Evaluación del sentido de Comunidad

La evaluación del sentido de comunidad resulta compleja dada la diversidad de los componentes que conforman el concepto de sentido de comunidad. La evaluación de este sentimiento del"nosotros" se operacionaliza en aquellas conductas tendentes a desarrollar un sentimiento de pertenencia, en la búsqueda de contactos con el medio, en el establecimiento de lazos de amistad o en el intento de satisfacer las necesidades sociales dentro de un contexto determinado (Hombradas y Gómez, 1997).

En 1978 Doolittle y McDonald a partir de su escala de 26 ítems identificaron seis factores de sentido de comunidad: clima de apoyo, ciclo de vida familiar, seguridad, interacción informal, interacción con el vecindario y localismo. En 1981 Riger y Lavrakas utilizando una escala de sólo seis ítems encontraron una estructura multidimensional del Sentido de Comunidad, concretamente identificaron dos dimensiones de unión a la comunidad: vinculación social y arraigo al lugar. También en 1981 cabe citar por su complejidad el cuestionario desarrollado por Glynn con más de cien cuestiones muy generales sobre sentido de comunidad. El autor desarrolló una escala de cuyo análisis factorial obtuvo seis dimensiones que median sentido de comunidad. Estas dimensiones incluían una evaluación objetiva sobre la estructura de la comunidad, relaciones de apoyo en la comunidad, similitud y patrones de conducta en las relaciones entre los residentes, grado de participación en la comunidad, calidad del medio en el que se inserta la comunidad y seguridad.

A pesar de esta primera evidencia de que el sentido de comunidad es un concepto multidimensional hay investigaciones que discutirían esta idea y que propondrían una estructura unidimensional del concepto. En este sentido, y con propositos más macrosociales se construye la escala de Davidson y Cotter (1986) para medir el sentido de comunidad en relación a la ciudad de residencia. Los autores analizaron factorialmente su escala de 17 ítems concluyendo que la misma era unidimensional y que esta única dimensión reflejaba Sentido de Comunidad. Por su parte, Buckner en 1988 elaboró una escala que pretendía medir tres dimensiones del Sentido de Comunidad y los resultados de su análisis factorial mostraron la conjunción de los ítems en torno a un único factor que etiquetó con el nombre de Cohesión.

La aproximación teórica más sólida a las dimensiones del sentido de comunidad fue la realizada en 1986 por McMillan y Chavis los cuales como se mostraba anteriormente identificaban el concepto como compuesto por cuatro elementos: membrecía, influencia, satisfacción de necesidades y conexión emocional. Desde que se propusiera este modelo teórico son muchos los autores que se han dedicado a la realización de investigaciones que permitieran el desarrollo de un instrumento de medida que recogiera los componentes del modelo propuesto.

Para el desarrollo del Índice de Sentido de Comunidad (SCI) Chavis, Hogge, McMillan y Wandersman (1986) prepararon el perfil de 100 personas que respondieron a una gran encuesta sobre participación en el barrio. Los perfiles se diseñaron en función de las respuestas a 43 ítems de la encuesta, 39 de los cuales se creía relacionados con las cuatro dimensiones descritas por la teoría de McMillan y Chavis (1986). A continuación, los jueces dieron una calificación, de uno a cinco, de cada uno de los perfiles sobre la base de la percepción del propio juez del Sentido de Comunidad, apareciendo un alto nivel de acuerdo entre los jueces lo cual apoyaba fuertemente tanto el concepto original de Sarason (1974) como la teoría de McMillan y Chavis (1986). Del total de ítems, 21 fueron utilizados para el diseño final del SCI. Los participantes en el proyecto debían responder sobre una escala de cinco puntos la percepción de Sentido de Comunidad que tenían con los residentes de su propio bloque.

Las puntuaciones totales del Índice de Sentido de Comunidad fueron comparadas con las de Sentido de Comunidad aportadas por los 100 perfiles diseñados por los jueces obteniéndose una alta correlación entre ambas.

A pesar de que el modelo de McMillan y Chavis (1986) ha sido el más ampliamente utilizado por todos los investigadores este ha sido revisado reiteradamente, especialmente sus cuatro dimensiones, ya que en diferentes investigaciones la estructura factorial de cuatro componentes que predice el modelo no aparece. En base a estos resultados y a las contradicciones existentes Long y Perkins (2003) desarrollan una escala de 8 ítems: Breve Índice de Sentido de Comunidad (BSCI), en la que se combinan 5 ítems de la escala original del SCI con otros 3 ítems que fueron validados en sus estudios. Estos 8 ítems responden a una nueva estructura del Sentido de Comunidad la cual incluye relaciones sociales, conocimiento mutuo y valores de la comunidad.

De forma coherente con los estudios precedentes Peterson, Speer y McMillan (2008) diseñaron una Escala Breve de Sentido de Comunidad (Brief Sense of Community Scale, BSCS) compuesta por 8 ítems nuevos diseñados para ser consistentes con el modelo de McMillan y Chavis (1986) con sus cuatro dimensiones y en las que se muestra un ítem de ejemplo:

  • Satisfacción de necesidades: Todo lo que necesito lo puedo encontrar en este barrio.
  • Membrecía: Me siento como un integrante más de mi barrio.
  • Influencia: Cuando hablamos sobre lo que ocurre en el barrio mi opinión se tiene en cuenta.
  • Conexión emocional: Me siento unido a mis vecinos.

Estas dimensiones fueron consideradas como representativas del concepto de Sentido de Comunidad en su conjunto. Para desarrollar el instrumento los autores pusieron a prueba 3 modelos factoriales diferentes y los resultados apoyan la hipótesis que postulaba que los ítems de la Escala Breve de Sentido de Comunidad (BSCS) se agrupan en torno a las cuatro dimensiones del Sentido de Comunidad teorizadas por McMillan y Chavis (1986) y que la puntuación conjunta de los mismos arroja una medida fiable de dicho concepto. Además, las correlaciones mostraron, tal y como se esperaba, una relación positiva entre Sentido de Comunidad y participación en la comunidad, empowerment y salud mental y una relación negativa con depresión.

En nuestro país cabe destacar la elaboración de la escala de sentido de comunidad elaborada por Sánchez Vidal (2001) a partir del concepto de sentido de comunidad de Sarason y en la que se evalúan las dimensiones: Arraigo territorial/Pertenencia, Relación/Interacción, Interdependencia/Mutualidad, Similitud con otros, Competencia social/Influencia.

También se han construido instrumentos para relacionar el sentido de comunidad con algunos conceptos como el de privacidad (Hombradas y Gómez, 1995) esta escala está inspirada en al elaborada por Turnbull (1979) a tal fin. El autor entiende el sentimiento de comunidad como la tendencia de los sujetos a comprometerse y relacionarse con los demás y al deseo de participar en acciones conjuntas.

De acuerdo con esta concepción se elabora esta escala utilizando como grupos de referencia la vida comunitaria y la regulación y deseo de contacto con los vecinos y el barrio.

Otros autores han evaluado el sentido de comunidad en relación al contexto específico que ha de ser estudiado, de acuerdo con esto para evaluar el sentido de comunidad en relación al bloque donde uno vive Schweitzer, Rosenbaum, Campos y Gardi (2002) desarrollan el Cuestionario de Sentido de Comunidad. Este cuestionario mide el sentido de comunidad preguntando a los residentes sobre la relación que tienen con los vecinos del bloque. A continuación se señalan las dimensiones que se miden en este cuestionario con un ítem de ejemplo:

  • Conexión, relación: los vecinos de este bloque se conocen los unos a los otros.
  • Participación: los vecinos de este bloque participan en actividades sociales.
  • Pertenencia: existe un sentimiento de unidad entre los residentes de este bloque.
  • Apoyo social: los vecinos de este bloque te llevarían en coche a algún sitio si lo necesitaras.
  • Empowerment: los residentes de este bloque tienen voz u opinión en lo que respecta a los asuntos importantes de la comunidad.
  • Seguridad: los vecinos de este bloque lo convierten en un lugar más seguro para vivir.
  • Participación política: ¿ha votado en las últimas elecciones políticas?
  • Participación ambiental: ¿Con que frecuencia recicla en su vivienda?

Para evaluar el sentido de comunidad en relación al contexto del barrio se encuentra la Encuesta de Evaluación Comunitaria (Jakes, Susan y Shanon, Lisa, 2002). Este instrumento mide el sentido de comunidad preguntando a los residentes sobre la relación que tienen con los vecinos del barrio. A continuación se señalan las dimensiones que se miden en este cuestionario con un ítem de ejemplo:

  • Empowerment: sé cómo trabajar con otros vecinos para resolver problemas.
  • Factores sociales: conozco los nombres de mucha gente de mi barrio.
  • Factores físicos: el barrio se mantiene limpio
  • Factores económicos: en el barrio se cuenta con apoyo económico de instituciones para hacer mejoras.
  • Autoeficacia: carezco de habilidad para cambiar las cosas que no me gustan de mi barrio.
  • Motivación: normalmente no quiero implicarme en tomar decisiones sobre las cosas que se pueden hacer en mi barrio
  • Apoyo local percibido: las políticas locales (ayuntamiento) apoyan los esfuerzos por mejorar el barrio.
  • Participación comunitaria: la mayoría de los residentes de esta zona adoptan un papel activo dentro del barrio.
  • Participación individual: A menudo me ofrezco voluntario para participar en proyectos de mi barrio.

En la actualidad podemos contar con numerosos instrumentos para evaluar el sentido de comunidad, muchos de ellos se han elaborado para adaptarlos a un determinado contexto (bloque, barrio, ciudad); al tipo de población estudiada (inmigrantes, desempleados, residentes); o al tipo de variable con la que se intenta relacionar (privacidad, soledad, apoyo social). Aunque cabe señalar que existe una mayoría de investigadores que reconocen el carácter multidimensional del concepto frente a las autores que defiende la estructura unidimensional del sentido de comunidad.

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