2.3. La influencia de la evolución y la cultura en la interpretación del contexto

El comportamiento que en cada cultura se espera que las personas realicen cuando se enfrentan a un determinado dilema o situación, es la base de la conducta normativa.

Para estudiar cómo el contexto modela nuestros procesos psicológicos y nuestra cultura, David Matsumoto, propone un modelo en el que se reflejan las variables naturales humanas y las variables relativas de la cultura en el significado que damos al contexto situacional.

Los procesos mentales y las conductas sociales no ocurren en un vacío, sino en un contexto situacional particular. Las contribuciones relativas de la naturaleza humana básica y de la cultura, explican la conducta a través de la influencia del contexto situacional de donde está la persona y donde la conducta se está produciendo.

Por tanto el contexto influye sobre nuestra mente y nuestra conducta, y, esa conducta, y esa influencia se produce a través de la interpretación que hacemos de él. Pero el contexto está compuesto por multitud de factores, tanto sociales, como culturales y situacionales. Todos estos factores se combinan para formar contextos únicos.

Las interacciones

Necesitamos a los demás para nuestra supervivencia, por lo que la cultura atribuye significado a la interacción y la regula para conseguir coordinación y no caer en el caos social.

A nivel individual el ser humano necesita equilibrio entre las esferas social o pública y la individual o privada. La expresión de ambas también está regulada por la cultura.

Existen dos mecanismos que regulan la interacción entre personas y grupos para conseguir ese equilibrio:

  • Territorialidad

    • Patrón de conductas y actitudes sostenido por una persona o grupo, basado en la idea de control percibido, intencionado o real, de un espacio físico definible, un objeto o una idea, y que puede conllevar su ocupación habitual, su defensa, su personalidad y su señalización (Gifford, 1987).

    • Según el significado que tenga para sus ocupantes, el grado de controlabilidad que permitan y el tiempo que pueden ser ocupados pertenecerán a un tipo u otro (Javaloy y Vidal).

    • Los elementos simbólicos que caracterizan la territorialidad son un reflejo de cómo naturaleza y cultura actúan conjuntamente en la determinación de un fenómeno.

  • Mantenimiento del espacio personal

    • Zona que rodea a la persona, y cuya invasión provoca malestar. No tiene límites visibles ni fijos, cambia en función de la persona, la situación y la cultura.

    • Regula la interacción, al establecer una distancia determinada entre las personas que interactúan.

Edward Hall, definió cuatro tipos de distancia interpersonal:

  1. Intima.

  2. Personal.

  3. Social.

  4. Publica.

Diferencia entre endogrupo y exogrupo.

Endogrupo, es el grupo al que pertenecemos y exogrupo es el grupo al que no pertenecemos. Puede ser una amenaza.

La situación

Las personas no se comportan igual cuando están en público que cuando están en privado. El primer caso, se controla más el comportamiento. Puede deberse a la representación cognitiva de que los otros tienen conocimiento de lo que hacemos y pueden hacer atribuciones causales y juicios sobre nosotros y nuestro cuerpo.

Una situación ambigua nos puede provocar incertidumbre a nivel cognitivo, que desemboca en ansiedad a nivel afectivo con lo que controlamos más nuestro comportamiento y aumenta nuestra conformidad a las normas culturales.

No es la situación objetiva la que influye en nuestra forma de pensar, sentir y actuar, sino la interpretación que hacemos de ella.

Evitación de la incertidumbre, es otra de las dimensiones de Hofstede. Hace referencia al grado en que los miembros de una cultura sienten ansiedad ante situaciones ambiguas o ante lo desconocido.

Alta evitación, se busca la seguridad mediante normas que regulen el comportamiento de forma estricta.

Baja evitación, sociedades más permisivas.

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