Factores que afectan al control por el estímulo

En términos generales, cuánto más se diferencien dos situaciones más sencillo es distinguirlas, y cuándo más se diferencien los elementos que las componen mayor será la diferencia global. Siguiendo esta lógica y ciñéndonos a una contingencia operante, si exponemos a un sujeto a un entrenamiento tipo Ed1-R1-C1 / Ed2-R2-C2, cuánto más se diferencien Ed1 de Ed2, R1 de R2, y C1 de C2, mayor será la diferencia global entre ambas contingencias y más fácil será distinguirlas, o lo que es lo mismo, discriminar entre ellas.

Hacer más distintivos los eventos de control (los estímulos que señalan diferentes contingencias de reforzamiento), requerir respuestas diferenciales o aplicar consecuencias distintas, son métodos que aumentan la velocidad de adquisición de la discriminación. La mayor parte de las variables que vamos a ver pueden entenderse bajo esta norma, pero no son las únicas.

Relacionados con los estímulos

Capacidad sensorial

Para que un evento adquiera control sobre la conducta de un organismo es imprescindible que funcione como un estímulo para dicho individuo, y esto no siempre es posible. La parte de la realidad ante la que podemos reaccionar es como máximo aquella para la que nuestros órganos sensoriales están preparados.

Existen sonidos, olores y colores fuera del rango de audición, olfato y vista humano que sí funcionan como estímulos para otras especies. Las diferentes presiones de supervivencia que cada especie ha tenido que superar han seleccionado órganos sensoriales con capacidades distintas, que permiten reaccionar ante unos eventos y no ante otros. También se dan diferencias entre individuos de una misma especie, aunque en menor grado.

La orientación del sujeto respecto al evento añade una nueva limitación a la parte de la realidad que puede funcionar como estímulo, por ejemplo el valor del rasgo “tamaño” va a ser muy diferente según la distancia que separe el objeto del observador. El evento es único, el estímulo es diferente para cada individuo.

Facilidad relativa de condicionamiento de los elementos de un compuesto

Ya hemos visto que ciertas variables hacen que el CC y el CO se den en mayor o menor medida. Diferencias en la saliencia entre varios estímulos (por intensidad, relevancia, función...) puede dar lugar a un fenómeno de ensombrecimiento cuando se condicionan a la vez, determinando cuál de ellos adquiere control sobre la conducta refleja y cuál no. Este mismo fenómeno puede afectar al CO, si un Ed está constituido por dos componentes, la adquisición del control por parte del componente menos saliente puede ser impedida por la presencia de un componente más eficaz. El ensombrecimiento indica que los estímulos pueden competir por adquirir el control sobre la conducta, de manera que los más intensos o destacables dificultan el condicionamiento de los más débiles.

Modalidad sensorial

Hay una gran variedad de estímulos que se pueden utilizar con éxito en los estudios, aunque los más comunes con animales han sido los visuales, concretamente teclas iluminadas de distintos colores o con líneas en distintas orientaciones. También se han usado sonidos, imágenes en movimiento, objetos tridimensionales, olores o incluso estímulos interoceptivos.

Como decíamos los visuales son los más comunes. En las aves su sistema visual las hace especialmente apropiadas para discriminar este tipo de estímulos. Los estudios con palomas han permitido determinar que ciertas características de las imágenes son más efectivas que otras en el entrenamiento de discriminación, por ejemplo tienen mayor precisión cuando los estímulos de muestra son colores.

Discriminabilidad

Intuitivamente hablamos de discriminalidad como lo fácil o difícil que resulta distinguir un estímulo de otro. Operativamente podríamos definirlo como el cambio en la estimulación necesaria para producir un cambio en el comportamiento. Se ha encontrado que, cuanto mayores son las diferencias en las características físicas de los estímulos, más sencilla es la tarea de discriminarlos.

No solo tenemos que referirnos a características físicas de los estímulos como medida fiable de discriminalidad, existen muchas influencias ambientales en este proceso. Por ejemplo factores inherentes a las situaciones experimentales, como la exposición a los estímulos, influyen tanto en la discriminalidad como en la asociabilidad de éstos y en la respuesta de observación que producen.

Intensidad de los estímulos discriminativos

En general, la intensidad de los Eds entrenados afecta de manera muy aguda a los gradientes de generalización, haciéndolos menos simétricos y desplazando el máximo de respuesta ante un valor diferente al Ed+ original. Aunque se puede pensar que esto pasa por un efecto “energizador” de la conducta (por el nivel de intensidad) se ha observado que ocurre lo mismo ante un Ed+ débil y un Ed- intenso. La mayoría de los gradientes generados por estímulos de prueba intensos suelen responder a una función monotónica, en lugar de una curva con un máximo de respuesta. Esta función es creciente cuando el Ed+ es más intenso que el Ed-, y decreciente en el caso inverso.

Aprendizaje del rasgo positivo

Cuando el elemento predictivo único que distingue al E+ del E- forma parte físicamente de la presentación del E+, los sujetos aprenden con mayor facilidad que cuando el rasgo distintivo forma parte de la presentación del E-. En su estudio los autores entrenaron a un grupo de palomas para picotear una tecla verde con un cuadrado blanco superpuesto a cambio de comida (E+) y a no hacerlo cuando la tecla era sólo verde (E-), mientras que el picoteo de otro grupo de palomas fue reforzado con comida cuando la tecla era sólo verde (E+) y no cuando estuvo superpuesta con el cuadrado blanco (E-). Se encontró que el aprendizaje de discriminación fue mejor en los animales para los que el rasgo distintivo (el cuadrado blanco) estuvo en el E+. A este fenómeno se le denomina aprendizaje del rasgo positivo.

Relacionados con la respuesta

Relación respuesta-reforzador

La naturaleza de la respuesta requerida para obtener el reforzador es otro factor que puede determinar cuál de los componentes de un Ed adquiere control sobre la conducta. Dobrezcka y otros realizaron un experimento que muestra la importancia de la respuesta para el control por el estímulo. Dichos investigadores entrenaron a unos perros en una discriminación izquierda-derecha o actuar-no actuar (grupos 1 y 2, respectivamente) mediante estímulos auditivos que diferían tanto en su posición (detrás o delante de los sujetos) como en su naturaleza (el sonido de un zumbador o de un metrónomo). Durante el transcurso de la prueba, la posición de los dos sonidos fue intercambiada. Los resultados mostraron que la respuesta diferencial izquierda- derecha era principalmente controlada por la posición de los sonidos, mientras que la respuesta diferencial actuar-no actuar era controlada principalmente por la naturaleza de los sonidos.

Es decir, el aprendizaje de discriminar izqda.-dcha. fue más fácil cuando los sonidos se presentaban en diferentes localizaciones que cuando eran de diferente tipo; y el aprendizaje de actuar-no actuar era más fácil con diferentes tipos de sonidos que con el mismo presentado en diferentes posiciones. Por tanto parece probable que las respuestas que están diferenciadas por la localización (como izda.-dcha.) queden bajo el control de la distinta posición de los Eds; y las diferenciadas por su naturaleza bajo el control del tipo de estímulo.

Respuesta de observación a la muestra

Establecer como requisito una respuesta de observación a la muestra facilita en gran medida el aprendizaje de las discriminaciones condicionales. Se considera un requisito de observación a la muestra cuando se refuerza alguna conducta del sujeto orientada al estímulo condicional. El ejemplo más común es retener la aparición de los estímulos de comparación hasta que el sujeto toca la muestra.

Otro efecto importante del requerimiento de respuestas a la muestra es que parece influir en el nivel asintótico de la discriminación. Se ha comprobado que después de la adquisición de una discriminación en la que se requería picar a la muestra, el porcentaje de aciertos bajó entre un 10 y un 25% cuando se eliminó este requisito.

Además, añadir requisitos adicionales de razón fija hace más eficiente este método. En un estudio sobre adquisición de la discriminación condicional con 1, 10, 20 y 40 respuestas a la muestra, se observó que el grupo de una respuesta necesitó de más del doble de sesiones para adquirir la discriminación que el grupo de 40 respuestas.

También se ha encontrado que cuando la propia conducta es el elemento de muestra a discriminar, el número de respuestas puede facilitar la adquisición del aprendizaje. En un experimento para comprobarlo con palomas, a los animales a los que se les impidió la respuesta de observación mediante reforzamiento diferencial de otras respuestas, necesitaron entre 1200 y 6000 ensayos para alcanzar el criterio de aprendizaje mientras que en el grupo en el que se pedían cinco respuestas a la muestra se necesitó como promedio unos 500 ensayos para alcanzar el mismo criterio de aprendizaje.

Respuesta diferencial

La ultima variable relacionada con la respuesta es la posibilidad de que los sujetos realicen respuestas diferentes ante cada estímulo de control, bien como requisito del propio entrenamiento o bien requiriendo una respuesta de observación que permita el surgimiento “espontáneo” (entendido como no exigido) de conductas diferenciales. Por ejemplo, en un experimento se encontró que el aprendizaje de la discriminación condicional era más rápido cuando se requería un programa diferente para cada muestra (RF 16 y RDB 3) que cuando a ambas se aplicaba el mismo programa de RF o RDB (Razón Fija y Reforzamiento Diferencial de Tasas Bajas, respectivamente).

Se ha constatado también que estas respuestas diferenciales pueden aparecer aunque las contingencias del experimento no lo requieran, e incluso aunque se castigue específicamente.

Relacionados con la experiencia previa

La historia del sujeto, en cuanto a su experiencia con el reforzamiento diferencial, influye no sólo en la velocidad con la que adquiere nuevas discriminaciones, sino también en el grado de generalización que muestra en discriminaciones ya adquiridas.

Disposiciones de aprendizaje

Harlow realizó un estudio con monos a los que sometía a problemas de discriminación de objetos mediante un aparato que permitía recompensar la elección correcta y ocultar los objetos ante la incorrecta. Los resultados mostraron que en las primeras discriminaciones el aprendizaje fue lento, pero a medida que los animales experimentaban con un mayor número de problemas, la tasa de aprendizaje aumentaba.

Lawrence entrenó a un grupo de ratas en una tarea de discriminación, una vez superado el criterio de éxito las expuso a un nuevo entrenamiento discriminativo pero de mayor dificultad que el anterior. Los resultados mostraron una velocidad de aprendizaje mucho mayor en los sujetos de este grupo al compararlos con los de otro grupo que no tuvieron la primera experiencia. El autor lo interpretó en términos de atención: los sujetos en el primer entrenamiento, al ser más sencillo, atendían mejor a la dimensión relevante del estímulo y eso les facilitó después la discriminación más difícil.

Este experimento ha sido rebatido, por ejemplo con otro con un grupo de palomas en un estudio similar pero cambiando la naturaleza del estímulo de control (primero discriminando colores, y luego inclinación de líneas). También se observó una mejora debida al entrenamiento previo pero no podía explicarse por mayor atención a la dimensión del estímulo de la primera discriminación, porque era distinto. El autor defiende que lo que mejora es la capacidad general del sujeto para resolver problemas de discriminación, no sólo el hecho de atender a un rasgo concreto.

Los resultados de estos experimentos nos permiten concluir, por tanto, que la experiencia con cualquier problema de discriminación, independientemente de qué dimensión se utilice o de su dificultad, favorece las habilidades generales de resolución de problemas que ayudan al organismo a afrontar un problema difícil posteriormente. No obstante, existen matices a esta regla general, como por ejemplo el tipo de cambio dimensional.

La generalización de la discriminación aprendida a otra discriminación, puede ocurrir entre problemas en los que se altera la misma dimensión del estímulo: cambio intradimensional (por ejemplo en la fase 1 reforzar responder ante el color rojo y extinguir ante el verde; y en la fase 2 posterior reforzar ante azul y extinguir ante amarillo)., o cuando se utiliza un nuevo problema de discriminación que implica una dimensión estimular distinta: cambio extradimensional o interdimensional (fase 1 los mismos estímulos rojo y verde que en el otro ejemplo, pero en la fase 2 discriminar sonidos de diferente frecuencia).Normalmente, los cambios intradimensionales se aprenden con mayor facilidad que los cambios interdimensionales.

Efecto de sobreaprendizaje en la inversión

Mackintosh entrenó a dos grupos de ratas para realizar una discriminación con el mismo criterio de eficacia (escoger entre una caja blanca y otra negra para recibir comida), pero a uno de ellos les expuso a 100 ensayos adicionales de entrenamiento en esa misma discriminación. Tras esto, entrenó a ambos grupos en la discriminación inversa, es decir la caja con comida ahora era la contraria que en la fase anterior. El autor encontró que el grupo que había recibido entrenamiento extra aprendió la discriminación inversa en menos tiempo que el otro grupo. A este fenómeno se le denomina “sobreaprendizaje en la inversión” y es un poco contraintuitivo, porque se podría pensar que en entrenamiento extra fortalecería la discriminación aprendida de la primera fase, y aprender lo contrario requeriría más ensayos después, pero no ocurre así.

Experiencia de reforzamiento no diferencial

Waller reforzó con comida a cuatro grupos de ratas por recorrer un callejón, variando la pintura de dicho callejón (gris o a rayas) y la probabilidad de reforzamiento (50% o 100%), lo que deja este diseño 2x2:

En la segunda fase del estudio todos los sujetos fueron reforzados diferencialmente (el 100% de las veces) por elegir recorrer un corredor pintado con líneas inclinadas 45º a la derecha (E+) o con líneas inclinadas 45º a la izquierda (E-). Se midió como variable dependiente el número de ensayos necesarios para elegir el E+, en otras palabras, la velocidad de adquisición de la discriminación. Los resultados no mostraron diferencias significativas entre los grupos 1 y 2, aquellos que habían tenido experiencia con el callejón gris.

Sin embargo, el grupo 4 requirió de muchos más ensayos que el grupo 3 para aprender la discriminación.

Waller consideró estos resultados como un apoyo directo de la teoría atencional de la discriminación, argumentando que la experiencia con un reforzamiento débil (50%) frente a las rayas había provocado que estos sujetos desatendieran dicha dimensión del estímulo en la fase 2.

La experiencia con reforzamiento no diferencial puede afectar incluso a aprendizajes anteriores con estímulos diferentes. Honing en un estudio entrenó a palomas para discriminar entre una línea negra horizontal y otra vertical (fase 1). Para la fase 2 dividió los sujetos en dos grupos. A uno de ellos se le reforzó diferencialmente para responder a una luz azul como Ed+ mientras se extinguió la respuesta a una luz verde como Ed-. El otro grupo fue reforzado con una probabilidad de 0,5 independientemente del estímulo ante el que respondieran, es decir no se les aplico reforzamiento diferencial. La fase siguiente consistió en la prueba de generalización de la discriminación adquirida por ambos grupos en la fase 1. Se presentaron 8 estímulos verticales de diferente inclinación. Se encontró un mayor grado de generalización en el grupo que había sido expuesto en la fase 2 sin entrenamiento discriminativo. Es decir, la fase de exposición a contingencias de reforzamiento no diferencial afectó a una discriminación aprendida con anterioridad, reduciendo su nivel, aunque los eventos involucrados no estaban relacionados (líneas frente a colores).

Honig también interpretó los resultados en términos de factores atencionales. Según el autor, el reforzamiento diferencial en la Fase 2 mantuvo la atención de los sujetos que fueron expuestos a él. En otras palabras, los entrenamientos discriminativos potencian la atención, reduciendo de esta forma la generalización.

Relacionados con el entrenamiento discriminativo.

Tipos de entrenamiento discriminativos

Si tenemos que diseñar la manera en la que vamos a entrenar una discriminación simple lo primero que debemos decidir es si los estímulos de control (al menos un Ed+ y un ED-) van a aparecer juntos en cada ensayo o por separado, es decir, solo uno de los dos en cada ensayo.

Un entrenamiento simultáneo es cuando el Ed+ y el Ed- aparecen juntos, a la vez en cada ensayo. La conducta dirigida al Ed+ (por ejemplo, pulsar la tecla en la que aparece) sería contingente con el reforzamiento, y la dirigirá al Ed- sería sometida a extinción o castigo. El resultado es que, con suficiente entrenamiento, los sujetos terminan respondiendo exclusivamente sobre el Ed+.

En el entrenamiento sucesivo no aparecen los estímulos antecedentes al mismo tiempo, sino que en determinados momentos está presente uno y en otras ocasiones está presente el otro. Este entrenamiento se denomina procedimiento de discriminación de respuesta / no respuesta (o «go-no go»), ya que el sujeto acaba respondiendo en los ensayos en los que está presente el Ed+ y no haciéndolo en los que está presente el estímulo delta o Ed-.

En líneas generales, la adquisición de discriminaciones simples son más lentas cuando el procedimiento es sucesivo que cuando es simultáneo. En estos dos casos que acabamos de ver, se establece una situación con dos condiciones: una reforzada y la otra no reforzada. Pero esto no tiene porqué ser siempre así, pudiéndose usar dos condiciones ambas reforzadas, pero de distinta manera cada una de ellas.

Un ejemplo de discriminación simultánea es el programa concurrente, en el que el sujeto está expuesto a dos programas simultáneamente. Por ejemplo programas de IV como IV30” – IV 60”, dónde la primera respuesta una vez transcurrido el tiempo medio especificado en cada programa es la reforzada.

En el caso de discriminación entre programas de reforzamiento en el que se utiliza una aproximación sucesiva se denomina programa múltiple, y en él los diferentes programas se presentan de manera secuencial en el tiempo y con un Ed diferente para cada uno de ellos. De esta manera se desarrollan dos o más respuestas diferenciales a dos (o más) estímulos siempre que cada uno de ellos señale un programa diferente de reforzamiento. Por ejemplo, con un Ed+ rojo funciona con un programa de RV y con el Ed+ verde un programa de IF. Como se ve, puede existir respuesta diferencial sin que se tengan que producir respuestas ante un estímulo y ausencia de respuestas ante otro diferente.

En los primeros estudios sobre discriminaciones condicionales los estímulos de muestra permanecían a la vista de los sujetos durante todo el tiempo que duraba el ensayo. Por ejemplo en una misma cartulina, el fondo hace de estímulo de muestra y la forma representada de estímulo de comparación. Esta modalidad en la que se encuentran presentes a la vez se denomina discriminación condicional simultánea.

Recientemente han sido comunes los experimentos en los que los e. de muestra y de comparación no están presentes nunca de forma simultánea, sino que media un intervalo de tiempo entre la desaparición del e. de muestra y la aparición del e. de comparación. Esta manipulación da lugar a las discriminaciones condicionales demoradas. En el caso de la discriminación condicional de demora cero, los e. de comparación son presentados inmediatamente después del apagado del e. de muestra.La introducción de una demora entre la presentación del e. de muestra y el de comparación afecta mucho a todos los índices de ejecución de discriminaciones condicionales. Aunque hay diferencias entre especies, se puede afirmar que en general los aumentos en la demora conllevan decrementos en la ejecución. El simple hecho de eliminar la muestra en el momento en que aparecen las comparaciones (procedimiento de demora cero) aumenta el número de ensayos necesarios para aprender la discriminación con respecto a una discriminación condicional simultánea.

Eficacia relativa de los elementos del estímulo como señales para el reforzamiento

En un experimento fueron condicionados dos grupos de ratas con un procedimiento de ensayo discreto, reforzando el 50% de los ensayos por presionar una palanca en presencia de un estímulo compuesto de una luz y un sonidos de dos posibles. Para el grupo 1, la luz con cualquiera de los sonidos era reforzada siempre en el 50 % de los ensayos; para el grupo 2 la luz con un sonido era reforzada siempre, y la luz con el otro sonido nunca era reforzada.

Grupo 1: luz+tono1 – reforzado 50 % // luz+tono2 – reforzado 50 %

Grupo 2: luz+tono1 - reforzado 100% // luz+tono2 – reforzado 0%

En relación a los dos tonos, la luz era mejor predictor del reforzamiento para el grupo 1 que para el grupo 2. En el grupo 1 los sonidos no añadían ninguna información a la que la luz ya aportaba, por eso respondieron más a la luz los sujetos de este grupo que los del grupo 2. En el grupo 2 respondieron más al tono1 que a ningún otro estímulo, reflejando que era el mejor predictor del reforzamiento.

Los resultados sugieren que los Eds tienen un poderoso efecto sobre la conducta, no por estar emparejados con el reforzador, sino porque señalan la forma o el momento en que se va a producir el reforzamiento. Si un estímulo es mejor predictor de la disponibilidad del reforzamiento que otro, es más probable que adquiera el control de la conducta operante.

Tipo de reforzamiento

El control por el estímulo depende no sólo de la eficacia relativa del estímulo como señal para el reforzamiento, sino también de la naturaleza del reforzador utilizado. Ciertos tipos de estímulos tienen más probabilidad de ejercer un control sobre la conducta con reforzamiento positivo que con reforzamiento negativo (entrenamiento de evitación/ escape).

En un experimento con palomas, la respuesta de apretar un pedal fue reforzada en presencia de un estímulo compuesto que consistía en un sonido y una luz roja. Con reforzamiento de comida, la luz consiguió más control sobre la conducta. Con reforzamiento de evitación de una descarga, el sonido consiguió más control.

Esto indica que el control por el estímulo sobre la conducta instrumental está en parte determinado por el tipo de reforzamiento que se utilice. Los estímulos visuales parece que tienen más posibilidades de adquirir control sobre la conducta reforzada positivamente, y las claves auditivas es más probable que adquieran control de la conducta negativamente reforzada (al menos con palomas).

Consecuencia diferencial

En tareas de discriminación simple, se ha demostrado que si se usan consecuencias diferenciales para cada combinación entre Ed y la respuesta, se mejoraba la discriminación. Si ante el estímulo E1 el sujeto tiene que emitir la respuesta R1 para recibir la consecuencia C1 (comida, por ejemplo) y ante el E2, la R2 para recibir la C2 (distinta, como agua por ejemplo) la velocidad del aprendizaje será mucho mayor que si se hubiera usado un solo tipo de reforzador.

En cuanto a las discriminaciones condicionales, aunque la mayoría de los trabajos que utilizan este tipo de procedimientos lo hacen aplicando el mismo reforzador en todos los casos, algunos estudios han encontrado un efecto facilitador del uso de distintos tipos de reforzadores en función de la comparación correcta. Por ejemplo usando comida o sacarosa, un número diferente de pellets (bolitas de comida) con diferentes probabilidades de reforzamiento, o con reforzadores primarios frente a la posibilidad de avanzar al siguiente ensayo. Todos los autores que lo comprobaron coinciden en que el reforzamiento diferencial favorece la adquisición de la discriminación condicional.

Duración del intervalo entre ensayos

El lapso de tiempo programado entre la finalización de un ensayo y la presentación del siguiente ejerce también un efecto importante en la adquisición de la discriminación. Se ha comprobado con palomas con diferentes duraciones del intervalo entre ensayos (0, 5, 15, 25 y 60 seg) mostrando que con un intervalo de 0 segundos se mostraba una ejecución a niveles de azar, mientras que los grupos con 25 y 60 segundos eran los que mejor hacían la tarea. No obstante, una vez que la discriminación condicional ha sido adquirida, parece que la duración del intervalo ejerce poco efecto sobre la precisión, excepto cuando el intervalo se elimina por completo. Incluso los sujetos que habían llegado a un nivel estable de ejecución reducen su nivel de aciertos al esperado por azar cuando se les introduce en preparaciones con 0 segundos de intervalo entre ensayos.

Grado de entrenamiento

La relación entre la extensión del reforzamiento diferencial (número de ensayos de entrenamiento, tasa de reforzamiento, etc.) y el grado de generalización se ha adelantado varias veces a lo largo del capítulo.

Cuanto mayor es el entrenamiento para la adquisición de la discriminación más acusado es el gradiente formado en la prueba de generalización, es decir, menor generalización se observa.

En un trabajo se reforzó a las palomas por responder a una tecla cruzada con una línea vertical (Ed+). Se midió la respuesta de los sujetos ante seis estímulos parecidos al Ed+ en los que se varió la inclinación de la línea, en cuatro momentos diferentes (se dividió a los sujetos en grupos): tras 2, 4, 7 y 14 sesiones. Los resultaron mostraron claramente que el gradiente de generalización se iba haciendo más acusado en función del número de sesiones de entrenamiento al que había sido expuesto cada grupo.

Entrenamiento en discriminación “sin errores”

Desarrollado por Terrace, este procedimiento minimiza las respuestas al Ed-, reduciendo tanto el número de errores cometidos por el sujeto como las reacciones emocionales asociadas a la aplicación de extinción o castigo. En su experimento Terrace reforzó a palomas por responder a una luz roja (Ed+) que se aplicó durante todo el experimento con la misma intensidad y duración. El Ed- (una luz verde), sin embargo, se presentaba a una intensidad tan baja y durante tan poco tiempo que no permitía responder a él. A lo largo del procedimiento se fue aumentando la intensidad y la duración del Ed- hasta equipararse a la que había tenido desde el principio el Ed+. Los resultados mostraron que, si los cambios en el Ed- son suficientemente graduales, los sujetos pueden adquirir la discriminación simple sin cometer ningún error, es decir, sin responder al Ed-.

Este tipo de procedimientos permiten optimizar la adquisición de la discriminación, muy útil en sujetos con necesidades educativas especiales, como por ejemplo niños autistas.

El mismo principio puede seguirse en el entrenamiento de discriminaciones condicionales. Por ejemplo puede presentarse la muestra y la comparación correcta a un nivel de intensidad mayor que la comparación incorrecta, e ir aumentando el nivel de esta última progresivamente. En lugar de la intensidad, también se puede variar el tamaño.

Intervalo entrenamiento-prueba

El gradiente se va haciendo cada vez más plano según aumenta el tiempo entre el entrenamiento y la prueba. El paso del tiempo por tanto aumenta la generalización, es decir, que los estímulos diferentes al Ed+ ejercen mayor control cuanto más lejana se encuentra la finalización del entrenamiento.

Esto se ha comprobado reforzando la respuesta de un grupo de palomas ante una tecla cruzada por una línea blanca vertical. En la prueba de generalización se presenta el Ed+ y otros seis estímulos en los que se modifica la inclinación de la línea. Se aplica la prueba un minuto, un día y una semana después del entrenamiento, y se comprueba que como ya hemos dicho el gradiente se iba haciendo cada vez más plano según el tiempo entre entrenamiento y prueba era mayor.

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