1.4. Formación profesional y deontología

El código deontológico de la APA y la NASP (National Association of School Psychologists) especifican que los clínicos deben prestar servicios dentro del ámbito de su competencia. Si se carece de la formación indispensable en neuropsicología, no deben utilizarse procedimientos, evaluaciones ni interpretaciones neuropsicológicas.

Los profesionales educativos y clínicos son a menudo quienes antes constatan los problemas del comportamiento, psicológicos y cognitivos que muestran los niños con trastornos relacionados con el cerebro.

Las investigaciones tempranas son particularmente importantes para el desarrollo óptimo de niños con bajo peso al nacer, los expuestos intrauterinamente a drogas y alcohol, los que nacen con SIDA, y los bebés y preescolares con retrasos significativos ya sean cognitivos, del lenguaje y/o motores. Todos los psicólogos debieran cursar, al menos, una asignatura sobre las bases biológicas del comportamiento, para cumplir con el requisito que la APA exige.

Trabajar en equipo con profesionales médicos, educadores y psicólogos es útil para diseñar las intervenciones educativas y señalar las condiciones psicosociales que mejorarán las posibilidades de una intervención satisfactoria de niños con lesiones cerebrales graves o enfermedades como la leucemia o tumores cerebrales.