En unos meses, el ajedrez será una asignatura más en los colegios españoles. La idea, propuesta por el Parlamento Europeo, está fundada en que este juego/deporte ayuda a desarrollar la creatividad, la intuición y la memoria.

 

Además, el ajedrez enseña valores como la determinación, la motivación y la deportividad, y es accesible para los niños de cualquier grupo social, por lo que puede servir para mejorar la cohesión social y contribuir a objetivos políticos como la integración, la lucha contra la discriminación, la reducción de las tasas de delincuencia e, incluso, las adicciones.

Entonces, ¿cómo se debería afrontar la preparación de un jugador de ajedrez?

El éxito en el ajedrez no depende de pocos factores. Un buen estratega no tiene garantizado el éxito. Tampoco el táctico, ni el buen jugador de finales, ni quien domina las aperturas. Es más, ni tan siquiera quien domina todas las fases del juego tiene garantizado el éxito, pues hay un componente que influye decisivamente en los resultados y es el componente psicológico.

En los próximos post de este blog vamos a analizar la preparación de un jugador de ajedrez.