3.3. Fuentes de la variabilidad humana

La variabilidad psicológica

La variabilidad psicológica es el objeto primario del estudio de la disciplina y hace referencia a las diferencias existentes en todas las manifestaciones del comportamiento humano.

El rasgo es la unidad fundamental para el estudio de la variabilidad psicológica. Desde un estudio de la dinámica de funcionamiento de dichos rasgos, hay que prestar una mayor atención a los procesos de la dinámica intrapsíquica y a los factores situacionales relevantes, más allá de las disposiciones personales, o rasgos, clásicos.

La varabilidad biológica

El estudio de las bases genéticas y biológicas de las diferencias individuales considera que dichas bases son el origen de la variabilidad psicológica. Dos tipos de investigaciones:

  • El porcentaje de varianza fenotípica de la conducta, explicado por las diferencias en la dotación genética de los individuos.

  • La variación explicada en función del funcionamiento diferencial de los mecanismos biológicos.

Con la teoría de Darwin se encontró una explicación que avalara la manifestación de la diversidad por una explicación natural. Pero con el conductismo, comenzó la polémica nature vs. nurture.

Los avances que se han ido produciendo en la genética cuantitativa, y su derivación denominada “genética de la conducta”, conformarían una base sólida sobre la que edificar nuevas explicaciones interaccionistas.

En la actualidad, está asumido que los genes no fijan la conducta, sólo ofrencen un rango de posibilidades en las reacciones que el ambiente provoca en el individuo.

Objetivo de la genética de la conducta: indagar las causas de las diferencias individuales tomando como referencia la varianza fenotípica observada en un rasgo conductual.

La segunda línea de investigación sobre las fuentes de variación biológica se centra en el estudio de los fundamentos biológicos del comportamiento humano diferencial basados en estructuras y procesos fisiológicos regidos por sistemas fundamentales como el Sistema Nervioso, el sistema Neuroendocrino, etc.

Respecto a inteligencia todos los modelos biológicos están en torno a la hipótesis “en el corazón de la inteligencia está el cerebro”. Por tanto las bases de la habilidad mental están fundamentadas en la neurofisiología en torno al modelo de la eficiencia neural.

Según este modelo las personas más inteligentes presentan una serie de correlatos biológicos que muestran una mayor eficacia y rapidez mentales.

Técnicas utilizadas: potenciales evocados, velocidad de conducción nerviosa, nivel de glucosa cerebral.

En personalidad el modelo propuesto por Eysenck y Eysenck fundamenta la dimensión Extraversión/Introversión en el arousal cortical y el sistema reticular ascendente cerebral y el Neuroticismo en el sistema límbico. Otros autores harán propuestas vinculadas a dimensiones de carácter temperamental.

Variabilidad situacional y cultural

No han sido nunca excluidos de la consideración psicológica de la variabilidad humana.

La influencia del interaccionismo moderno subrayó que lo importante de la situación es su significado para el sujeto.

La necesidad de atender a la influencia que la situación puede ejercer en la conducta diferencial requiere una distinción de las variables contextuales basadas en sus niveles de complejidad. Según Endler hay tres niveles:

  • El estímulo que hace referencia a los objetos sobre los que el sujeto orienta su atención y su respuesta.

  • La situación que adquiere el carácter de totalidad organizada que integra diversos componentes.

  • El ambiente, que agrupa una variedad de situaciones y las relaciones existentes entre ellas.

El mero carácter molecular o molar no puede ser un criterio suficientemente distintivo de lo que puedan indicar cada uno de los anteriores términos.

Ten Berge y De Raad (1999) diferencian los conceptos situacionales en función de las perspectivas teóricas a las que pueden ser asignados:

  • La ecológica, que enfatiza los elementos físicos del entorno.

  • La conductual, centra su atención en el valor estimular de la situación.

  • La psicológica-social, que atiende a los roles y los elementos simbólicos de los episodios sociales en que tiene lugar la conducta.

Por lo general se diferencian dos maneras de abordar el análisis de las situaciones:

  • Elaboración apriorística de taxonomías situacionales. Es útil para alcanzar un análisis sistemático de las características objetivas que definen las situaciones y su influencia en la conducta. El problema que plantea es la falta de acuerdo en clasificaciones y criterios.

  • Caracterización de los contextos concretos donde acontece la conducta: se refieren al sistema ecológico en que está inmersa la persona y hasta el propio observador de la misma. Rudof Moos propone una articulación de la faceta objetiva y la subjetiva en el “clima social”.

El estudio del clima social pone de manifiesto que cada ambiente tiene una “personalidad” única y unos patrones subyacentes de dinámica ambiental que se pueden considerar semejantes a los que conforman el o sistema personal, de forma que ambos sistemas en interacción dan lugar a las diferencias individuales.

Durante décadas Berry desarrolló los estudios transculturales sobre la diversidad psicológica, centrado en el interés que la influencia de la cultura ejerce sobre el desarrollo de los procesos psicológicos. Berry determinó que las características estables y permanentes del hábitat son las responsables de las adaptaciones culturales y biológicas, así como de las reacciones conductuales o “costumbres”.


El análisis del ambiente propuesto por Moos

Moos propone un sistema de análisis del entorno que ayuda a entender cómo el individuo y el ambiente pueden interactuar, basado en los siguientes aspectos:

  1. El sistema ambiental. Evaluación de los aspectos físicos y arquitectónicos del entorno.

  2. Los grupos humanos. Evaluación de los perfiles del grupo humano que interactúa con el entorno considerado.

  3. Los factores organizacionales. Análisis del tipo de sistema u organización que está manejando el entorno.

  4. El clima social: las relaciones interpersonales, el crecimiento personal, y los sistemas que estabilizan y mantienen el clima social.

  5. El sistema personal: desarrollo cognitivo y experiencias psico-sociales.


Hacia una visión comprehensiva de las fuentes de variabilidad

El modelo teórico de la P.D. asume la complejidad en la descripción y explicación de la conducta humana, que implique una forma no determinista de entender la causalidad.

Sánchez Cánovas defiende que la P.D. no es determinista, sino azarosa.

Al hablar de genética o herencia, nos referimos a lo dado, no a una determinación.

Fernández (1996) añade que una de las características que definen la reflexividad del ser humano es su propositividad o intencionalidad comportamental.

La P.D. ha necesitado marcos teóricos, generalmente la “teoría general de los sistemas” o la “teoría del procesamiento de la información”, ambos coinciden en su generalidad y complejidad a la hora de abordar el estudio del comportamiento humano. Las distintas propuestas que han ido apareciendo consideran que la variabilidad del comportamiento es consecuencia de la existencia de sistemas abiertos en los que la interacción entre sus componentes (ej. Biológicos, psicológicos y sociales) tiene un carácter de autoorganización adaptativo.

Otros acercamientos han intentado esclarecer la forma en que los factores genéticos y ambientales influyen en las manifestaciones intelectuales:

Ceci y col. plantean un modelo bioecológico de la inteligencia que enfatiza los múltiples potenciales cognitivos, junto al papel del contexto y el conocimiento, como bases de las diferencias individuales en el desempeño cognitivo.

Scarr (1996) apoyada en los tres tipos de relación genotipo-ambiente, pasivo, activo y reactivo, ha puesto de relieve la noción de “construcción de un nicho”, dentro de una teoría evolutiva de la individualidad, lo que implica que a medida que maduran, los individuos buscan, construyen y crean entornos que corresponden a sus características personales heredadas, en los que desarrollan su personalidad, sus intereses y sus capacidades.


Tipos de correlación genes-ambiente propuestos por Sandra Scarr

Pasiva: padres e hijos compartes los genes y el ambiente.

Activa: cuando la persona que presenta una característica heredada busca de forma activa, selecciona y crea situaciones psicológicas y ambientales que conducen y favorecen el desarrollo de dicha característica.

Reactiva: Cada vez que una persona recibe una reacción del ambiente en respuesta a las características particulares que presenta.

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