9.5. El proceso adaptativo. Introducción

Existen 2 formas básicas de reaccionar ante el estrés:

  • una forma se orienta hacia el suceso estresante, con el fin de modificarlo, reducirlo o eliminarlo.

  • la otra forma se dirige hacia la persona, con el objeto de manejar el malestar emocional que la presencia de dicho suceso le está ocasionando.

Si estos 2 tipos de actuaciones cumplen adecuadamente su función y generan consecuencias positivas en el individuo se habla de una respuesta adaptativa. Sin embargo, la adaptación no se relaciona exclusivamente con los procesos de estrés y afrontamiento, sino que también implica otros mecanismos de autorregulación. Así, para que una persona pueda crear y mantener unas condiciones de vida satisfactorias, es preciso que sea capaz de definir, de una forma realista, los objetivos y proyectos que desea lograr, y que lleve a cabo el esfuerzo y los pasos necesarios para lograrlos. Pero también es preciso que disponga de la habilidad para discriminar cuándo las metas a las que aspira no son alcanzables, siendo, en consecuencia, más beneficioso para ella optar por desvincularse de las mismas.

La dinámica entre la aproximación e implicación hacia los objetivos deseados, en combinación con el distanciamiento y la desvinculación de aquellos otros que no resultan viables para el individuo, constituye otro elemento clave para poder comprender el fenómeno de la adaptación psicológica.