4.5. Críticas a las clasificaciones psiquiátricas

No hay confirmación intercultural de un buen número de trastornos. Los cambios que experimentan las distintas versiones del DSM demuestran que dichas clasificaciones indican distintos momentos de un proceso cultural histórico. Para subsanar este problema, Stein sugirió como posibles planteamientos teóricos en la elaboración de las categorías diagnósticas la adopción de una triple actitud de partida: la estrictamente clínica, basando la definición de los síndromes en características universalmente válidas; la antropológica, relativizando el valor de las nosologías por considerar los problemas muy ligados a lo que cada cultura considera anormal; o la clínico-antropológica, teniendo presente la necesidad de combinar el conocimiento científico para la definición de las categorías nosológicas con valores o construcciones culturales. Reconoce que en los modelos actuales sólo se han tenido en cuenta los valores de la cultura occidental.

Según Blashfield, las clasificaciones no se ajustan a los principios en que se apoyan las clasificaciones biológicas: que las categorías sean mutuamente excluyentes y en la exhaustividad. Además no tienen otros requisitos que se le exige a una organización jerárquica, equivalentes a los niveles de rango y análogos a los conceptos de especie, género, orden y familia.

Los teóricos del movimiento del etiquetado social son críticos radicales. Ven en las enfermedades mentales etiquetas debidas a la desviación social. Unos creen que las enfermedades son fenómenos naturales y universales y otros las consideran creaciones locales. Los antipsiquiatras fueron un grupo heterogéneo, unido solamente por su desconfianza en la psiquiatría que negó abiertamente la existencia de los trastornos mentales, calificándolos de mitos. Otras críticas han derivado de la economía política, al que pertenecían antropólogos que creían que mediante el diagnóstico se quería controlar a las personas, y del marxismo antropológico, según el cual la causa de los trastornos eran los factores socioeconómicos: capitalismo, lucha de clases…

La perspectiva psicológica de las clasificaciones también es crítica. Persons criticó la clasificación basada en categorías diagnósticas por ser, en sí misma, heterogénea y fuente de sesgos. Recomienda estudiar los síntomas individuales para intentar comprender los mecanismos subyacentes. Ventajas: evitar la clasificación errónea de los sujetos, profundizar en fenómenos importantes que habían sido ignorados, desarrollo de nuevas hipótesis explicativas, aislar los elementos básicos de cada patología, reconocer la continuidad en los fenómenos clínicos y redefinir el sistema de clasificación diagnóstica.

Según Eysenck, el modelo de categorías debería sustituirse por uno dimensional derivado de la aplicación de la metodología del análisis de criterios.