11.2. Evaluación de la memoria

Qué aspectos de la memoria deben evaluarse?

Necesitaremos evaluar la memoria inmediata (MCP) y la memoria de trabajo. Hay que evaluar la memoria episódica (MLP) de tipo declarativo a través de pruebas de recuerdo y reconocimiento verbal, visual, auditivo y háptico. Habrá también que poner a prueba la memoria semántica y la memoria procedimental a través de la evaluación de la memoria implícita y el aprendizaje motor. Tampoco hay que olvidarse valorar la memoria prospectiva para comprobar si la persona recuerda que tiene que hacer ciertas cosas en momentos determinados del día. Para ello, se han elaborado cuestionarios formados por una serie de preguntas a los que la persona evaluada debe responder.

Cuestionario de quejas de memoria: Escala de tipo-Likert (nivel de acuerdo con una frase o sentencia). Se trata de que la persona valore sus propios fallos de memoria. Utiliza el análisis factorial para determinar las dimensiones a medir. Son las pruebas más fáciles de aplicar.

Cuestionario de funcionamiento de la memoria (MFQ): utiliza 64 ítems que evalúan 4 factores.

Test conductual de memoria Rivermaid (RBMT): es objetivo (rendimiento real). Prueba de memoria cotidiana. Evalúa memoria asociativa con el recuerdo de nombre, apellido, memoria topográfica con el recorrido, prospectiva con las citas, localización de objetos, reconocimiento de caras y dibujos, recuerdo inmediato y demorado de una historia, etc. Posee 4 versiones paralelas de las pruebas.

Escala de memoria de Wechsler (WMS-III). Prueba objetiva muy utilizada, con buenos índices psicométricos para evaluar distintos tipos de memoria (MCP, MLP, de Trabajo, en modalidades visual y auditiva).