3.3. Quiénes pueden aplicar un instrumento de evaluación psicológica?

En 1950 un Comité sobre Normas Éticas para la Psicología de la APA publicó un artículo en el que se definía tres niveles de pruebas en función del grado de conocimientos que su uso requería. Existe un proyecto de la Asociación Europea de Evaluación Psicológica EAPA para restringir el acceso de tests no sólo a los no psicólogos, sino también a los psicólogos no formados en evaluación o aquellos que no se reciclen periódicamente. Sin embargo, esto no siempre es así.

En el proceso de evaluación psicológica, cuando el objetivo de la demanda es la intervención psicológica, se administran pruebas en distintas fases del proceso, y se aplica un tratamiento psicológico, utilizando repetidamente y en distintos momentos las mismas pruebas para contrastar los beneficios del tratamiento y observar objetivamente los logros conseguidos. Tanto para la construcción de los instrumentos de evaluación como en su uso responsable, se han elaborado Guías. Muñiz describe los aspectos éticos y deontológicos de la evaluación psicológica, explicando las normas generales que deben regir en la construcción de tests, en la práctica clínica, en la investigación psicológica, así como lo que debe saber un psicólogo para utilizar los tests adecuadamente, y señala algunos problemas actuales.

Este autor resalta la clasificación de los instrumentos de evaluación en tres niveles, siguiendo las normas de la APA, asumidas por el Colegio Oficial de Psicólogos español:

Formación y experiencia en el ámbito concreto de aplicación. Incluye instrumentos que pueden aplicarse, corregirse e interpretarse con sólo la ayuda del manual, por ejemplo, los test de rendimiento.

Conocimiento sobre la teoría de los tests y métodos estadísticos, por lo que requieren formación técnica sobre construcción y uso de tests, así como de aspectos psicológicos, estadísticos, sobre diferencias individuales, personalidad, etc. Ej.: cuestionarios de personalidad.

Titulación en psicología, psiquiatría o psicopedagogía y experiencia profesional en diagnóstico clínico, que requieren una preparación profunda de los tests y técnicas subyacentes, así como experiencia en su aplicación, por ejemplo, las técnicas proyectivas y las escalas de aplicación individual.