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En la inducción categórica se resalta el papel que desempeña el conocimiento que se tiene sobre las propiedades de los ejemplares, de modo que la descripción de estas propiedades permite averiguar cómo los ejemplares se agrupan en clases. De esta forma encontramos que las categorías se han definido por sus propiedades y sus reglas de formación se refieren a las relaciones que se establecen entre estas propiedades.

2.1. Enfoque de las propiedades definitorias

El enfoque tradicional en el estudio de la organización categórica considera que ésta se define por un conjunto de propiedades que son individualmente necesarias y en su conjunto suficientes. Una propiedad es necesaria si está presente en cada uno de los ejemplares (tener alas si es un ave), y un conjunto de propiedades es suficiente si cada ejemplar que presente dicho conjunto pertenece al concepto o categoría en cuestión. Un ejemplar pertenece a una categoría si presenta este conjunto de propiedades y su pertenencia será de todo o nada.

Un ejemplo clásico es el concepto de soltero. Está formado por tres propiedades: ser varón, adulto y no estar casado (cuando se habla de una propiedad estamos haciendo referencia a un predicado, “ser varón”; al hablar de atributo nos referimos al término genérico de esa propiedad, “sexo” y al hablar del valor hacemos referencia a la especificación de ese atributo, en este caso “varón”).

Desde este enfoque se entiende que cada una de estas propiedades es por sí sola necesaria, aunque no suficiente Un niño no es un soltero, aunque sea varón y no esté casado. Ahora bien, conjuntamente estas tres propiedades indicadas, sí son suficientes par ser soltero. Estas propiedades se llaman definitorias porque constituyen colectivamente una definición del concepto.

Las principales Teorías psicológicas hasta principios de los 70 compartían los supuestos del enfoque clásico, pero pronto los resultados experimentales subrayaban la falta de especificación de las propiedades definitorias de algunos conceptos. No había una definición consensuada que agrupara al conjunto de propiedades individualmente necesarias y conjuntamente suficientes para los conceptos “naturales”, además muchas veces no podían establecer los límites entre un concepto y otro tan claramente como cabría esperar; los conceptos no se ajustaban fácilmente a una representación por definiciones. Es un enfoque demasiado restrictivo que no incluye excepciones ni a los ejemplares con limites imprecisos.

El uso que hacían los sujetos de los conceptos también erra contrario a los principios defendidos por el enfoque clásico. En investigaciones de Rosch 1975-1978, se encuentra que algunos ejemplares e consideraban más típicos o más representativos del concepto que otros: “Petirrojo”, era miembro más típico de categoría “ave” ,que una “Gallina”, poniendo de manifiesto que no todos los ejemplares de una categoría eran iguales, aunque la igualdad era lo esperado de acuerdo con las propiedades definitorias.

2.2. Enfoque de las propiedades probabilísticas

Estas deficiencias del enfoque clásico (definitorias) dan lugar a nueva perspectiva sobre la reestructuración conceptual “enfoque probabilístico” y asume que los conceptos no están constituidos por propiedades definitorias, sino que las propiedades más comunes o típicas de un concepto ocurren sólo en determinados ejemplares. El conjunto de estas propiedades se dicen prototipo y describe sólo a los mejores ejemplares del concepto (petirrojo de “ave”).

El prototipo es la tendencia central de las propiedades de sus ejemplares, reflejando la estructura redundante de la categoría como un todo.

Otros enfoques probabilísticos también incluyen la varianza entre estas propiedades, o consideran que se representan las frecuencias de estas propiedades o una combinación de las mismas.

Este enfoque ofrece una explicación en niveles jerárquicos:

  • nivel supraordenado: grado más alto de generalidad -> fruta
  • nivel medio básico: donde se ubicaría el prototipo -> manzana. En este nivel estarían el mayor número de propiedades que comparten los ejemplares de una categoría y el menor no de propiedades de otras categorías de contraste.
  • nivel subordinado: es el más concreto -> manzana reineta

Malt y Smith presentan los resultados de puntuaciones de tipicidad que se obtuvo cuando los sujetos evaluaban en una escala de 1 a 7 varios ejemplares de los conceptos fruta y ave, donde manzana sería el más típico, seguido de melocotón, pera, uva, fresa,.... y el menos calabaza, dentro de las frutas y dentro de aves: petirrojo, pájaro azul, gaviota,... el meno pingüino.

Los resultados de este estudio cuestionan la adecuación del enfoque clásico al poner de manifiesto que no todos los ejemplares eran equivalentes en cuanto a su pertenencia categórica. Los datos ponen de manifiesto que los efectos de tipicidad parecen deberse a las propiedades no necesarias, cuestionando la viabilidad del enfoque clásico de la categorización. Algunas de las propiedades que se dieron a los sujetos en el estudio de Malt y Smith:

  • Tiene plumas, Vuela, Pequeño, Insectívoro, Canta, Arborícola

El parecido familiar es una medida directa de la frecuencia de las propiedades del concepto siendo los ejemplares con las puntuaciones más altas en parecido familiar, los que comparten el mayor número de propiedades con los de su categoría, y el menor con los miembros de otras. El parecido familiar es una medida indirecta de la semejanza de un ejemplar con respecto a los otros miembros de la categoría. El parecido familiar también se encuentra correlacionando con la tipicidad: los más típicos presentan las puntuaciones más altas. El orden de los ejemplares parece deberse a las propiedades no necesarias, pues la propiedad necesaria “tener plumas”, contribuye de la misma forma en cada uno de los ejemplares.

La tipicidad de un ejemplar es una medida de la semejanza entre dicho ejemplar y su prototipo. Los miembros se relacionan por su parecido familiar y no por un conjunto de propiedades definitorias. Por parecido familiar se entiende la semejanza media de un ejemplar con respecto a otros miembros de la categoría y la desemejanza media con respecto a los miembros de otras categorías de contraste. Así, la estructura interna del concepto no es homogénea, ya que los miembros se ordenan según la graduación de tipicidad. El parecido familiar es la base de la graduación de tipicidad y una categoría se define por el parecido familiar entre sus miembros.

Sin embargo, también tiene este enfoque críticas. Los resultados sobre los efectos de tipicidad dependen del criterio de semejanza, de las categorías particulares que se han elegido y de los ejemplares que se han puesto a prueba. Dos ejemplares de dos categorías distintas, tales como “naranja” y “pelota”, son más semejantes entre sí con respecto a la forma que dos ejemplares de una misma categoría, como naranja, plátano o fresa.

Roth y Shoben 1983, encontraron que el prototipo puede ser muy diferente en función del contexto. El prototipo de aves varía en función de los siguientes contextos: “El pájaro voló sobre el mar (gaviota)” o “el cazador disparó a ese pájaro (una perdiz)”. Así aunque la propuesta de unas propiedades prototípicas es sumamente útil y descriptiva de la categorización humana, no es suficientemente flexible como para explicar la sensibilidad que muestran los sujetos a la variabilidad tanto de los ejemplares como de las propiedades constituyentes de la categoría.

Una postura conciliadoras es la de los Modelos mixtos al proponer que los sujetos cuentan con ambos tipos de propiedades, pues en determinados casos recurren a las propiedades definitorias o diagnósticas. Teniendo en cuenta las prototípicas que son más accesibles, éstas se utilizan para la categorización y se recurre a las diagnósticas sólo en casos especiales, como cuando hay que arbitrar en categoriza dudosa. Así, se entiende al prototipo como “heurístico por medio del cual se utilizan las propiedades no necesarias y se recurre a las propiedades diagnósticas sólo en casos muy determinados.

Armstrong, Gleitman y Gleitman 1983, sostienen que las propiedades diagnósticas no tienen que ser necesariamente definiciones (ni fijas ni inamovibles).

2.3. Enfoque de los ejemplares

Parece natural pensar que un concepto es una abstracción, pero se propone que un concepto está constituido por el conjunto de sus ejemplares (Brooks, 1978), y ello quiere decir que es un conjunto de casos concretos. La tipicidad de un ejemplar se determina por su semejanza con los otros y la categorización consiste en evaluar si un objeto presenta algún nivel crítico de semejanza con los mejores ejemplares. Este enfoque parece contradecir la idea de ahorro cognitivo . No obstante, se indica que aún en el supuesto de que el sistema pudiera almacenar todos los ejemplares, en la categorización sólo se seleccionan algunos , los más típicos. La idea central de este enfoque es que no es necesario asumir un único prototipo con el que se comparen los ejemplares, sino que la categorización será en función de la semejanza entre ejemplar y todos los miembros.

Una de las ventajas de este enfoque es que no asume una única representación del concepto. Se pueden utilizar varias representaciones dependiendo del criterio de semejanza y de los ejemplares representados. Ello permite explicar los resultados obtenidos con los prototipos al considerar que esta representación mantiene el criterio de mayor semejanza dentro de un conjunto de ejemplares, y puede dar cuenta de la sensibilidad que muestran los sujetos ante otro tipo de información: correlaciones entre propiedades, rango de la propiedad y el contexto. Al asumir representaciones concretas de los ejemplares, se dota a la categorización de una enorme flexibilidad utilizando y relacionando toda la información representada según los objetivos planteados en cada situación.

Barsalou 1983, pone de manifiesto que la categorización también ha de ser flexible como para explicar la agrupación temporal de unas propiedades. Algunos conceptos se generan sólo en un contexto muy determinado. Por ejemplo, si se pide a un sujeto que enumere aquellos objetos de su casa que salvaría de un incendio: joyas, cuadros, documentos, ... y estos formarían temporalmente una nueva categoría. Estos conceptos, “dirigidos a metas” pueden presentar efectos de tipicidad, aunque la base de estos efectos es cualitativamente distinta. El parecido familiar no predice la tipicidad, sino que esta se encuentra determinada por el peso de las propiedades en el contexto.

Los resultados de estos estudios ponen de manifiesto que la inducción categórica es un proceso muy flexible en el que es necesario explicar tanto la estabilidad como inestabilidad de las categorías.

Las críticas se centran en la necesidad de contemplar las generalizaciones que se producen durante el aprendizaje y la necesidad de especificar el criterio de coherencia interna que limite el ámbito de la categorización.

Se han propuesto modelos mixtos en los que el enfoque de los ejemplares se complementa con algún nivel de abstracción que se corresponde con el prototipo o modelos que dan cuenta de cómo puede surgir la abstracción a partir de la representación de los ejemplares. El mayor problema es poder identificar cuáles son las restricciones que se imponen sobre este proceso como para permitir que el sistema manifieste en todo momento un comportamiento coherente a la hora de categorizar “el mundo”.

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