9.3. Modelos teóricos

Modelo jerárquico de Stuss y Benson

La corteza prefrontal ejerce un control supramodal sobre el resto de procesos cognitivos localizados en regiones posteriores de la corteza. Este control lo ejercen las funciones ejecutivas que, a su vez, están organizadas de manera jerárquica, aunque siempre en interacción:

  • Autoconciencia y autoanálisis: controla la propia actividad mental y emplea el conocimiento previo para resolver nuevos problemas y guiar la toma de decisiones.

  • Control ejecutivo: sobre el resto de procesos cognitivos

  • Incluye el impulso (drive), relacionado con la motivación y estado emocional, e implicado en la capacidad para iniciar y mantener una actividad; y la organización temporal.

Posteriormente señala que cada componente básico contiene subsistemas y un mecanismo de control con tres elementos básicos: entrada de información, un sistema comparador y un sistema de salida.

Sistema Atencional Supervisor de Norman y Shallice

Es un modelo de control atencional en el contexto de la acción. Señalan una distinción entre la atención dirigida a la acción que correspondería a las áreas frontales y la atención perceptiva, a las áreas posteriores de la corteza. Proponen un sistema estructurado. El modelo se compone principalmente de:

  1. Esquemas: organizados en función de secuencias de acción particulares que están a la espera de que se den las circunstancias necesarias y sean seleccionadas para actuar de forma automática. Son actividades rutinarias y automáticas producto del aprendizaje y la práctica, dirigidas a un fin. Un esquema puede incluir subesquemas inferiores (organización jerárquica).

  2. Dirimidor de conflictos: Se encarga de la elección del esquema si varios entran en competición. Selecciona aquel esquema que supera el umbral de activación. Debe ser rápido. No es un mecanismo aparte del sistema de esquemas, sino que es el resultado de las conexiones excitatorias e inhibitorias que los esquemas tienen entre sí. La interacción entre esquemas puede provocar tanto competición, como cooperación.

  3. Sistema atencional supervisor (SAS). Se encarga de las acciones no rutinarias. Es lento pero flexible, y tiene capacidad limitada. No selecciona directamente las respuestas sino que se limita a potenciar los esquemas relevantes. Su función es planificar e inspeccionar la ejecución de las tareas, lo que implica que tiene una representación general del medio y los objetivos finales.

En realidad, cualquier actividad automática o no, puede ponerse bajo control consciente y deliberado, pudiendo inhibir ciertas acciones y desarrollar otras. El modelo ofrece respuestas para tratar de comprender algunas de las alteraciones de la atención más habituales después de una lesión cerebral.

El Marcador Somático de Damasio 

Trata de explicar el papel de las emociones en la toma de decisiones, su relación con las funciones ejecutivas y el papel de los lóbulos frontales. Existen pacientes que, pese a conservar su capacidad intelectual y responder adecuadamente en la evaluación de las Funciones Ejecutivas , sus dificultades en la vida cotidiana son evidentes, presentando graves dificultades en la toma de decisiones, en el dominio personal y social. Todos presentan lesiones en zonas ventromediales de la corteza prefrontal.

El marcador somático forzaría la atención hacia las consecuencias a las que puede conducir una acción determinada, funcionando como una señal de alarma automática básicamente emocional, que puede llevarnos a rechazar inmediatamente el curso de acción, guiándonos hacia otras alternativas. Los marcadores somáticos se cruzan con las funciones ejecutivas en las deliberaciones, ya que resultan fundamentales al resaltar una opciones sobre otras.

Modelo Integrador de Tirapu y colaboradores

Recoge las aportaciones de diferentes autores. Tiene una importante aplicación en el ámbito clínico. Plantea que el Sistema atencional supervisor (SAS) se activa ante una situación novedosa o que se sale de la rutina. En estos casos es necesario poner en marcha un mecanismo anticipatorio, selección de objetivos, planificación y supervisión de la conducta. En cada uno de estos puntos actuaría la memoria operativa y el Sistema atencional supervisor. Mediante este proceso de planificación en el tiempo, creamos posibilidades de acción para posteriormente tomar decisiones, que serían responsabilidad del marcador somático.

Modelo de Fuster

Basado en la neurobiología. Modelo jerárquico de redes corticales a gran escala, centrado en el funcionamiento de la corteza prefrontal. Las regiones prefrontales dorsolaterales representan el nivel más alto de la jerarquía de las “memorias ejecutivas”. Las funciones cognitivas emergen de la actividad de procesamiento de información en amplias redes distribuidas a lo largo de la corteza. Estas redes representan esquemas de acción pasados o planificados para el futuro. La ejecución de uno de estos planes supone también un proceso constante de actualización e integración temporal, ya que a su juicio, la función prefrontal más importante es la organización temporal de la conducta. Este modelo señala cuatro mecanismos fundamentales: atención selectiva, memoria operativa, set preparatorio y supervisión.

La corteza prefrontal facilita la activación de redes implicadas en la recepción de señales sensoriales y la ejecución de acciones motoras que son parte de la secuencia de la conducta. El papel de la memoria operativa asegura el mantenimiento de la atención a los estímulos. Además, el set preparatorio o atención motora, activa los patrones e acción que van a ser ejecutados. Cuando todos trabajan de forma simultánea, se asegura una correcta integración de los planes de acción a lo largo del tiempo.