5.1. Introducción: concepto de atención

De todas las operaciones o funciones que lleva a cabo el cerebro, la atención ocupa un lugar central. La atención es importante para la percepción, el recuerdo y el desarrollo de habilidades. Cuando el cerebro debe llevar a cabo varias actividades simultáneamente, la coordinación de la ejecución para minimizar la interferencia, también requiere atención.

La atención no representa un constructo unitario. Se puede definir como la habilidad para concentrar la experiencia perceptiva en una porción de la estimulación ambiental, y así obtener una impresión clara de lo que nos rodea.

Las funciones atencionales parecen no ser autónomas sino que participan e interactúan con otros procesos cognitivos, como la percepción, la memoria, la planificación, etc. La atención no puede existir aislada e independientemente, debe ir siempre ligada a estos procesos.

James y otros autores, apoyan la teoría de que la atención es un “efecto” más que una “causa”. Por todo esto, es difícil considerar a la atención como un proceso cognitivo, y quizás sea más adecuado para referirse a ella el término “mecanismo”.

Mientras los estudios de conducta han sido útiles para identificar las características funcionales de la atención, los estudios desde la neuro-ciencia han examinado como esos procesos son implementados en el cerebro.