2.12. Características generales de la conducta adictiva

Lo que caracteriza a todos los adictos es la búsqueda activamente de la droga para la administrársela. Las conductas de búsqueda y autoadministración son la vía final común de una larga serie de factores y procesos a los que llegan todos los drogadictos. Hasta hace pocos años se pensaba que la drogadicción se definía por los síndromes de abstinencia, y se asumía que la exposición prolongada a las drogas producía una adaptación de las células nerviosas. Esta adaptación ocurría independientemente de que la droga fuera recibida pasivamente o fuera autoadministrada, sin embargo, hoy se sabe que los efectos de la droga no son los mismos cuando esta es administrada de forma activa o de forma pasiva, y que los procesos de aprendizaje son de capital importancia en la drogadicción. Este nuevo enfoque considera que las conductas de búsqueda y autoadministración de drogas son el principal factor común en todos los drogadictos.

La posición teórica actual sobre los condicionantes fundamentales que intervienen en la drogadicción indica que son cuatro los factores principales que activan y mantienen las conductas de búsqueda y autoadministración de las drogas.

Efectos de las drogas como reforzadores positivos

Decimos que las drogas funcionan como reforzador positivos más que, que son reforzados positivos, porque sus efectos dependen de múltiples variables. La dosis de la droga, las condiciones de acceso a ella y la historia individual previa, son elementos importantes en la efectividad de reforzamiento. Se consideran reforzadores positivos todos aquellos estímulos que incrementan la frecuencia de la conducta que conduce a su presentación. La capacidad para funcionar como reforzador positivo es la primera mínima característica que debe tener una droga para mantener las conductas de búsqueda y autoadministración. Los estudios de autoadministración han demostrado que, en general, todas aquellas drogas que se autoadministran los humanos, son autoadministradas por los animales y, las drogas que no son adictivas en humanos tampoco lo son en los animales. Las excepciones a estos resultados son los cannaboides naturales (ya que algunos cannaboides sintéticos son más potentes) y el LSD, que los animales no se autoadministran.

Efectos de las drogas como estímulos discriminativos

Las drogas deben funcionar también como estímulos discriminativos para mantener la conducta de autoadministración. En los estudios de discriminación con drogas, los efectos de estas sustancias funcionan como estímulos discriminativos, señalando como pueden obtenerse reforzadores naturales por ejemplo comida, así los animales se entrenan en presionar una o dos palancas para recibir comida después de haber sido infectados con una droga y a presionar una tercera palanca para comida después de haber sido inyectados con el disolvente de la droga. Cuando el animal aprende a discriminar, presiona la palanca adecuada en función de que haya recibido la droga o el vehículo (disolvente). Esta alta capacidad de los animales para discriminar los efectos subjetivos de las drogas ha contribuido enormemente al avance de los conocimientos científicos sobre la drogadicción.

Los efectos discriminativos de las drogas no son por sí mismos suficientes para el mantenimiento de la conducta de autoadministración son importantes:

  1. porque se piensa que una de las razones por la que los humanos abusan de las drogas es para sentir sus efectos subjetivos característicos,
  2. porque los efectos discriminativos de las drogas pueden promover la conducta de búsqueda de la droga directamente, ya que esta conducta ha sido asociada con los aspectos subjetivos la sustancia,
  3. porque la abstinencia después de la administración crónica de varias drogas de abuso produce efectos discriminativos claros.

Los sujetos son capaces de discriminar los efectos y la potencia de las drogas que son administradas, de modo que cuando prueban otras drogas que producen similares efectos a los experimentados, estas sustancias mantienen ahora la conducta de autoadministración o la reinstauran, en caso de haber sido extinguida.

Efectos aversivos de las drogas

Los efectos aversivos de las drogas producen una discriminación de la conducta de búsqueda y autoadministración. Desde un punto de vista conductual los efectos aversivos de las drogas operan a través de dos procesos principales:

  1. En el reforzamiento negativo el animal es entrenado en apretar la palanca para que el choque eléctrico no se produzca otras para que se acabe, y por vía endovenosa la nicotina actúa a veces, como estímulo nocivo.
  2. En los procesos habituales experimentales de castigo estímulos aversivos, el sujeto es entrenado (refuerzo positivo) hasta tener una buena línea base, después de este entrenamiento, la presión de la palanca resulta en la presentación breve de un shock eléctrico y del reforzador positivo comida.

Por tanto una droga puede actuar como reforzador positivo, negativo o como de castigo según las situaciones y condiciones en las que es administrada, las propias características de las drogas establece un límite en la conducta de autoadministración. Por ello, se considera que generalmente un sujeto seguirá tomando la cantidad de droga que es óptima para su organismo en cada momento, lo cual será el resultado de un balance continuo entre los aspectos aversivos y positivos que producen la sustancia consumida.

Estímulos ambientales condicionados con los efectos de las drogas

Los estímulos ambientales parecen asociarse con los efectos de las drogas mediante procesos de condicionamiento clásico. En muchos pacientes la función de los estímulos condicionados es muy destacada, hay miles de estímulos y puede ser asociados con los efectos de las drogas, entre ellos los olores, los sonidos, la gente y sensaciones que aparecen durante consumo de la droga. Los estímulos condicionados son capaces, por sí mismos, de producir la sintomatología del síndrome de retirada o los efectos placenteros. Esta capacidad de los estímulos condicionados varia con cada paciente y con cada tipo de droga.

En general, es más común que en el caso de los dependientes de la heroína los estímulos condicionados produzcan sintomatología de la abstinencia, mientras que en el caso de la cocaína los estímulos condicionados evoquen sensaciones placenteras, ejemplo, con frecuencia los cocainómanos afirman que tan pronto ven a quienes van a proporcionar la droga, comienzan a tener sensaciones eufóricas aún cuando no lo hayan probado todavía. Es tal la fuerza de los estímulos condicionados que, a medida que progresa la dependencia, las personas van estrechando su repertorio conductual y tienden hacer las cosas de una manera estereotipada, siempre de la misma forma y con la misma gente, curiosamente igual que los pacientes con TOC.

La complejidad de las respuestas condicionadas los pacientes adictos es un factor muy importante para el mantenimiento y recaída en la drogadicción. A menudo, el porcentaje de recaídas a los cinco años es muy alto y a los diez es abrumador.

Se piensa que este fracaso en el mantenimiento de la abstinencia duradera es debido a los cambios cerebrales que han producido en la persona las drogas y a la influencia poderosa de los estímulos condicionados con los efectos positivos de las drogas.

En animales ya se ha demostrado que los estímulos condicionados provocan cambios metabólicos específicos en determinadas áreas cerebrales, recientemente se ha comprobado que ocurre igual inhumanos. Cuando se mide el flujo sanguíneo empleando la PET se observa que los estímulos asociados al consumo de cocaína generan aumento significativo de flujo sanguíneo en áreas del sistema límbico como la amígdala o la corteza cingulada. Estos aumentos no se producen cuando se presentan al sujeto estímulos neutros o en pacientes de control.

Estudiando el metabolismo de la droga cuando sujeto tiene en su cuerpo cocaína, se ha comprobado que se produce una disminución muy significativa del metabolismo cerebral en numerosas acciones cerebrales y que esa bajada metabólica no vuelve a niveles normales aun después de cuatro meses de abstinencia, especialmente en la corteza. Es curioso observar resultados similares en pacientes TOC.

La persistencia de la conducta de búsqueda de drogas durante largos periodos de tiempo puede explicarse por el fenómeno de condicionamiento de segundo orden, que parece darse en la mayoría de las drogas, incluidas los opiáceos la cocaína y la nicotina.

Por último es preciso indicar, que los estímulos ambientales condicionados parece que están también implicados en el desarrollo de la tolerancia y sensibilización a los efectos de varias drogas. Se ha demostrado muchos estudios que la tolerancia y la sensibilización puede ser específicas para cada situación es decir, aparece una tolerancia y sensibilización mayores cuando la droga es administrada siempre en el mismo entorno.