1.1. Introducción al estudio de la personalidad

La palabra Personalidad tiene 8 acepciones en la RAE:

  1. Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra

  2. Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas. Ejemplo: Andrés es un escritor con personalidad

  3. Persona de relieve, que destaca en una actividad o en un ambiente social Ejemplo: Al acto asistieron el gobernador y otras personalidades

  4. Inclinación o aversión que se tiene a una persona, con preferencia o exclusión de las demás

  5. Dicho o escrito que se contrae a determinadas personas, en ofensa o perjuicio de las mismas

  6. Aptitud legal para intervenir en un negocio o para comparecer en juicio

  7. Representación legal y bastante con que alguien interviene en él

  8. Conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente

Las acepciones más aproximadas a su uso en psicología serán la 1 en la que se enfatiza que la personalidad es lo que constituye a una persona y la distingue de otra y la 8 en la que se siguiere que lo que constituye a una persona, su personalidad, viene dada por un conjunto de cualidades.

El uso cotidiano del término cumple una función adaptativa importante: en función de nuestra idea de cómo es una persona, adaptamos nuestro comportamiento cuando nos relacionamos con ella. También tiene un aspecto inadecuado desde el punto de vista de una disciplina científica: el uso que hacemos cotidianamente del concepto de personalidad lleva asociado a veces connotaciones de valor al transmitir que hay personalidades mejores o peores. Ejemplo: no es mejor ni peor ser introvertido o extravertido.

Parece que todos actuamos como psicólogos de la personalidad (amateur). Lo que hace diferente al psicólogo de la personalidad profesional del amateur es que el primero como científico debe proponer modelos teóricos basados en evidencias sistemáticas y científicamente contrastadas, mientras que el amateur puede aceptar en su vida diaria teorías y supuestos poco claros, que le permiten reinterpretar los hechos si éstos no se ajustan a sus creencias previas.