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Unidades disposicionales: El rasgo

Rasgo es la unidad fundamental de análisis que permite distinguir a los individuos entre sí desde una perspectiva descriptiva y estructural. Cada rasgo caracteriza el comportamiento de los seres humanos en diferentes áreas (la personalidad, la inteligencia, etc.)

Características definitorias de los rasgos:

1.- Carácter subyacente: no son entidades directamente observables, sino que se infieren a través de la observación de “indicadores comportamentales”. (no podemos observar el rasgo de “extraversión” pero podemos observar comportamientos como ser charlatán o sociable).

2.- Carácter disposicional: no están activos en todo momento; se entienden como disposiciones o tendencias latentes en el individuo. (una persona con puntuaciones altas en ansiedad no está ansiosa todo el rato). El rasgo representa tendencias y no determinantes.

3.- Carácter general: están en función del número de indicadores conductuales que le representan.

4.- Regularidad de los indicadores comportamentales, es decir, su estabilidad temporal y su consistencia transituacional.

  • Estabilidad Temporal: debe presentar continuidad en el tiempo, aunque puede experimentar modificaciones en la vida.

  • Consistencia transituacional: los indicadores comportamentales del rasgo deben manifestarse en distinto tipo de situaciones.

5.- Carácter dimensional cuantitativo: permite un ordenamiento de los individuos, que viene dado por el grado de aplicabilidad de los indicadores comportamentales del rasgo a cada sujeto; es decir, en qué medida un comportamiento dado es representativo del individuo considerado. A mayor puntuación en un rasgo, mayores probabilidad de ocurrencia, frecuencia e intensidad de la respuesta.

6.- La naturaleza y origen de los rasgos. Algunos autores otorgan a los rasgos un estatus de entidad biofísica que presenta un origen genético y claros correlatos fisiológicos. Otros hacen referencia a que su naturaleza es meramente categorial e inferencial y los califican de constructos o abstracciones hipotéticas, de carácter conceptual, que elaboramos.

7.- La evaluación de los rasgos. Tradicionalmente se ha centrado en el uso de autoinformes y/o cuestionarios a rellenar por el propio individuo. Pero las observaciones de la conducta, o las pruebas objetivas de laboratorio son también importantes en la determinación del rasgo y el análisis de su validez externa.

8.- Metodología básica. A la elaboración de taxonomías de rasgos para establecer modelos estructurales parsimoniosos, es fundamental la utilización de una metodología correlacional de carácter multivariado, como el Análisi factorial que permite estimar las posibles dimensiones o “unidades básicas” de la personalidad al nivel de generalidad propuesto por el investigador.

9.- Carácter estructural y jerárquico de la organización de los rasgos, en función de su grado de proximidad a la manifestación puntual y específica de la conducta, así como de su inclusividad. Según Eysenck, la estructura de la personalidad podría ordenarse en cuatro niveles jerárquicos:

  1. Nivel de ocurrencia de actos o cogniciones individuales o singulares de carácter específico.

  2. Nivel de actos o cogniciones habituales.

  3. Nivel de rasgos o factores primarios definidos en términos de intercorrelaciones significativas entre conductas habituales.

  4. Nivel de tipos, o factores de orden superior, o de segundo orden, derivados de las intercorrelaciones existentes entre los rasgos o factores de primer orden.

10.- Por último, los rasgos sólo permiten describir a las personas y a sus diferencias y realizan predicciones de la conducta; por tanto, carecen de valor explicativo causal por sí mismo mientras no se elabore un modelo explicativo relativo al porqué y al cómo de su funcionamiento.

H.J. Eysenck ha reiterado que una teoría de las diferencias individuales debe estar comprometida con la búsqueda última de explicaciones causales y, por tanto, sujeta a predicciones y pruebas experimentales.

El rasgo adopta nombres y connotaciones diferentes cuando nos referimos a los distintos constructos con los que la Psicología de las diferencias individuales trabaja.

En el área de la personalidad el rasgo mantiene su nomenclatura, si bien podemos referirnos también al Tipo.

Los tipos son considerados los rasgos o dimensiones de mayor nivel de generalidad en la jerarquía, y las personas obtienen una puntuación en todos los tipos posibles, si bien presentarán una mayor preponderancia de características asociadas a uno de ellos.

Cuando nos referimos al ámbito de la inteligencia, el rasgo adquiere otras nominaciones, pero hay que distinguir los términos aptitud y capacidad del concepto de habilidad:

  • Aptitud. Una aptitud es una capacidad, o habilidad potencial, para la realización de tareas que no han sido aprendidas. Se manifiesta en el afrontamiento de situaciones novedosas. Hace referencia a disposiciones potenciales de carácter genético.

  • Habilidad. Es la pericia desarrollada en un área en el curso del entrenamiento y de la experiencia.

Las estrategias empleadas no son simples respuestas ante los estímulos, sino cadenas o programas de actuación que se anticipan desde una situación concreta y que persiguen un objetivo futuro, o resultado final, satisfactorio en el que la tarea se controla o domina.

Unidades procesuales

También serán objeto de estudio los procesos o mecanismos funcionales que son responsables del comportamiento diferencial del individuo.

¿Cuáles serán las unidades de análisis bajo una perspectiva procesual?

  1. En la relación del individuo con su mundo externo, y bajo el paradigma interaccionista, la unidad fundamental será la interacción persona x situación.

  2. En el nivel interno haremos referencia a procesos cognitivos, emocionales, motivacionales, así como a las distintas estrategias que las personas pueden poner en marcha a la hora de afrontar una situación concreta.

En el campo de la inteligencia analizaremos los procesos cognitivos, tanto simples como complejos, que conducen a un determinado rendimiento intelectual, entendiendo por proceso la unidad elemental del funcionamiento mental que puede agregarse a otras para dar lugar a una unidad de orden superior.

En el área de la personalidad, el estudio de las diferencias individuales contemplará las dimensiones o rasgos de carácter global en interacción con las situaciones, abordando además

  1. El tipo de situaciones en las que cada disposición es más susceptible de manifestarse o ser elicitada

  2. El análisis de unidades menos generales, de nivel medio, como las expectativas, metas, atribuciones, etc., que presentan los individuos.

Bajo este enfoque, la permanencia (consistencia y estabilidad) de las características personales se evaluará atendiendo a los siguientes índices:

  1. Patrones significativos y regularidades observables.

  2. Evaluación de probabilidades y frecuencia de cambio del comportamiento.

  3. Formas particulares de organización intraindividual de las distintas dimensiones.

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