12.5. Trastornos del lenguaje escrito

A menudo, los trastornos de escritura se pasan por alto en las descripciones de las dificultades de aprendizaje.

Los niños con problemas específicos de aprendizaje presentan en mayor medida dificultades significativas en composición, deletreo, escritura y gramática.

Los trastornos del lenguaje escrito tienen efectos profundos en el rendimiento académico de alumnos mayores y adolescentes. Los niños mayores con DDA se diferencian de quienes tienen un desarrollo normal en las habilidades de redacción Los niños con DDA tienen limitaciones para escribir textos narrativos y encontrar ideas sobre las que escribir. Los hombres tienen problemas más significativos en escritura, deletreo y redacción que las mujeres, aunque no existan diferencias en capacidades motoras.

Correlatos neuropsicológicos de los trastornos del lenguaje escrito

Los 2 hemisferios parecen desempeñar papeles complementarios en la escritura.

Las regiones del hemisferio derecho, están implicadas en los componentes visoespaciales, emocionales y afectivos del lenguaje.

El hemisferio izquierdo está implicado en los procesos lingüísticos, del habla y de la lectura.

Las regiones implicadas en la escritura incluyen el área izquierda de Broca y las áreas inferiores bilaterales de los lóbulos parietales.

Además la circunvolución fusiforme del lóbulo temporal parece contar con un área dedicada al procesamiento de la morfología de las palabras que es fundamental para deletrear y para escribir.

El déficit de escritura se ha asociado a las lesiones del hemisferio derecho.

Correlatos cognitivos del lenguaje escrito

La escritura requiere habilidades motoras y visoespaciales.

Los escolares responden mejor a los modelos visuales emparejados con práctica que exclusivamente a la práctica.

Los niños con dificultades en el ámbito de la solución de problemas y las funciones ejecutivas experimentan problemas de atención selectiva que afectan a la planificación y la escritura coherente.

Las discapacidades motoras y visoespaciales también generan dificultades que a veces impiden el progreso de la escritura e interfieren la plasmación de las ideas.

Los problemas de memoria afectan a la recuperación de palabras, el deletreo, el recuerdo de las reglas gramaticales, el uso de signos de puntuación y mayúsculas y la fluidez en la escritura.

La memoria operativa también juega un papel en la escritura porque permite que niños y adolescentes recuerden y apliquen las ideas, el vocabulario, el deletreo y la gramática a medida que van escribiendo.

Tanto la planificación como la autorregulación son habilidades importantes en la capacidad intacta de escritura. Se han descrito dificultades en estas destrezas en niños con problemas de escritura.

Evaluación de los trastornos del lenguaje escrito

Es posible evaluar mediante muestras de escritura de los trabajos académicos o mediante pruebas estructuradas.

Las medidas informales de escritura son muy útiles para entender las dificultades concretas que se plantean en cada caso.

Algunas alternativas informales de evaluación mediante el currículo escolar que permiten determinar el proceso de aprendizaje son: análisis de la tarea, análisis del patrón de errores, aplicación de destrezas académicas, evaluación dinámica y evaluación del proceso de escritura.

Intervenciones en los trastornos del lenguaje escrito

Intervenciones para la escritura, el deletreo y la redacción. Un modelo de instrucción jerárquico proporciona los mejores resultados para niños con y sin dificultades de aprendizaje que tengan problemas de escritura.

En el primer nivel de la intervención, las áreas de interés especial incluyen la enseñanza directa de la capacidad de planear, revisar y corregir una muestra de escritura. Además es importante la habilidad para establecer objetivos claros y un borrador preliminar de la redacción. También se enseña a los estudiantes a generar ideas y conectarlas a lo largo del escrito.

El segundo nivel comporta practicar la autorregulación que incluye el uso de autocontrol, autorrefuerzo e instrucciones a medida que se escribe.

Es preciso enseñar a leer y escribir simultáneamente porque son procesos complementarios y porque no es posible escribir sin saber leer.

Resumen: es frecuente que los trastornos del lenguaje escrito estén asociados a problemas de lectura, por ello hay que tratarlos conjuntamente.

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