1.1. Aproximación fisiológica a la consciencia humana

El sistema nervioso humano hace posible todo lo que podemos hacer y sentir. Su complejidad es enorme. Una de las características humanas más universales es la curiosidad. En la antigüedad, la gente creía que los fenómenos naturales estaban provocados por espíritus animados. Se suponía que todo lo que se mueve tiene un espíritu que le hacía moverse.

A medida que nuestros ancestros aprendían se hacían más sofisticados desechando este punto de vista. Aun así la gente desde siempre ha creído que posee algo intangible que le da vida: una mente, un alma o un espíritu. Esta creencia surge del hecho de que cada ser es consciente de su propia existencia.

Este enigma se ha denominado en la historia: el problema mente-cuerpo. Los filósofos han intentado solucionarlo, básicamente se han dado dos enfoques diferentes: el dualismo (defiende la dobla naturaleza de la realidad. Mente y cuerpo son distintos) y el monismo (todo en el universo se compone de materia y energía. Que la mente es un fenómeno que deriva del funcionamiento del sistema nervioso).

El término consciencia puede emplearse para referirse a varios conceptos incluyendo la mera vigilia. Sin embargo aquí, es el hecho de que todos los seres humanos nos damos cuenta de nuestros pensamientos, percepciones, recuerdos y sentimientos.

La consciencia puede alterarse por cambios en la estructura o la química del encéfalo, por lo tanto podemos plantear la hipótesis de que la consciencia es una función fisiológica, al igual que la conducta. La consciencia y la capacidad de comunicarse están relacionadas. La comunicación verbal hace posible la cooperación y nos permite establecer costumbres y normas de comportamiento. Es decir, nuestra capacidad para enviar y recibir mensajes de otros nos permite pensar y ser conscientes de nuestra propia existencia.

Visión ciega

El cerebro contiene varios mecanismos implicados en la visión. El más primitivo se asemeja al sistema visual de animales tales como peces y ranas, controla los movimientos oculares y dirige la atención a los movimientos repentinos. El más complejo evolucionó más tarde y lo poseen los mamíferos, es responsable de percibir el mundo que nos rodea.

Después de que el sistema visual mamífero se haya lesionado, el paciente puede valerse del sistema primitivo de su cerebro para guiar los movimientos de las manos hacia un objeto aunque no pueda ver hacia dónde la dirige. Es decir: la información visual controla la conducta sin que se produzca una sensación consciente.

El fenómeno de la visión ciega sugiere que la consciencia no es una propiedad general de todas las zonas del cerebro. El sistema primitivo no tiene conexiones de modo que no somos conscientes de la información visual que detecta. Sin embargo tiene conexiones con las regiones del cerebro que controlan movimientos de las manos. Solo el sistema mamífero tiene conexión directa con las zonas responsables de la consciencia.

Cerebros escindidos

Esta es una intervención quirúrgica que se usa en casos muy graves de epilepsia, los neurocirujanos descubrieron que seccionar el cuerpo calloso (operación de cerebro escindido) reduce en gran medida la frecuencia de las crisis epilépticas. El cuerpo calloso permite que los dos hemisferios compartan información, después de una operación de este tipo ambos hemisferios quedan desconectados y funcionan independientemente.

Los efectos de la sección del cuerpo calloso apoyan la conclusión de que llegamos a ser conscientes de algo solo si la información sobre ello puede alcanzar las regiones del cerebro responsables de la comunicación verbal, que se dan en el hemisferio izquierdo. Si la información no alcanza dichas regiones entonces no alcanza la consciencia.

Negligencia unilateral

Es la dificultad para percibir lo que se localiza a la izquierda de uno mismo y se debe al daño de una región concreta del lado derecho del cerebro: la corteza lóbulo parietal. Su función más importante parece ser integrar la información sobre los movimientos y la localización de las partes del cuerpo con la de la localización de los objetos en el espacio.

La corteza parietal del hemisferio izquierdo se ocupa de la posición de las partes del cuerpo y la del derecho del espacio tridimensional que hay alrededor y lo que contiene éste.

Éstos pacientes pueden ver lo que está a su izquierda y pueden decir cuando alguien les toca pero no prestan atención a tales estímulos y actúan como si el lazo izquierdo del mundo y de sus cuerpos no existiera. Los sujetos han de ser capaces de percibir más que el campo visual derecho.

Los pacientes no solo tienen dificultad para percibir lo que está a su izquierda, también la mitad izquierda de las cosas incluso al dibujarlas.

Existen dos síntomas principales de negligencia unilateral: negligencia de la mitad izquierda de los objetos del entorno y de la mitad izquierda del propio cuerpo. Aunque la mayoría presenta ambos tipos, las investigaciones dicen que se deben a una lesión de regiones ligeramente diferentes.