el puente el techo no está formado por estructuras propias, sino que lo conforman el IV ventrículo y el cerebelo.

El tegmento del puente se caracteriza por los grandes pedúnculos cerebelosos. Además contiene el lemnisco lateral, que es un tracto de sustancia blanca que forma parte de las vías auditivas y uno de sus núcleos de origen, el núcleo de la oliva superior interviene en la localización de los sonidos. En el límite del mesencéfalo, el puente se convierte en la parte más estrecha del tronco del encéfalo, por lo que se denomina istmo, y el tegmento es más pequeño. A este nivel, se localizan los núcleos parabranquiales, que reciben información visceral y gustativa, y el locus coeruleus, un núcleo que debe su nombre a su apariencia azulada en el tejido fresco, y que aparece muy pigmentado en las preparaciones histológicas. Las células del locus coeruleus se unen con la formación reticular adyacente, con la que comparte algunas características funcionales.

En la base se localizan los núcleos pontinos. Estos núcleos desempeñan una función importante ya que reciben muchas señales que descienden de la corteza cerebral y a través de sus axones las envían al cerebelo. Dispersos entre estos núcleos, en el puente se agrupan tractos que descienden de la corteza cerebral.

En el mesencéfalo el techo está formado por los cuatro abultamientos redondeados, los colículos inferiores y superiores. Los colículos son estructuras laminadas, y esta organización en láminas es muy importante para las funciones que desempeñan. Los coliculos inferiores son los más caudales, y sus células están organizadas en láminas concéntricas superpuestas. Esta disposición laminada está relacionada con el procesamiento de la información auditiva que les llega a través del lemnisco lateral. Los colículos superiores forman parte de la vía del procesamiento visual y también está organizado en capas. Lo forman capas alternas de cuerpos y de axones neuronales. En las capas de la superficie es donde termina una parte del tracto óptico. Sin embargo, las capas profundas reciben otro tipo de información sensorial (aferencias somáticas, vestibulares y auditivas). Cada colículo superior es un centro de integración sensorial, y sus axones forman un tracto descendente (el tracto tectoespinal) que interviene en el control motor.

En el tegmento se localizan varios núcleos propios del mesencéfalo. Entre ellos, cabe señalar por su gran relevancia la sustancia gris periacueductal o sustancia gris central, es una estructura única que se perfila alrededor del eje central se simetría bordeando el acueducto cerebral (de Silvio). Esta región del mesencéfalo está formada por células pequeñas muy agrupadas y tiene una gran relevancia funcional porque integra señales neuroendocrinas y sensoriales de diversa procedencia y sus axones forman parte del circuito endógeno par el control del dolor. El núcleo rojo es una estructura redondeada que en el tejido fresco tiene un color rojizo debido a que sus células tienen un alto contenido en hierro. Los axones del núcleo rojo forman un tracto descendente que interviene en el control motor. La sustancia negra es una estructura alargada, que ocupa la parte ventral del tegmento en toda la longitud del mesencéfalo. Está formada por dos partes: la zona compacta y la zona reticulada. En sustancia negra compacta hay numerosas neuronas que tienen un pigmento oscuro (neuromelanina) que permite identificar esta estructura a simple vista en el tejido fresco. La sustancia negra reticulada está menos poblada de neuronas, pero sus dendritas se entrelazan con las de la zona compacta y forman una red tupida. La sustancia negra como el núcleo rojo, forma parte de los circuitos neurales del control motor. Medial a la superficie negra, hay una estructura triangular, que se denomina área tegmental ventral, cuyas células son muy parecidas a las de la sustancia negra compacta.

La base del mesencéfalo está formada por la agrupación de los tractos de sustancia blanca que descienden de los hemisferios cerebrales. El tegmento y la base del mesencéfalo forman los pedúculos cerebrales.

Componentes comunes del tronco del encéfalo: Los Núcleos de los Nervios Craneales, la formación reticular y algunos núcleos relacionados

Diez núcleos de los nervios craneales, (los de los pares III-XII) se extienden por las tres divisiones del tronco del encéfalo, formando columnas longitudinales, que son funcionalmente equivalentes a las correspondientes categorías de los nervios craneales. Por tanto, hay tres columnas de nervios sensoriales -somáticos y viscerales-, que reciben los aferentes sensoriales de los nervios craneales y otras tres columnas de núcleos motores-somáticos y viscerales- que originan los eferentes motores de los nervios craneales.

Los núcleos de los nervios craneales se distinguen por el techo y el tegmento; los núcleos sensoriales se localizan en la zona lateral dorsal y los núcleos motores se ubican en una zona medial ventral.

Los núcleos reciben a través de los nervios craneales del SNP la información visceral de los órganos internos del tronco y también la información sensorial (somática y visceral) de las estructuras craneales. Y una de sus funciones es transmitir gran parte de esa información al diencéfalo. Por su parte, los núcleos motores de los nervios craneales llevan a cabo la inervación motora (somática y visceral) de la cabeza y el control motor visceral de los órganos internos del tronco.

Muy próxima a los núcleos de los nervios craneales se localiza la formación reticular, que se distribuye también longitudinalmente por el tegmento del tronco del encéfalo. En la actualidad algunos autores indican que las neuronas reticulares se agrupan en unos 100 núcleos con límites más o menos definidos. Los núcleos de la formación reticular se organizan en columnas longitudinales al eje del tronco del encéfalo.

Adyacentes a la formación reticular hay dos núcleos cuyas neuronas tienen características muy similares. Entre ellos, el núcleo coeruleus , otros núcleos son los núcleos del rafe que son comunes a las tres divisiones del tronco del encéfalo y se distribuyen longitudinalmente por su extensión. Los núcleos del rafe forman la columna de sustancia gris localizada en la línea media del tronco del encéfalo.

Las neuronas reticulares son morfológica y funcionalmente similares a las interneuronas de la médula espinal. Muchas neuronas reticulares tienen axones cortos que no salen de un ámbito local próximo, e intervienen como eslabones en vías formadas por muchas neuronas, es decir en vías polisinapticas, que ascienden o descienden por el tronco del encéfalo, o que forman circuitos transversales en el mismo.

Neuronas reticulares de este tipo son las que intervienen en los circuitos locales que se establecen entre los núcleos sensoriales y motores de los nervios craneales. Estas neuronas son análogas a las interneuronas segmentales de la sustancia gris en la médula espinal. Otras muchas neuronas reticulares, sin embargo, tienen un axón muy largo y numerosas dendritas largas y muy ramificadas (se llaman isodendríticas). Estas dendritas se orientan transversales al eje longitudinal del tronco y se extienden a lo largo de varios milímetros, lo que hace que estén dispuestas a modo de manos abiertas para captar cualquier tipo de mensaje, cubriendo un gran volumen de neuropilo.

El axón de las neuronas reticulares es muy largo y se bifurca en dos ramas, ascendente y descendente, paralelas al eje longitudinal del tronco, y además emite muchos colaterales. Estas características de los axones reticulares hacen que tengan un amplio radio de distribución, y que desde el tronco puedan alcanzar regiones muy anteriores del encéfalo o proyectar a la médula espinal, y que puedan realizar y recibir multitud de conexiones sinápticas. Estas neuronas reticulares son análogas a las interneuronas propioespinales de la médula espinal porque sus axones forman proyecciones ascendentes y descendentes, aunque los axones reticulares son de mucha mayor longitud y alcanzan zonas muy distantes del encéfalo y de la médula espinal.

El Diencéfalo

Adyacente al tronco del encéfalo se encuentra el diencéfalo, que forma parte del encéfalo anterior.

El Hipotálamo

Está situado en la zona más ventral del diencéfalo y representa menos del 1% del peso total del encéfalo. Está formado por bastantes núcleos y una matriz difusa de células heterogéneas, denominadas áreas, que realizan funciones muy importantes del SNC que son fundamentales para la supervivencia y el bienestar de los organismos. Estos núcleos y áreas hipotalámicas se organizan en tres regiones: la región anterior que se extiende desde un nivel algo rostral a la lámina terminal hasta el extremo posterior del quiasma óptico, a continuación se localiza la región tuberal de cuya superficie ventral pende la hipófisis. En la región posterior, la más caudal se encuentran los cuerpos o núcleos mamilares.

En cada una de estas regiones del hipotálamo se distinguen tres zonas que se denominan de acuerdo a su proximidad al III ventrículo. Adyacente a ésta se encuentra la zona medial en la que se acumulan muchos de los núcleos mejor diferenciados del hipotálamo. Se diferencian por su forma, tamaño, características celulares, señales químicas que utilizan, etc y estas características están relacionadas con su implicación en diversas funciones endocrinas y conductuales. La más alejada del III ventrículo es la zona lateral, que contiene menos núcleos definidos y está atravesada por numerosas fibras. Entre las zonas medial y lateral pasan las columnas descendentes del fórnix y el tracto más importante de esta región es el haz prosencefálico medial, que atraviesa el hipotálamo lateral y conecta bidireccionalmente el encéfalo anterior, el hipotálamo y tronco del encéfalo.

El hipotálamo integra multitud de señales que le llegan desde muy distintas que le llegan desde muy distintas procedencias, y esta integración hace que sea un centro fundamental para la coordinación de los sistemas efectores, fundamentalmente del SN autónomo y del Sistema Endocrino. Su función coordinadora para controlar funciones básicas que proporcionan un medio interno estable al organismo y organizar comportamientos básicos para la supervivencia del individuo y de la especie, como la huida ante situaciones adversas, el ataque a posibles agresores, etc.

El Tálamo

El Tálamo es un cuerpo ovoide localizado bajo los ventrículos laterales y a cada lado del III ventrículo, en posición dorsal al hipotálamo. Aunque es mucho más grande que el hipotálamo ocupa una superficie pequeña en el conjunto del encéfalo.

Los núcleos del tálamo están organizados alrededor de la lámina medular interna, que es una banda estrecha de sustancia blanca que forma como una Y, y divide el tálamo en tres grandes partes: anterior, medial y lateral. De acuerdo a su localización respecto a esta lámina, los núcleos talámicos se agrupan en siete grandes grupos nucleares: anterior, medial, lateral, ventral, reticular, intralaminar y de la línea media.

El tálamo es el centro por el que pasa la gran mayoría de información sensorial antes de llegar a la corteza cerebral. Además de información sensorial, el tálamo transmite a la corteza cerebral señales de estructuras que participan en funciones motoras. La relación del tálamo con la corteza cerebral es recíproca, ya que la corteza cerebral devuelve sus proyecciones al tálamo.

Funcionalmente, los núcleos del tálamo se clasifican en núcleos de relevo y núcleos de proyección difusa. Los núcleos talámicos de relevo son estaciones intermedias de procesamiento y relevo en el tránsito de la información hasta la corteza cerebral, y llevan sus señales a zonas corticales concretas. Se considera que no actúan como una mera estación de relevo, sino que funcionan de un modo complejo y elaborado, integrando, seleccionando, y procesando y, finalmente transmitiendo sus señales a la corteza cerebral, es decir, como estaciones de procesamiento y relevo de la información. A esta categoría pertenecen los núcleos de los grupos ventral, anterior y medial, que transmiten sus señales a zonas definidas de la corteza distribuidas por todos los lóbulos. Varios núcleos del grupo ventral del tálamo, que es la zona más grande relacionada con la recepción y transmisión de señales a áreas concretas de la corteza cerebral son núcleos de relevo sensorial. Cada uno interviene en el procesamiento de una modalidad diferente, de modo que cada modalidad sensorial tiene un núcleo de relevo, que transmite señales a un área concreta de la corteza cerebral, y recibe las señales que ésta le remite. El olfato es una excepción porque la información olfatoria accede directamente a la corteza cerebral, aunque también lo hace a través del tálamo. Otros núcleos del grupo ventral actúan como relevo de señales de carácter motor, y los núcleos de los grupos anterior y medial sirven de relevo a las señales del hipotálamo.

A diferencia de otros grupos nucleares, el grupo lateral transmite sus señales a las mismas zonas corticales de las que recibe información, es decir, actúa como grupo de relevo de las propias señales corticales.

Los núcleos de proyección difusa, a los que pertenecen los grupos intralaminar y de la línea media, en general reciben información muy variada desde distintas estructuras y la distribuyen a amplias zonas de la corteza cerebral sin respetar los límites de las áreas corticales.

A la función de procesar y transmitir las señales que se reciben hasta la corteza cerebral, se añade que el tálamo actúa como un centro que controla las señales que llegan al nivel cortical. En este control de la actividad cortical, que es de gran importancia para el funcionamiento de la corteza cerebral, interviene el núcleo reticular que es otro núcleo de proyección difusa.

Al igual que ocurre en algunos núcleos del tronco del encéfalo, varios núcleos del tálamo tienen mucha heterogeneidad celular y sus células están organizadas en laminas. El núcleo geniculado lateral es uno de ellos.

Entre las estructuras del epitálamo, que es el tercer componente del diencéfalo y se localiza en el techo del III ventrículo destaca la glándula pineal. Es una estructura que se identifica fácilmente por ser impar y porque sobresale en la línea media posterior del encéfalo entre los colículos superiores del mesencéfalo. Se considera una glándula endocrina, ya que sus células, denominadas pinealocitos, no emiten señales nerviosas, sino que son células glandulares que segregan hormonas, fundamentalmente, melatonina. Los pinealocitos son células sensibles a los cambios en la luz ambiental, y estas variaciones regulan su ritmo de secreción diaria de melatonina. La función de la habénula es todavía bastante desconocida, pero se considera una estación intermedia por la que el hipotálamo influye sobre el mesencéfalo para la regulación de los procesos emocionales.

En el subtálamo se localiza, entre otros, el núcleo subtalámico, que forma parte de los circuitos neurales que controlan el movimiento.

La Organización Sensoriomotora es similar en la Médula Espinal, el Tronco del Encéfalo y el Diencéfalo

La organización funcional de la médula espinal y del tronco del encéfalo permite concluir que ambas divisiones tienen un patrón de organización similar. De modo que las estructuras que intervienen fundamentalmente en la coordinación sensorial tienen una localización dorsal, mientras que la localización de las que intervienen en el control motor es ventral, y que en ambos existe una zona intermedia de integración sensorial y motora.

El tálamo es un centro fundamental de coordinación sensorial, aunque realiza otras funciones, recibe información de todos los sentidos y es el centro por el que la mayoría de esta información sensorial, a excepción de la olfatoria, tiene su primer acceso a la corteza cerebral, ocupa una posición dorsal en el diencéfalo.

El hipotálamo es un centro fundamental en la coordinación de los sistemas motores (SN autónomo y visceral y SN somático) y del sistema endocrino. El propio hipotálamo funciona como un centro efector endocrino (neuroendocrino) secretando hormonas, y es el principal centro del encéfalo para la coordinación o control del sistema endocrino. Su posición ventral en el diencéfalo es comparable a la de otros centros de coordinación motora del tronco del encéfalo y de la médula espinal.

El tálamo no sólo interviene en la coordinación sensorial, sino también en la motora y el hipotálamo recibe información sensorial que es esencial para su función en el control de las conductas emocionales y motivadas.