6.1. Aspectos conductuales comunes de los motivos primarios

En el marco de la psicología de la motivación se ha buscado definir, clasificar y explicar los distintos motivos, incluyendo los primarios o biológicos.

El motivo puede definirse como una fuerza interna impulsora que activa el organismo y dirige sus acciones hacia una meta. Todos los motivos son siempre desencadenados por algún tipo de estímulo.

La clasificación más básica entre motivos es la que distingue entre motivos primarios o biológicos y motivos secundarios o aprendidos.

Los motivos primarios son, según Palmero, aquellos que están relacionados con la supervivencia de los individuos y/o de las especies, mientras que los motivos secundarios son aprendidos y no tienen una base fisiológica tan clara.

La explicación de los motivos primarios se ha efectuado mediante el proceso de homeostasis (Cannon, 1932) que conlleva que el organismo se autorregule por medio de un sistema de feedback negativo (=si hay una desviación en una dirección, ocurre una reacción en dirección opuesta) para conseguir el equilibrio interno. Así, el sistema actúa cuando se detectan discrepancias entre el estado actual y el óptimo, mediante la puesta en marcha de procesos autocorrectores encaminados a la eliminación de la discrepancia existente. Su finalización ocurre cuando la discrepancia es eliminada.

Según Madsen, existen cuatro criterios diferenciadores de los distintos motivos primarios:

  1. Fisiológico: Implica que existe una base orgánica

  2. Comparativo-psicológico: se refiere a que determinan actos universales

  3. De señal: vienen fijados por señales innatas.

  4. De supervivencia: son relevantes para conservar la vida.

En función de ellos se han distinguido diferentes motivos primarios entre los que sobresalen el hambre, la sed, el sueño y el sexo; también están el impulso maternal, motivos de temperatura, excretorios, de oxígeno, de actividad y de evitación del dolor (nos centraremos sólo en los 4 primeros). Dichos 4 motivos pueden ser considerados, según Deckers, como procesos imprescindibles y necesarios para asegurar la supervivencia del individuo y/o de la especie.

Se considera que los motivos de hambre, sed y sueño son regulatorios (homeostáticos) mientras que la motivación sexual es no regulatoria, pues en la conducta sexual no existen a corto plazo mecanismos homeostáticos que regulen dicha actividad.

Las conductas de ingesta de comida y bebida, la conducta de dormir, y la conducta sexual se caracterizan por:

  • Ser propositivas: encaminadas a conseguir objetivos.

  • No ser reflejas: desencadenadas de modo necesario por estímulos externos.

  • Ser persistentes

  • Ser espontáneas

  • Están moduladas por múltiples factores: intervienen en su regulación el hipotálamo y el sistema límbico.

  • Estar orientadas a conseguir objetivos concretos (comer, beber, dormir, copular)

  • Intervenir en su desencadenamiento los estímulos externos y la experiencia previa

  • Poder ser iniciadas sin la presencia de estímulos discriminativos.