15.4. Envejecimiento, cerebro y cognición

Aunque no de forma generalizada, durante la edad adulta existe un deterioro cognitivo que se pone de manifiesto en:

  • Enlentecimiento en la velocidad de procesamiento.

  • Reducción de la memoria operativa.

  • Menor eficacia en el control inhibitorio.

  • Disminución en determinadas capacidades de MLP.

El análisis de los resultados de la cognición medidos por los tests de inteligencia, muestra diferencias relevantes entre las aptitudes intelectuales pero no una disminución general en la inteligencia hasta edades bastante más tardías, por encima de los 60-75 años, dependiendo del tipo de la aptitud estudiada.

Explicación del desacuerdo entre el desarrollo de los mecanismos y el de los resultados de la cognición

Las nuevas técnicas de neuroimagen han permitido encontrar diversos cambios cerebrales con la edad:

  • Disminución del volumen de determinadas estructuras cerebrales (contracción en la materia gris): explicaría la disminución en la visión y en las funciones cognitivas.

  • Disminución en la materia blanca: contracción de los haces de axones: explicaría el enlentecimiento en el procesamiento característica de los ancianos.

  • Disminución de los receptores de dopamina (función reguladora de la atención): explicaría algunos cambios en los mecanismos de la cognición.

Los estudios con imágenes de resonancia magnética funcional han permitido constatar que existe un incremento neuronal en los adultos que se manifiesta en una mayor activación bilateral de las áreas prefrontales. Entonces, existe en los mayores un aumento la bilateralidad del cerebro en la resolución de determinadas áreas cognitivas.

Esto podría explicar los datos sobre el incremento durante la edad adulta en la resolución de las teas verbales incluidas en los tests de inteligencia.

Este incremento en la activación de la corteza prefrontal sugiere que durante la edad adulta aparecen mecanismos de compensación mediante los cuales el cerebro se adapta a las pérdidas del envejecimiento mediante una reorganización que conlleva un aumento en la activación y un reclutamiento de áreas hasta entonces no implicadas en la resolución de determinadas tareas.

Esta compensación se produce por un proceso de indiferenciación progresiva de las funciones cerebrales. Se produce por la propia actividad cognitiva de los individuos y con el entrenamiento.

Estudios recientes sobre cerebro y envejecimiento resalta el carácter adaptativo del cerebro humano y su plasticidad. La plasticidad cerebral no sería sólo un rasgo del cerebro en desarrollo, sino que se extiende a la edad adulta y la vejez. El entrenamiento y ejercicio físico y mental permiten seguir estableciendo nuevas conexiones y reclutar nuevas áreas cerebrales, principalmente en el córtex prefrontal, que sirven de ayuda en la realización de diversas tareas cognitivas.

Esto podría explicar la variabilidad en el patrón de deterioro en diferentes tareas que afectan a los mecanismos de la cognición y en particular en la memoria a largo plazo, así como el desacuerdo entre el desarrollo con la edad entre los mecanismos y en los resultados de la cognición.

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