3.3. Análisis conductual aplicado a la educación

¿Qué es el análisis conductual aplicado?

El análisis conductual aplicado supone la aplicación de los principios del condicionamiento operante para cambiar una conducta humana. Existen tres usos del análisis conductual aplicado, especialmente importantes en la educación: el aumento de las conductas deseables, el empleo de instigadores y moldeamiento, y la discriminación de una conducta indeseada.

Aumento de las conductas deseables

Se pueden emplear seis estrategias de condicionamiento operante para incrementar las conductas deseables de los niños: elegir refuerzos eficaces; que estos sean contingentes y oportunos; seleccionar el mejor programa de refuerzo; considerar la opción de hacer un contrato; utilizar el refuerzo negativo eficazmente, y emplear instigadores y la estrategia de moldeamiento de la conducta.

Elección de refuerzos eficaces: No todos los refuerzos actúan igual en todos los niños. El análisis conductual aplicado recomienda que los profesores determinen qué refuerzos actúan mejor en el caso de cada niño. Para determinar los esfuerzos más eficaces en cada niño, hay que analizar qué le ha motivado en el pasado (historial de refuerzos), lo que desea el niño pero no consigue con frecuencia o fácilmente, y la percepción del niño sobre el valor del refuerzo.

Algunos expertos recomiendan preguntar directamente al niño que esfuerzos prefiere o emplear otros nuevos para no aburrirle. Uno de los esfuerzos más empleados es permitir al niño que realice una actividad que le guste. El principio de Premack afirma que una actividad con una probabilidad alta de que se produzca puede servir de refuerzo para otra de baja probabilidad (Ej. "Cuando termines tu redacción podrás jugar en el ordenador").

Aplicación de refuerzos contingentes y oportunos: Para que un refuerzo sea eficaz, el profesor debe aplicarlo solo después de que el niño muestre una conducta determinada. El niño debe demostrar la conducta requerida para obtener su recompensa. Los refuerzos son más eficaces cuando son oportunos, tan pronto como sea posible, después de que el niño haya demostrado la conducta objetivo.

Selección del mejor programa de refuerzo: Skinner desarrolló el concepto de programas de refuerzo, que son cronogramas de refuerzo parcial que establecen cuándo se reforzará una respuesta. Los cuatro programas principales de refuerzo son de razón fija, de razón variable, de intervalo fijo y de intervalo variable.

En un programa de razón fija, el refuerzo de la conducta se efectúa después de un número prefijado de respuestas. En un programa de razón variable, se refuerza una conducta después de un número medio de veces, pero de manera impredecible.

Los programas de intervalo están determinados por el tiempo transcurrido desde que se reforzó la última conducta. En un programa de intervalo fijo, se refuerza la primera respuesta adecuada después de un periodo fijo. En un programa de intervalo variable, se refuerza la respuesta después de transcurrido un tiempo variable. Este programa produce un ritmo de respuesta lento y uniforme porque los niños no saben cuándo recibirán el premio.

Elaboración de contratos: Un contrato consiste en poner por escrito las contingencias de refuerzo. Los expertos proponen que un contrato de aula debe ser el resultado de la participación tanto del profesor como del estudiante.

Empleo eficaz del refuerzo negativo: Tiene algunos inconvenientes. A veces, cuando los profesores intentan utilizar esta estrategia conductual, los niños se enfadan, corren por la clase o destruyen material.

Empleo de instigadores y moldeamiento de la conducta: Dos estrategias de refuerzo diferencial que pueden utilizar los profesores son los instigadores y el moldeamiento de la conducta.

Un instigador es un estímulo o indicio añadido que se presenta justo antes de la respuesta y aumenta la probabilidad de que ocurra.

El moldeamiento comprende la enseñanza de nuevas conductas, al reforzar aproximaciones sucesivas a una determinada conducta objetivo.

Los expertos Paul Alberto y Ann Troutman recomiendan utilizar los siguientes pasos (en este orden) para disminuir una conducta infantil indeseable:

  1. Empleo del refuerzo diferencial.

  2. Interrupción del refuerzo (extinción).

  3. Eliminación de estímulos deseables.

  4. Presentación de estímulos aversivos (castigo).

En consecuencia, la primera opción del profesor sería el refuerzo diferencial. El castigo debe utilizarse solo como último recurso y siempre informando al alumno sobre la conducta adecuada.

Empleo del refuerzo diferencial: En el refuerzo diferencial, el profesor refuerza la conducta más adecuada o que es incompatible con lo que esta haciendo el alumno.

Interrupción del refuerzo: Comprende la retirada del refuerzo positivo ante una conducta inadecuada.

Eliminación de estímulos deseables: Suponga que ha probado las dos opciones anteriores sin resultado. La tercera opción es eliminar estímulos deseables para el alumno. Dos estrategias para lograrlo son el aislamiento y el coste de la respuesta.

Presentación de estímulos aversivos: Numerosos problemas están asociados a los estímulos aversivos, ya sean físicos o de otro tipo, cuando se utilizan como castigos:

  • Especialmente cuando el castigo es intenso, como un grito, el profesor muestra a los alumnos un modelo fuera de control para manejar situaciones difíciles.

  • El castigo puede provocar temor, ira o evitación.

  • Cuando se castiga a los alumnos, estos pueden mostrar excitación y ansiedad que les impide concentrarse con claridad en el trabajo durante mucho tiempo después de recibir el castigo.

  • El castigo indica a los estudiantes lo que no deben hacer, más que lo deben hacer.

  • Lo que se pretende como castigo puede convertirse en refuerzo de una conducta.

  • El castigo puede convertirse en maltrato.

Evaluación del condicionamiento operante y el análisis conductual aplicado

El condicionamiento operante y el análisis conductual aplicado han contribuido a la práctica de la enseñanza. Las técnicas conductuales, empleadas eficazmente, pueden ayudar al profesor a manejar el aula. El refuerzo de algunos comportamientos puede mejorar la conducta de ciertos alumnos y -si se emplea con la técnica de aislamiento- puede aumentar las conductas deseables en algunos estudiantes incorregibles.

Los críticos, argumentan que estos métodos destacan demasiado control externo de la conducta de los alumnos, una estrategia mejor sería ayudarles a aprender a controlar su propia conducta y adquirir motivaciones internas.