15.3. Implicaciones para la evaluación

El diagnostico preciso y a tiempo de los tumores es primordial.

Las manifestaciones  clínicas contienen cambios de personalidad, cognitivos y neurológicos. El diagnóstico puede estar precedido por náuseas, dolores de cabeza, trastornos de la visión, alteraciones motoras, vómitos o compulsiones. Si aparece el caso se debe remitir al neurólogo infantil. Los síntomas neurológicos no siempre aparecen tempranamente.

Cognición

Se ha observado declives intelectuales en niños sometidos a radioterapia craneal. La edad de comienzo del tratamiento tiene un efecto significativo sobre las puntuaciones en pruebas de inteligencia. Este deteriodo se manifiesta durante los primeros años después del tratamiento

En el contexto académico, los niños con tumores de cerebro tienen limitaciones significativas en aprendizaje particularmente en matemáticas, los más jóvenes tienen mayor riesgo de tener problemas de lectura, deletreo y matemáticas.

Atención

Se ha observado problemas de memoria, atención y velocidad de procesamiento. Cuanto más pequeños son al recibir el tratamiento más problemas presentan.

Percepción visuoespacial

También se ha observado alteraciones en integraión visuomotora y organización visuoespacial y peor rendimiento intelectual, como en la ejecución de habilidades asociadas al CI, particularmente cuando estos problemas existían como patologías

Memoria

Después del tratamiento de tumor cerebral los niños presentan problemas de rendimiento mnémico. El tratamiento con redioterapia, la localización del tumor y la derivación de liquido cefalorraquideo en caso de hidrocefálea son factores importantes de riesgo de desarrollo de dificultades mnémicas. Las vías implicadas en la memoria están situadas en el lóbulo temporal y se extiende dentro de la región del tercer ventrículo. Los niños con tumores en esta región muestran peores habilidades de memoria verbal que quienes tienen tumores en el cerebro.

Socioemocional

Tras los tratamientos de los tumores se producen dificultades sociales, emocionales y de comportamiento. El 56% de los niños muestra síntomas de malestar psicológico como para diagnosticarle depresión,  trastorno negativista desafiante.

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