5.2. Evaluación neurorradiológica

A pesar de su potencial para la investigación el TAC y la RM no forman parte habitual del diagnóstico en la identificación de trastornos del desarrollo, a menos que haya otros síntomas neurológicos presentes por ejemplo convulsiones, disfasia...

Las técnicas de TAC y de RM son costosas y por ello suele reservarse para diagnosticar y tratar enfermedades neurológicas que afecten al SNC.

Cuándo derivar al paciente para su evaluación neurorradiológica

Los médicos suelen remitir a niños y adolescentes a exámenes neurorradiológicos en las siguientes circunstancias:

  • Traumatismo craneal.

  • Proceso tumoral del SNC.

  • Enfermedad del SNC que implique la degeneración de la sustancia blanca.

  • Anomalías del desarrollo del SN que afectan al tamaño o la formación de las estructuras cerebrales, tales como hidrocefalia o agenesia del cuerpo calloso.

  • Enfermedades cerebrovasculares por ejemplo anemia drepanocítica o de células falciformes.

  • Dislexia u otros trastornos del neurodesarrollo acompañados de antecedentes de convulsiones, síntomas neurológicos y/o retrasos significativos del habla y del lenguaje.

Los signos positivos en el examen neurológico también aconsejan una evaluación neurorradiológica adicional. Los niños con trastornos del desarrollo neural que afectan al tamaño del cerebro, al desarrollo de los tejidos y las estructuras corticales y alteran la fusión del tubo neural suelen precisar exámenes neurorradiológicos tanto para el diagnóstico como para el estudio de seguimiento.

Se llevan a cabo evaluaciones neurorradiológicas rutinarias en casos de traumatismos cerebrales para estimar los cambios en el estado neurológico. Las evaluaciones neuropsicológicas también aplican métodos para determinar el estado neurocomportamental de los niños con diversos trastornos.

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