6.2. Clasificación de los sistemas de memoria y sus bases cerebrales

Una de las primeras clasificaciones fue la de Atkinson y Shiffrin que plantearon tres tipos de almacenes que dependían de la carga y tiempo de duración de la información en el almacén:

  1. El almacén sensorial: es el registro inicial de la información, durante un tiempo que se estima en general por debajo del segundo. Su principal función es alargar la vida sensorial del estímulo para que pueda ser reconocido e identificado.

  2. La memoria a corto plazo: es el sistema que retiene información limitada durante un periodo mínimo de tiempo, del orden de segundos. La carga de información que es capaza de retener este es limitada, siendo una media de 7+2 elementos. Actualmente se denomina memoria operativa: se define como un sistema de gestión de los recursos limitados de los procesos de memoria formado por un conjunto de módulos o subsistemas encargados de mantener y manipular la información. Los subsistemas serían:

    • Sistema ejecutivo central: que se situaría en áreas dorsolaterales prefrontales, está relacionado con el control de la atención y encargado de seleccionar estrategias, organizarlas e integrar la información de diferentes modalidades, también coordina los otros dos subsistemas.

    • Lazo fonológico: en áreas fronto-parieto-temporales izquierdas. Está formado por dos componentes: el almacén fonológico y el sistema de repetición articulada. Se encarga de la retención de la información basada en códigos fonológicos.

    • Agenda visuoespacial: en circuitos fronto-parietales derechos, es la encargada de manipular las imágenes espaciales.

    • Buffer episódico: encargado de integrar la información verbal y espacial manteniendo un carácter episódico de la información y estableciendo relaciones directas con la memoria a largo plazo.

  3. La memoria a largo plazo: Es el sistema que sustenta la información episódica y semántica durante largos periodos de tiempo. Se propuso su división en dos grandes sistemas independientes:

    • Memoria declarativa: sistema que permite codificar y almacenar información de una forma consciente, para poder ser recuperada posteriormente. Se divide a su vez en: memoria episódica, referida a los hechos y acontecimientos ocurridos a lo largo de la vida del individuo con un referente espacial y temporal y memoria semántica que hace referencia a los conceptos y conocimientos generales sobre el mundo y que están desligados del espacio y del tiempo donde se aprendieron.

    • Memoria no declarativa o procedimental: constituida por un conjunto de diversas capacidades y destrezas que pueden adquirirse implícitamente (hábitos motores, efecto facilitador o priming, aprendizaje por condicionamiento asociativo). 

    • Bases cerebrales de la memoria a largo plazo : La memoria declarativa depende de un conjunto de estructuras que constituyen un circuito cerebral de áreas temporo-diencefálicas. Las redes de la memoria están sumamente distribuidas a lo largo de todo el cortex cerebral y podemos destacar algunas estructuras cuya lesión produce importantes déficits en los procesos de memoria como son: las regiones mediales del lóbulo temporal, regiones diencefálicas y Núcleo Basal de Maynert. Este circuito constituye una red neural donde se codifica la información, siendo las regiones mediales del lóbulo temporal las estructuras supramodales encargadas de recibir la información directa o indirectamente de todo el cerebro e integrar todos los elementos en una experiencia. La amígdala es la encargada del contenido emocional. Las estructuras diencefálicas se encargarían de la secuenciación temporal de los recuerdos. Otras estructuras que recientemente se están involucrando en los procesos de memoria a largo plazo son las regiones prefrontales que parecen ofrecer información del contexto y la elaboración de estrategias necesarias para un correcto aprendizaje. En cuanto a la memoria procedimental, los pacientes con lesiones en los ganglios basales muestran un déficit en esta memoria (Enfermedad de Parkinson y de Hungtinton). También el cerebelo tiene implicación en este sistema, pudiendo sustentar las habilidades sensoriomotoras.