14.5. Características clínicas de las distintas sustancias psicoactivas

La categoría de trastornos por uso de sustancias psicoactivas se ocupa de los síntomas y cambios conductuales de inadaptación asociados al uso más o menos regular de sustancias psicoactivas. El DSM-IV-TR afirma que estos cambios son indeseables en todas las culturas debido a los problemas derivados en su consumo en muchas áreas.

La distinción en el DSM-IV-TR entre los trastornos por uso de sustancias psicoactivas y los trastornos mentales orgánicos es que los primeros se refieren a efectos conductuales desadaptativos asociados a su uso, mientras que los segundos describen los efectos directos agudos o crónicos sobre el SNC. Sin embargo, casi todos los sujetos que tienen un tipo de trastorno también tienen el otro.

También el uso patológico de todo tipo de sustancias psicoactivas es clasificado como dependencia o como diagnóstico residual de abuso de sustancias psicoactivas.

Nicotina

La dependencia de la nicotina se produce por el humo fumado de los cigarrillos y pipas aspirados por vía pulmonar, por las sales básicas de los puros absorbidas por los plexos venosos sublinguales y por el tabaco en polvo aspirado por la nariz. Los síntomas más importantes del síndrome de abstinencia son: estado de ánimo disfórico o depresivo; insomnio; irritación, frustración o ira; ansiedad; dificultad de concentración; inquietud; disminución del ritmo cardiaco y aumento del apetito o del peso.

La diferencia que tiene la nicotina respecto a otras drogas es que no acarrea problemas en el área laboral o éstos son manejables. Sin embargo, entre los 40 y 50 años, acarrea graves problemas de salud (13% de muertes anuales): alta incidencia de cáncer de pulmón, enfisema, bronquitis crónica… El 100% de los adictos a la heroína y cocaína, son fumadores.

Cafeína

La cafeína se encuentra en distintos productos como el café, té, chocolate, bebidas de cola… Sus propiedades estimulantes elevan el humor. Su vida media oscila entre 3 y 7 horas. Una taza de café contiene de 100-150 mg de cafeína, una taza de té la mitad y un vaso de cola la tercera parte.

La intoxicación por cafeína puede darse a partir de 250 mg (2-3 tazas). Con más de 1000 mg diarios (7-10 tazas) pueden producirse contracciones musculares, actividad incansable, agitación psicomotriz, habla y pensamientos confusos y arritmia cardiaca. A este cuadro se le denomina cafeinismo, que afecta al 10% de la población y se confunde con el trastorno de ansiedad generalizada. Aun así, depende de las características individuales de la persona, su nivel de tolerancia y la interacción de la cafeína con otras sustancias. Dosis de más de 10000 mg pueden provocar crisis epilépticas de gran mal y muerte por fallo respiratorio.

Se incluye la cafeína bajo el grupo de las xantinas, donde también se incluye la teobromina (en el chocolate), y la teofilina. La cafeína puede exacerbar trastornos de ansiedad previos y precipitar ataques de pánico, incrementar la sintomatología agorafóbica, etc.

Cannabis

Se consume principalmente la resina de hachís, que tiene un mayor poder adictivo que la marihuana. La dependencia se produce cuando el consumo es diario o casi diario. En casos de abuso la persona la toma episódicamente, pero manifiesta una conducta desadaptativa evidente. Suele combinarse con alcohol o cocaína. Los síntomas positivos son sensación de bienestar, relajación, euforia, adormecimiento y elevación de la actividad sexual, aunque varían en cada individuo. Otros efectos son letargo, anhedonia y problemas de atención y memoria. Su consumo produce el síndrome amotivacional, que predispone al consumo de otras drogas.

Opiáceos

La heroína y la metadona tienen propiedades agonistas sobre los receptores opiáceos, mientras que la naloxona y la naltrexona las tienen antagonistas y mixtas. La heroína se administra fundamentalmente por vía intravenosa. En los últimos años, se utiliza la vía fumada por los riesgos de contagio de enfermedades infecciosas como el SIDA.

El consumo regular provoca niveles altos de tolerancia. No suele ser la primera droga de consumo, ya que antes la persona ha consumido alcohol, tabaco, hachís u otras sustancias. El patrón de dependencia y abuso se da rápidamente. Sus efectos son una elevación del estado de ánimo y sensación de bienestar placentera de bienestar asociada a su consumo. Además es un analgésico eficaz, depresor respiratorio, produce estreñimiento y miosis. Son los efectos similares a la morfina pero con dosis 10 veces menores.

Son frecuentes muertes por sobredosis debido a la depresión respiratoria. 5 segundos después de inyectarse la heroína aparece el "flash", perdurando el efecto durante 6 horas. Los adulterantes más comunes de la heroína son la cafeína, el paracetamol, piracetam… El primer consumo produce nauseas, vómitos y disforia. Luego le siguen los síntomas buscados como placer, euforia y reducción de la ansiedad (fase de luna de miel), y, en la siguiente fase, se consume para encontrarse bien o para evitar el síndrome de abstinencia.

La intoxicación tiene síntomas muy característicos, como una miosis muy intensa, euforia, apatía, irritabilidad o disforia, retardo psicomotor, somnolencia, lenguaje farfullante, reducción de la atención y deterioro de la capacidad de juicio. Otros síntomas son bradicardia, hipotensión, hipotermia y analgesia. Si la intoxicación eses muy intensa, se puede producir sobredosis y muerte. El síndrome de abstinencia aparece varias horas después de que al individuo le toque la dosis, alcanza su punto álgido a los 2-3 días y desaparece a los 7-10 días. Los signos y síntomas más importantes son semejantes a los de una gripe fuerte: piloerección, sudoración, lacrimeo, bostezos y rinorrea al principio; diarrea, dolor articular, incremento de la frecuencia respiratoria, vómitos, dilatación pupilar y pérdida de peso.

Cocaína

El modo más rápido de absorción de la cocaína es fumada, llegando las formas absorbibles por vía pulmonar al cerebro en pocos segundos. Otro preparado es el speedball, que es una mezcla de heroína con cocaína. Es peligroso porque actúan sinérgicamente deprimiendo la función respiratoria.

Hay dos tipos de consumo. El consumo episódico se da en fines de semana, fiestas, ante una sobrecarga de trabajo… A veces se consume esporádicamente pero con dosis altas, con lo que la bajada puede ser intensa y en ocasiones puede producir síndrome de abstinencia que dura varios días. El consumo crónico se da diariamente en dosis moderadas o altas. Conforme transcurre en tiempo se produce tolerancia, lo que exige ir incrementando la dosis.

Los principales efectos son euforia, grandiosidad, estado de alerta, agitación psicomotriz, peleas, deterioro de la capacidad de juicio, de la actividad laboral y social. El consumidor de cocaína suele consumir otras drogas con abuso o dependencia, para aliviar los efectos negativos de la intoxicación por cocaína: depresión, irritabilidad, anhedonia, falta de energía, aislamiento social, disfunción sexual, ideación paranoide y problemas de memoria.

Cuando se deja de consumir cocaína se produce el síndrome de abstinencia o crash, caracterizado por disforia, dolores gastrointestinales, querencia, depresión, trastorno de los patrones de sueño, hipersomnolencia e hiperalgesia. Se ha encontrado una relación entre trastornos afectivos y abuso de cocaína, lo que sugeriría su uso para controlar el humor depresivo. Esto apoya la hipótesis de la automedicación.

Los síntomas de abstinencia no dejan ninguna secuela fisiológica, aunque los síntomas disforia, falta de energía y anhedonia pueden durar de 1 a 10 semanas. Esto facilita la recaída ante el recuerdo de los efectos eufóricos que produce la cocaína. La cocaína produce un elevado grado de dependencia psicológica y poca dependencia física. Así, cuando se suspende bruscamente la administración de cocaína no se producen trastornos fisiológicos tan graves como los observados con otras sustancias.

Alucinógenos

Destacan la psilocibina, mescalina y el LSD-25. También se les conoce como psicodélicos y psicomiméticos. Producen cambios en la percepción (alucinaciones), el pensamiento y el estado de ánimo, sin producir confusión mental, pérdida de memoria o desorientación temporo-espacial. Las alucinaciones que producen están influidas por las expectativas del sujeto.

La primera experiencia resulta aversiva o negativa. Se ingieren por vía oral y alteran las funciones cognitivas y perceptivas del sujeto de modo importante, por lo que su uso suele ser episódico. Cuando hay un uso continuo se desarrolla tolerancia. Los efectos agudos del LSD-25 son mareos, debilidad, nauseas, visión borrosa, alteraciones de formas y colores y agudización del sentido del oído. Alteración del estado de ánimo, dificultad para expresar los pensamientos, despersonalización y alucinaciones visuales. Los efectos crónicos son estados psicóticos prolongados, depresión, estado de ansiedad crónica y cambios crónicos de personalidad. Algunos consumidores pueden seguir teniendo algunos efectos durante meses o años, especialmente trastornos perceptivos. La experiencia con alucinógenos varía de persona a persona e incluso en una la misma persona.

Los alucinógenos tienen a veces reacciones adversas, como la reacción aguda de pánico, alucinaciones desagradables, miedo por las sensaciones experimentadas, estados psicóticos o flashbacks, que pueden mantenerse durante mucho tiempo.

Anfetaminas o simpaticomiméticos de acción similar

Se incluyen las anfetaminas, dextroanfetaminas y metanfetaminas y aquellas que tienen una estructura similar a las anfetaminas o que suprimen el apetito. Su vía de administración es oral, intravenosa o nasal. Las anfetaminas son estimulantes del SNC inicialmente utilizadas como descongestivo nasal. Sus principales efectos son elevación del estado de ánimo, disminución de la sensación de fatiga y del apetito. Posteriormente surge la depresión y la fatiga. La supresión súbita produce los signos contrarios a la intoxicación: agotamiento, sueño excesivo, apetito voraz y depresión.

Sus efectos son similares a los de la cocaína. El consumo puede ser episódico o crónico y diario o casi diario. Se detiene cuando queda físicamente exhausto o no puede obtener más anfetaminas. El síndrome de abstinencia cuando la dosis es alta dura muchos días. Para evitar los efectos negativos de la intoxicación también suelen consumir, abusar o depender del alcohol, sedantes, hipnóticos o ansiolíticos.

Los efectos conductuales más importantes son depresión, irritabilidad, anhedonia, disfunción social, ideación paranoide, alteraciones de la atención y problemas de memoria. En ocasiones se incrementa la agresividad en el periodo de la intoxicación.

Dependencia de fenciclidina (PCP) y arilciclohexilaminas de acción similar

Se incluyen la fenciclidina (PCP) y aquellos compuestos que actúan de forma similar como la quetamina y tiofeno. Se administran por vía oral, intravenosa, fumada e inhalada. A la PCP se le conoce como “polvo de ángel”. Se comenzó a utilizar como anestésico pero se suprimió por producir efectos mentales similares a los de los alucinógenos. Se utiliza de mezcla con otras sustancias en dosis altas y de forma episódica. Sus principales efectos son distorsión de las imágenes, cambios en el estado de ánimo, alucinaciones, desorientación, mareo, taquicardia, sudoración e incremento del tono muscular.

Inhalantes

El compuesto químico que produce los efectos psicoactivos son los hidrocarburos alifáticos y aromáticos que se encuentran en gasolinas, disolventes, pegamentos… Es la droga de los pobres y su obtención es fácil y a muy bajo coste. Se consume introduciendo la sustancia en un plástico e inhalando sus gases o impregnando con la sustancia un paño y luego aspirar los vapores por la nariz.

El consumo de estas sustancias suele comenzar a una edad muy joven. Los efectos duran sólo unos pocos minutos, y los iniciales son similares a la intoxicación alcohólica, Este estado inicial de excitación va seguido de otro de sedación, pudiendo aparecer otro de irritabilidad. Posteriormente aparece dolor de cabeza y trastornos gastrointestinales. Si el consumo persiste surgen problemas graves pulmonares y circulatorios, anemia, hepatitis, trastornos del desarrollo, neuropatías... También complicaciones renales y hepáticas.

Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos

Se incluyen las benzodiacepinas, barbitúricos y otras sustancias. Las benzodiacepinas se utilizan para el tratamiento de la ansiedad y es el tipo de medicación psicoactiva más comúnmente recetada. Son una de las sustancias con mayor potencial de abuso y dependencia.

Su ingestión se da por vía oral. Suele diferenciarse una dependencia física normal, que se produce al suspenderse la medicación y se daría un síndrome de abstinencia, de una dependencia real o síndrome de dependencia, que ocurre cuando la persona tiene una intensa preocupación por la búsqueda y consumo de la sustancia. La benzodiacepina más utilizada es el diazepam (Valium).

Hay otro patrón de consumo que se da en jóvenes para incrementar (opiáceos) o disminuir (cocaína o anfetaminas) el efecto de otras drogas psicoactivas.