4.2. Procesos de codificación en la memoria episódica

Se entiende por codificación la forma en que ola información se representa en la memoria. Los códigos pueden ser visuales, motores, acústicos, articulatorios, verbales o semánticos. Cuando la información sensorial llega al sistema cognitivo se codifica de modo que pueda después almacenarse de forma más duradera.

La función de la memoria episódica es precisamente la de permitir que nos beneficiemos de aprendizajes y experiencias pasadas y que seamos capaces de adquirir nuevos conocimientos de modo permanente. Desde el punto de vista evolutivo, la memoria se desarrolla tardíamente en la niñez y se deteriora con la edad en las personas mayores.

Se trata de una memoria que hace posible al individuo viajar mentalmente en el tiempo hacía lo que ha ocurrido antes, lo que ocurre en el momento actual y lo que todavía no ha ocurrido pero va a hacerlo más tarde. Este viaje mental permite la conciencia autonoética. Es decir, permite que recordemos lo que pensamos antes sobre nuestras experiencias y que pensemos sobre nuestras posibles experiencias futuras. Los estudios confirman el importante papel del hipocampo, el lóbulo temporal medio y los lóbulos frontales en la memoria episódica.

A más procesamiento, mejor recuperación

Cuanto más tiempo estemos en contacto con un tipo determinado de información mejor la recordaremos cuando nuestra memoria sea puesta a prueba. Los efectos del tiempo de presentación de la estimulación dependen del tipo de material y de la modalidad de presentación de la información. Cuando el material a procesar son fases presentadas visualmente, son necesarios también por lo menos varios segundos para procesar su significado.

Desde Ebbinghaus se sabe que la práctica distribuida en el tiempo produce mejores resultados que la concentración de todos los ensayos de aprendizaje en una sola sesión (práctica masiva). El aprendizaje distribuido en el tiempo produce mejores resultados prácticos que el aprendizaje masivo.

Se han propuesto varias hipótesis para intentar explicar el efecto del número y la distribución de las presentaciones de material sobre la retención del mismo. La retención estaría en función del tiempo total dedicado al procesamiento de la información. Esta hipótesis no fue confirmada por los datos.

El llamado efecto del espaciado sobre la memoria: cuanto más largo es el espacio entre presentaciones mejor será el recuerdo. Una forma de explicar el efecto consiste en atribuirlo a la falta de atención. Cuando un estímulo se repite constantemente nos habituamos a él y dejamos de atender. Esto produciría peor recuerdo. Otra forma de entenderlo se basa en suponer que cuando la repetición de un estímulo se hace más espaciada en el tiempo, codificamos más informaciones diferentes.

Según la hipótesis de la variabilidad de la codificación ésta se hace más variada y como cada elemento contenido en la memoria puede usarse a la hora de recordar la información almacenada, existen más posibilidades de localizar y recuperar la información retenida.

Elaboración, profundidad de procesamiento y sus límites 

La suposición fundamental de la que partieron las investigaciones fue que la información que se recuerda no tiene por qué depender de la información que se ha almacenado sino del tipo de procesamiento al que se ha sometido dicha información. El aspecto más importante era el tipo de codificación que se realizaba con el material que se quería retener en la memoria episódica.

La repetición del material a retener prolonga su duración en la memoria y extiende su tiempo de presentación. Un principio comprobado es que cuanto más largo sea el tiempo de procesamiento del material a retener (tiempo de presentación + tiempo de repetición) mejor será su codificación en la memoria permanente.

Se distinguen dos tipos de repetición: la repetición de mantenimiento y elaborativa. La función del primer tipo no asegura su transferencia a la memoria permanente y la repetición elaborativa favorece el paso.

Esta propuesta recoge dos importantes principios:

  1. El aprendizaje semántico (realizado a un nivel más profundo) produce más aprendizaje y mejor recuerdo del material.

  2. La repetición activa del material a retener permite el mantenimiento activo de la información durante un cierto tiempo y hace posible la integración del material nuevo con otros materiales ya existentes.

Como se sabe, la información que se codifica superficialmente, basándose en características físicas produce peor aprendizaje que cuando esa misma información se procesa a un nivel más profundo por tener en cuenta su significado. El material codificado fonológicamente se retiene a un nivel intermedio entre los otros dos. Lo más importante, sin embargo, es que la huella de memoria creada mediante este procedimiento no está sometida a la influencia de variables como son la edad de los sujetos o el nivel de procesamiento.

Significado, organización de la información y aprendizaje

Paivio (1969) propuso la hipótesis del doble código. Se puede llegar a recuperar la palabra a través de dos rutas, la ruta verbal o la visual. Así si una ruta no funciona siempre es posible utilizar la otra. Otro concepto interesante es el tipo de repetición que se realiza cuando se intenta aprender una lista de estímulos: repetición de mantenimiento y repetición elaborativa.

La simple repetición del material puede que sea útil durante un tiempo superior al que dura la presentación pero es bastante improbable que produzca una huella permanente en la memoria.

Por contra, la repetición elaborativa del material mejora la probabilidad del recuerdo. La razón principal se debe a que mediante este tipo de repetición, el material se organiza en la memoria con el fin de adaptarlo y compararlo con el material ya existente.

La psicología de la Gestalt también consideró la importancia que tiene para el aprendizaje los principios de la organización perceptiva y de los procesos de “insight”. Trabajos experimentales realizados en los años 70 mostraron al procesador de la información como un individuo activo del que dependía su propio aprendizaje y retención.

Generalmente intentamos imponer nuestra propia organización al material que queremos recordar.

Por lo general tanto en condiciones de aprendizaje incidental como en condiciones de aprendizaje intencional, la organización subjetiva del material produce mejor retención. No siempre la mejor forma de organizar el material que se trata de recordar es imponer una organización semántica.

Existen casos en los que la mejor organización es la alfabética u ordinal. Cuando los elementos son muy numerosos tendemos a repetirlos en orden alfabético. Los días de la semana o los meses del año los repetimos en el orden temporal en que suceden.

Cuando el material que retener se presenta de una forma organizada jerárquicamente, su retención es mucho mejor que cuando el mismo material se presenta al azar. Se ha comprobado que cuando el material a recordar son palabras pertenecientes a varias categorías y esas categorías se usan para codificar las palabras, el recuerdo es mucho mejor que cuando se trata de recordar las palabras aisladas.

Cuanto más aprendidas estén las categorías más fácil será recordar nombres pertenecientes a esas categorías porque su codificación será mejor. Otro tipo de conocimiento almacenado que puede ayudar positivamente a la codificación de la información es el concepto de marcos o esquemas que permiten organizar temporal, espacial e intencionalmente gran cantidad de información.