3.1. La investigación en psicopatología

En psicopatología, las cuestiones más importantes objeto de investigación se centran en el análisis de los fenómenos relativos a la etiología y al diagnóstico de los trastornos mentales, extendiéndose en ocasiones en la prevención de los mismos. La psicopatología se desarrolla a partir de una pluralidad de métodos derivados del método científico. El método experimental es el más adecuado para explicar la conducta anormal por ser más eficaz al determinar las relaciones causa-efecto. Permite manipular el ambiente de forma específica y determinar el efecto producido sobre la conducta del sujeto.

A la hora de describir y clasificar la conducta anormal, los métodos clínico y de observación han sido las estrategias más productivas. Aunque no son eficaces para establecer relaciones causales, sí lo son para sugerir hipótesis y aumentar el grado de confianza de las mismas. La observación clínica controlada es esencialmente un método de correlación, presentando la prueba de una correlación (o la falta de ella) entre dos series de acontecimientos: una los aspectos clínicos de la conducta, y otra sus experiencias previas. Ni la provocación experimental ni la relación causal por sí solas son suficientes para el desarrollo científico de la psicopatología.

Los datos científicos que utilice el investigador pueden estar determinados por los polos metodológicos que posean mayor preponderancia en el contexto teórico de dicho investigador. Orientaciones metodológicas centradas en lo cuantitativo, lo estadístico, lo nomotético y en la explicación de la conducta dan mayor preponderancia a los enunciados empíricos que a los teóricos. Orientaciones centradas en lo cualitativo, lo clínico, lo individual y la comprensión de la conducta, dan mayor preponderancia a lo teórico.

Cuando investigamos en psicopatología nos enfrentamos a un conjunto de decisiones que hay que tomar en consideración. Cuestiones como ¿cuál es el propósito de la investigación?, ¿qué tipo de muestra de sujetos debemos emplear? y ¿qué nivel de control de variables podemos o debemos llevar a cabo?

El propósito de cada investigación puede ser diferente. Un tipo puede ser la búsqueda de relaciones causales (etiológica) entre ciertos fenómenos y determinadas patologías. Este tipo de objetivos suele llevarse a cabo para validar y construir desarrollos teóricos para explicar los fenómenos psicopatológicos. Otra modalidad es la obtención de descripciones y diferenciación de cuadros clínicos y de sus correlatos comportamentales. Aquí se pretende indagar en la caracterización clínico-psicológica. Una tercera categoría intenta describir relaciones psicosociales asociadas a los trastornos psicopatológicos. Así, el tipo de propósito que guíe la investigación va a determinar el tipo de muestra y el control de las variables.

Respecto a la muestra de sujetos, diferenciamos entre sujetos normales, subclínicos o análogos clínicos y clínicos. Un sujeto clínico es un sujeto diagnosticado de un cuadro psicopatológico específico. La etiquetación de análogo clínico o subclínico se establece en base a puntuaciones elevadas en una variable determinada, o tipos de variables, obtenidas por personas normales. Ej: tras aplicar un cuestionario de depresión a una muestra de estudiantes, los que obtienen puntuaciones elevadas se decide que son "análogos depresivos".

El criterio de decisión puede variar, a veces se emplea la media del grupo, otras, una o dos desviaciones típicas por encima de la media. En ocasiones es preferible al empleo de sujetos clínicos, sobre todo cuando éstos presentan serios problemas de control.

Integrando las tres dimensiones básicas (objetivos, sujetos y control de variables) se pueden perfilar 3 niveles diferentes, y en cada uno englobaríamos determinados métodos de investigación:

  1. Nivel del análogo experimental.

  2. Nivel clínico.

  3. Nivel epidemiológico.

El nivel del análogo experimental corresponde a objetivos estrictos de búsqueda de explicaciones etiológicas. En consecuencia, el control experimental es máximo, por lo que sólo se emplean sujetos seleccionados al azar (no pueden utilizarse sujetos clínicos o subclínicos). Por tanto, se trata de un nivel estrictamente experimental.

Los requisitos para establecer relaciones de causalidad mediante la experimentación son:

  1. Anteceder: los valores de la variable independiente se deben producir y medir antes de observar los valores de la VD.

  2. Covariar: las variaciones en los niveles de la VD deben coincidir sistemáticamente con los cambios de la VI.

  3. Descartar: causas alternativas variables extrañas.

El nivel clínico engloba los diseños con fines descriptivos de cuadros clínicos o relaciones entre variables. Los sujetos son básicamente clínicos, pero también pueden utilizarse subclínicos e incluso normales en investigaciones sobre relación de variables de interés psicopatológico. También se incluyen diseños que se designan habitualmente como experimentales, pero que al no seleccionar los sujetos al azar son denominados "cuasiexperimentales". Los diseños de "casos clínicos" o N = 1 son una modalidad.

El nivel epidemiológico incluiría los métodos centrados en estudios de poblaciones, y habitualmente busca establecer descripciones de relaciones psicosociales. Utiliza una metodología de tipo correlacional, aunque algunos hablan de una "metodología experimental".