17.2. Fármacos estimulantes

Son los psicofármacos más utilizados para tratar el TDAH en niños de edad escolar y más recientemente adultos. La mayoria de niños responde bien a los estimulantes, un 25-30% no lo hacen.

Hunt, Mandl, Lau y Hughes propusieron que el equilibrio de estas sustancias transmisoras y estos sistemas neurofuncionales determina la modulación de la conducta. La tasa de respuesta puede depender de la alteración básica del sistema cognitivo/perceptivo, del sistema de activación y del sistema de inhibición del niño.

Ghurman y cols encontraron que preescolares con trastorno por déficit de atención con hiperactividad con tres o más trastornos no respondían a los fármacos estimulantes. Mientras que los datos demográficos no precedían la respuesta a la medicación, los niños con alta morbilidad tenían una tasa superior de factores de riesgo familiar y/o ambientales.

La serotonina también se ha relacionado con el TDAH en lo que se refiere a la inhibición cortical, el control de la actividad motora, el control de impulsos y la agresión y la capacidad de juicio complejo.

Hipótesis sobre cómo explicar los fármacos estimulantes que afectan a diversos neurotrasmisores:

  1. Los estimulantes se unen a la terminación presináptica, aumentado así la concentración de catecolaminas en la terminación postsináptica

  2. Los estimulantes aumentan la liberación de DA presente en la terminación presinaptica y bloquean la recaptación de DA en la postsinapsis

Sistemas de preparación/administración de fármacos estimulantes

Los fármacos estimulantes se pueden administrar de varios modos, entre ellos mediante liberación inmediata y liberación intermedia, liberación prolongada y parches transcutáneos. Las diferencias son la velocidad con la que el sistema nervioso central  absorbe el fármaco.

Las preparaciones de acción inmediata incluyen al metilfenidato, el dextrometilfenidato, dextroanfetamina y mezcla de sales de anfetamina.

Las preparaciones de acción liberada intermedia incluyen al metilfenidato y el dextrometilfenidato. El metilfenidato también se puede administrar en fórmulas intermedias de acción rápida y larga duración.

Las preparaciones de acción prolongada incluyen al metilfenidato y la mezcla de sales de anfetamina. Un modo de aplicación consiste en parches transdérmicos que suministran metilfenidano durante periodos de 12 horas.

Las tomas han cambiado a lo largo de los años. Las investigaciones indican que los sistemas de actuación duradera son los más eficaces.

El metilfenidato es el más eficaz para mejorar los síntomas del TDHA, el rendimiento académico y el comportamiento según los padres y profesores.

Utilidad, posibles efectos secundarios y control de la medicación

Las ventajas de los fármacos sobre la eficacia de los síntomas de TDAH consisten en: el control de impulsos; coordinación motora y vigilancia; mejora el funcionamiento cognitivo; aumento de la productividad y precisión académica; disminución de la agresividad; mejora de las relaciones con los compañeros; menor número de ordenes negativas de los profesores; y la mejora de la interacción con los padres.

Pese a los resultados positivos la respuesta individual sigue siendo muy variada. Cuando mayor era la relación entre madre e hijo la respuesta positiva también era mayor.

Posibles efectos secundarios adversos

Los posibles efectos secundarios son: dolor abdominal, dolor de cabeza, anorexia, vómitos, insomnio, o nerviosismo.

En niños de edad escolar llama la atención el llanto, irritabilidad y estallidos temperamentales.

El estudio sobre la eficacia de los estimulantes en edad preescolar demostró que el 89% de los niños comprendidos de 3 y 5 años respondían positivamente al metilfenidato de liberación inmediata, mientras que el 11%, suspendieron la medicación por efectos secundarios: insomnio, falta e apetito, mal humor, nerviosismo, preocupación y picores.

Swanson también hallaron que el 95% que estuvieron con medicación 12 meses crecieron un 20,3% menos de lo esperado y tuvieron una reducción de peso del 55%.

Otros efectos secundarios incluyen tics nerviosos motores y vocales, muerte súbita en niños con anomalías cardíacas asintomáticas y psicosis en niños con trastornos psicóticos subyacentes.

Contenido relacionado