2.5. El modelo conductual

A principios de los 60, el modelo conductual se perfila como nuevo paradigma de la Psicología clínica.

Dos factores primarios determinaron su surgimiento:

  1. La madurez alcanzada por la psicología del aprendizaje.

  2. La insatisfacción con el estatus científico y modus operandi del modelo médico.

La evolución histórica de la perspectiva conductual ha dado lugar a distintas orientaciones o submodelos.

El modelo conductual como alternativa a las inadecuaciones de los modelos médicos (modelos de enfermedad)

La insatisfacción con respecto al modelo médico a finales de los 50 y principios de los 60 se debía tanto a factores teóricos(epistemológicos y metodológicos), como prácticos (rol del psicólogo clínico, diagnóstico y tratamiento).

Debilidad de la teoría biomédica

Uno de los principales errores de la psiquiatría consistió en el trasvase del modelo médico de la enfermedad física al campo de los trastornos mentales. Este “trasplante” significó efectuar una transposición del modelo médico a un problema no médico.

Pero un serio problema asociado al más ortodoxo modelo biomédico fue su incapacidad para establecer cómo las alteraciones fisiológicas inducen los síntomas psíquicos o comportamentales. Para Willerman y Cohen, el modelo médico hipotetiza la existencia de anormalidades fisiológicas que no han sido demostradas. Según Szasz, en los casos en que exista una alteración orgánica del SNC, debería denominarse enfermedad neurológica y no mental.

Existen trastornos fuertemente ligados a alteraciones neurofisiológicas (como la esquizofrenia). Puede que en estos caso sea relevante el modelo biomédico, pero en la mayoría de los trastornos psicológicos, los factores ambientales, más que los biológicos, desempeñan un papel etiológico esencial. Además, en muchos trastornos, no existe evidencia de alteración orgánica. Esto muestra una tendencia a orientaciones más psicológicas, pero manteniendo las estructuras básicas del modelo médico. La más importante la psicoanalítica. Esta corriente y otras no solucionaron los problemas de este modelo.

Problemas asociados al diagnóstico médico

Yates ha criticado la derivación al campo del comportamiento de los sistemas de diagnóstico médico, dando como resultado el “encasillamiento” de los pacientes, etiquetación que a veces produce efectos nefastos sobre éstos. Sobre todo, centra sus objeciones en torno a 3 aspectos: baja fiabilidad, baja validez y escasa utilidad del diagnóstico psiquiátrico.

El problema de la "etiquetación" del paciente posee efectos negativos sobre el propio individuo. Y todavía es peor si esa etiquetación es poco válida y fiable. Además tiene escasa utilidad clínica. De todos modos, actualmente no se sostiene que el diagnóstico categorial sea por sí mismo negativo. Los sistemas actuales de diagnóstico categorial son bastante fiables y válidos, y su utilidad psicopatológica ha sido demostrada. Aun así se han tenido que cambiar bastantes cosas en los últimos 10 años. El DSM-III-R y el DSM-IV son más descriptivos, objetivos, versátiles y libres de influencias teóricas de escuelas que cualquier otro sistema. El DSM-III, muy influente, ha sido discutido.

Problemas relacionados con el tratamiento

El modelo médico ha sido de muy escasa utilidad para el tratamiento, salvo en trastornos con fuerte base fisiológica. El proceso ha sido inverso a lo que toda teoría científica exige: establecer la teoría partiendo de los supuestos buenos resultados del tratamiento médico.

Desarrollo y principios de la perspectiva conductual

La base del modelo conductual se encuentra en el desarrollo y aplicación de los principios del aprendizaje llevado a cabo en EEUU: Watson: Condicionamiento de respuestas emocionales; Thorndike: Conductas instrumentales, "ley del efecto"; Hull: Variables intermedias motivacionales (impulso o drive)… Pero los antecedentes más remotos se remontan a los autores soviéticos: Sechenov, Paulov, Bechterev. Su influencia se plasmó a través de la influencia de Watson en 2 conceptos fundamentales: uno metodológico, el objetivismo, y otro teórico, el condicionamiento.

Las primeras formulaciones sobre la teoría conductual de la conducta anormal se establecen en los 60 con Wolpe, Eysenck y Jones. Estos autores se centran principalmente en la explicación de la conducta neurótica, que consiste en hábitos desadaptativos adquiridos mediante procesos de aprendizaje.

Rachman y Costello resumen los aspectos esenciales de la teoría conductual de las fobias:

  • Las fobias son respuestas aprendidas.

  • Los estímulos fóbicos se desarrollan cuando se asocian temporal y espacialmente a un estado de cosas que producen miedo.

  • Los estímulos neutros que tienen relación con la situación que produce miedo o impacto sobre la persona en esta situación, desarrollarán cualidades fóbicas con mayor probabilidad que los estímulos débiles o ajenos a la situación.

  • La repetición de la asociación entre la situación de miedo y los nuevos estímulos fóbicos reforzará la fobia.

  • Las asociaciones entre situaciones de miedo muy intenso y estímulos neutros, producirán con mayor probabilidad reacciones fóbicas.

  • Se produce generalización del estímulo fóbico original a otros estímulos de naturaleza similar.

En Inglaterra predominó la orientación basada en el CC. En EEUU predominó el CO por el enorme influjo de Skinner. Este autor desarrolló el enfoque teórico y metodológico conocido como análisis experimental de la conducta. La aplicación de este enfoque a la conducta anormal supone grados máximos de experimentación y objetividad, y la asunción de un conductismo radical. Por tanto, la perspectiva conductual se perfila según 3 importantes focos de desarrollo: Sudáfrica, Inglaterra y EEUU. El modelo europeo se centró más en la conducta neurótica, mientras que el enfoque del análisis experimental de la conducta abordó también la conducta psicótica.

A parte de las diferencias, tienen características comunes:

  • Objetividad: el modelo conductual se centra en la objetividad y la experimentación en contraste con el médico, centrado en la introspección, intuición y especulación.

  • Principios del aprendizaje como base teórica: la conducta psicopatológica consiste en hábitos desadaptativos que han llegado a condicionarse a ciertos estímulos. Tales hábitos constituyen los síntomas clínicos y la propia conducta anormal, y son generados de acuerdo con las leyes y principios del aprendizaje. El tratamiento debe basarse en la aplicación de los propios principios del aprendizaje (terapia conductual) para extinguir las conductas indeseables.

  • Rechazo del concepto de enfermedad: la teoría conductual entiende que el concepto médico de enfermedad no es aplicable a los trastornos de comportamiento. No asume la existencia de causas subyacentes.

  • Aproximación dimensional: al rechazar el concepto de enfermedad, rechaza la conceptuación categorial de los trastornos psicológicos. No existen personas mentalmente enfermas. Como alternativa al diagnóstico médico tradicional, propone el "diagnóstico funcional de la conducta". La clasificación debe hacerse según dimensiones en las que se sitúan los diferentes individuos. Por tanto, la diferencia entre la conducta normal y la anormal es cuantitativa (no cualitativa). Para Eysenck, la anormalidad implica más bien el funcionamiento defectuoso de ciertos estados psicológicos (dimensiones).

  • Relevancia de factores ambientales. Considera que la cusa de los trastornos comportamentales obedece a factores ambientales que se han ido condicionando a través de toda la experiencia del individuo.

  • Teoría científica: en la teoría conductual, la explicación sobre las causas y el tratamiento de la conducta anormal, sus variables e hipótesis, pueden ser contrastadas empíricamente (verificadas o rechazadas). Las relaciones e hipótesis han sido probadas de forma experimental. Se ha demostrado la eficacia de la terapia conductual.

Críticas a la perspectiva conductual

Se evidenciaron algunas diferencias, sobre todo en relación con los sectores más radicales. P. ej, la asunción de que únicamente los factores ambientales son responsables de la conducta anormal, lo que se oponía a que ciertos trastornos presentan algún grado de transmisión hereditaria.

Otra crítica es la que se ha centrado en el papel de las variables intermedias. La focalización estricta en las consecuencias objetivamente verificables de los estímulos externos deja fuera de estudio aspectos como el pensamiento o la experiencia subjetiva. Para Beach, cambios conductuales pueden originar cambios cognitivos y cambios en procesos cognitivos pueden originar cambios conductuales.

Pero la primera gran crítica dentro de la propia perspectiva conductual surge de la mano de Breger y McGaugh, quienes enfatizan la necesidad de una teoría que explique la conducta compleja que implica factores internos (cognitivos) no reductibles a relaciones E-R. Sugieren que la teoría E-R aporta una base irreal para la terapia de conducta, ya que los terapeutas deben emplear constructos no claramente definidos por la teoría, como la imaginación, la fantasía… Llamar respuestas a estos constructos supone forzar la realidad para que concuerde con una teoría del aprendizaje. Propusieron como alternativa la teoría de estrategia central, donde afirman que en la neurosis se aprenden una serie de estrategias que guían la adaptación del individuo a su medio.

La principal fuente de desestabilización del modelo conductual es la necesidad de incluir los procesos cognitivos como elementos esenciales del modelo.

Direcciones actuales

Actualmente conviven varias orientaciones conductuales. Las 3 más importantes son la mediacional (clásica o clásica/operante), la operante o análisis experimental de la conducta y la conductual-cognitiva. Las dos primeras se centran en facetas observables de la conducta, la tercera en procesos cognitivos y su interacción con el comportamiento. La teoría del aprendizaje social ha sido a veces conceptuada como intermedia o integradora entre las 3 orientaciones, ya que considera tanto respuestas observables como procesos cognitivos.

La tendencia dominante actual es el reconocimiento creciente de la relevancia de los procesos cognitivos. El condicionamiento pavloviano se hace más flexible que al principio: puede ocurrir incluso cuando los estímulos están separados en el espacio y en el tiempo, se puede producir condicionamiento no sólo a estímulos discretos, sino también a relaciones abstractas entre dos o más estímulos, y más que centrarse en asociaciones de contigüidad, enfatiza relaciones de información.

Ya Tolman reconoció la importancia de la cognición en el aprendizaje al sugerir que lo que se aprende son estrategias cognitivas. También Pavlov postuló un segundo sistema de señales para referirse al condicionamiento semántico (condicionamiento sin contacto directo con el EI). En el momento actual, el modelo conductual atraviesa un estado de expansión cognitivista. El neocondicionamiento sirve de marco teórico para las nuevas exigencias cognitivistas. La nueva orientación trata de integrar nuevos fenómenos que han sido descubiertos y que permiten nuevas predicciones y explicaciones que no son posibles desde el mero aprendizaje asociativo. La simple contigüidad es insuficiente; la información es esencial.