5.5. Percepción de acontecimientos

Los estudios sobre percepción de acontecimientos o sucesos analizan los cambios percibidos en la estructura del estímulo a través del tiempo. Los estímulos en este contexto son mucho más complejos que los analizados hasta ahora y consisten en secuencias de movimiento.

Percepción de la causalidad

Realizada por Michotte y se centró en el examen de las condiciones que determinan que un acontecimiento se perciba como causa de otro acontecimiento.

Un ejemplo ilustrativo es el que se puede observar en el movimiento de las bolas de billar; cuando una bola golpea a otra ya la segunda se mueve, se percibe que el movimiento de la primera bola es la causa del desplazamiento de la segunda. Lo mismo ocurre con la percepción de acontecimientos. Se percibirá que el movimiento del primer objeto es causa del movimiento del segundo.

El planteamiento básico de Michotte parte de la consideración de que se puede percibir directamente la conexión causal entre determinados tipos de acontecimientos sin necesidad de recurrir a la intervención de experiencias previas. Para que esto se produzca es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

  1. La presencia de dos objetos A y B.
  2. Que el movimiento de uno de los objetos se perciba en primer lugar.
  3. Que el impacto del objeto A sobre el objeto B se perciba en la fóvea, para lo cual es conveniente que el observador fije su vista en el objeto B.
  4. Que no existan discontinuidades pronunciadas entre tiempo, espacio y dirección del movimiento.

En general, las condiciones límite para percibir la causalidad serían las siguientes:

  1. Cuando el tiempo transcurrido entre el impacto de A sobre B y el comienzo del movimiento de B es menos que 100 milisegundos.
  2. Cuando A no alcanza completamente a B sino que quedan separados por una distancia mínima.
  3. Cuando la dirección del movimiento de B es algo diferente de la del movimiento de A. Sin embargo cuando estas discontinuidades se acentúan no se percibe la causalidad.

Michotte identificó una serie de condiciones que permiten la percepción de distintos tipos de causalidad dependiendo de la dirección del movimiento, su velocidad y el tiempo transcurrido desde la colisión de los dos objetos y el comienzo del movimiento del segundo. Los tres tipos de efecto identificados por Michotte son:

  1. Efecto de lanzamiento
  2. Efecto de arrastre
  3. Efecto de disparo

El efecto de lanzamiento: A y B se presentan inmóviles, movimiento de A hacia B, colisión de A y B, parada de A y movimiento de B. Para que se perciba este efecto se requieren las siguientes condiciones: la dirección del movimiento de B debe ser aproximadamente igual a la de A y la velocidad de desplazamiento de B, debe ser menos o aproximadamente igual a la de A.

El efecto de arrastre: desplazamiento de A hacia B, colisión de A y B y desplazamiento de A y B unidos. Las condiciones necesarias para que se pueda percibir el efecto de arrastre son que se perciba previamente el movimiento de A y la percepción del movimiento conjunto de A y B.

El efecto de disparo: se produce cuando la velocidad de desplazamiento de B, después de la colisión, es superior a la que presenta A, y la “impresión”, en términos de Michotte, es que el objeto B sale disparado como resultado de su colisión con A.

Movimiento biológico

Ha sido desarrollada fundamentalmente por Johansson quien diseñó un ingenioso procedimiento para estudiar el movimiento del cuerpo humano. El procedimiento consistió en vestir a unos actores completamente de negro y colocar unos discos luminosos en sus articulaciones (hombros, codos, muñecas, caderas, ingles, rodillas y tobillos); una serie de movimientos, como correr, andar, hacer flexiones, bailar, etc. en una habitación oscura. Estos movimientos fueron filmados en una película que se presentó posteriormente a unos observadores. Los resultados mostraron que los observadores podían distinguir perfectamente los movimientos (andar, etc...) sin embargo, no podían distinguir la forma (el cuerpo humano) cuando el actor permanecía inmóvil en distintas posturas.

Runeson y Fryckholm analizaron la estimación de levantamiento de pesos a partir de los movimientos que realizaban los actores. El procedimiento consistió en la observación de una secuencia de conductas en la que unos actores simulaban un levantamiento de pesos o lanzaban sacos de arena, utilizando la técnica ideada por Johansson. La tarea de los observadores consistió en estimar el peso a partir de los movimientos que realizaban los actores.

Movimiento propio y flujo óptico

Desde el punto de vista de Gibson, lo importante en percepción es descubrir las estructuras de información presentes en el medio ambiente. Uno de los supuestos básicos de la teoría de la percepción directa es que el factor determinante en la percepción es la interacción directa del observador y el objeto físico observado.

El estímulo para Gibson es la conformación óptima, conjunto de rayos de luz que incide sobre el observador en un punto de observación determinado. Considera que en la generación del percepto, el factor casi exclusivamente determinante es el estímulo. Por ello, en la teoría de la percepción directa, el observador atiende a la conformación óptica pero no le otorga un significado. El significado viene determinando por el estímulo, por la escena ambiental. La conformación óptica, contiene además información invariante sobre los cambios de intensidad que proporcionan información acerca del ambiente del que procede la luz, delimitando contornos o bordes, que permitirán la percepción. Los invariantes consisten en características relativamente permanentes de la situación a pesar de los movimientos del observador.

El cambio en el patrón estimular, producido como consecuencia del desplazamiento de los observadores o del movimiento de la cabeza o los ojos, denominado flujo óptico, es el que proporciona información acerca de la naturaleza del movimiento. El flujo óptico proporciona dos tipos de información: información sobre la distancia o perspectiva del movimiento e información sobre el movimiento propio. Esta información permite el control visual de la locomoción, la postura y la dirección, la evitación de obstáculos, etc...

La percepción del movimiento propio depende del análisis del cambio continuo en la imagen retiniana a medida que nos desplazamos en el espacio o movemos la cabeza o los ojos.

Según Gibson, la dirección del movimiento vendría indicada por el denominado foco de expansión óptica que se sitúa en el centro del patrón de flujo. El foco de expansión también puede aportar información acerca de la distancia a la que se encuentra el objeto.

También se ha examinado si los mecanismos de expansión óptica informan de la aproximación a un objeto o posición determinados. Algunas investigaciones realizadas con pilotos muestran que los más eficaces al realizar una tarea de simulación de aterrizajes, es decir, los que necesitaban realizar menos maniobras y menos correcciones para aterrizar, eran aquellos que presentaban mayor sensibilidad a los cambios de tamaño.

Los resultados de investigaciones sobre mecanismos fisiológicos indican que las células del área MST responden ante situaciones estimulares características del flujo óptico como desplazamientos en el área frontal, rotaciones, y patrones de expansión y contracción.

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