2.4. El modelo biológico

La perspectiva biológica asume como principio fundamental que el trastorno mental es una enfermedad. Así, las alteraciones psicopatológicas se producen porque existen anormalidades biológicas subyacentes. El tratamiento deberá corregir esas anormalidades orgánicas.

En psicopatología siempre se ha considerado a Hipócrates como el predecesor del enfoque médico en una extrapolación del modelo kraepeliniano. Una variedad de circunstancias se dieron cita en el siglo XIX que realzaron el estatus del modelo biológico, como la difusión de la teoría de Kraepelin. En el siglo XX, el modelo biomédico mantiene su influencia y se consolida a partir de los 50, cuando se comienzan a sintetizar y utilizar distintas clases de drogas psicotrópicas que mostraron su eficacia en distintos trastornos mentales.

Bases biológicas de la conducta anormal

Se presupone que la alteración del cerebro es la causa primaria de la conducta anormal o de la anormalidad mental. Los trastornos mentales estarían relacionados con las alteraciones celulares del cerebro. Las alteraciones pueden ser anatómicas (el tamaño o la forma de regiones cerebrales puede ser anormal) o bioquímicas (alteración de elementos bioquímicos por exceso o defecto). A su vez, esas alteraciones pueden ser consecuencia de factores genéticos, metabólicos, infecciosos, alérgicos, tumorales, cardiovasculares, traumáticos…

Según Buss, y en relación con las causas del trastorno pueden distinguirse 3 tipos de enfermedad:

  • Enfermedad infecciosa (un microorganismo ataca a un órgano o sistema: gripe, hepatitis…).

  • Enfermedad sistémica (diabetes).

  • Enfermedad traumática, como una fractura o condición producida por ingestión de una sustancia tóxica.

A partir de los 50 se intensificó el interés por aplicar el modelo sistémico de enfermedad a la conducta anormal. La concepción sistémica se vio reforzada por el descubrimiento de sustancias neurotransmisoras y fármacos psicoactivos, considerándose desde entonces que algunas formas de conducta anormal podían deberse a desequilibrios del SN. Actualmente existe abundante evidencia empírica de que las sustancias bioquímicas intervienen en muchos trastornos del comportamiento.

Los trastornos mentales orgánicos son aquellos que tienen causas físicas claras. Ej: Corea de Huntington, enfermedad de Alzheimer.

Los trastornos mentales funcionales son patrones de conducta anormales sin claros indicios de alteraciones orgánicas cerebrales, como los trastornos de ansiedad, depresión y esquizofrenia. Los estudios sobre el efecto que las drogas tienen en el cerebro han contribuido a que se conozca mejor su funcionamiento en relación a los trastornos mentales que responden positivamente a ciertos psicofármacos. Así se sabe que las alteraciones en la actividad de diversos neurotransmisores se pueden asociar a distintos trastornos mentales.

Si un determinado trastorno ocurre con una relativa frecuencia en una familia se considera que hay una predisposición genética a padecerla. Se habla así de bases genéticas de la depresión, esquizofrenia, Alzheimer… También se ha puesto de relieve la investigación epidemiológica sobre los grupos de riesgo, observándose casos de numerosos parientes biológicos de un paciente diagnosticado de una alteración psicopatológica específica que presentan el mismo trastorno.

Cuando se presupone una vulnerabilidad orgánica asociada al efecto de agentes externos patógenos se habla de interacción predisposición-estrés, también entendida como modelo de diátesis-estrés.

Postulados del modelo biológico

El modelo médico se ha desarrollado básicamente en el campo de la medicina (psiquiatría).

Hay que tener claros unos conceptos centrales:

  • Signo: indicador objetivo de un proceso orgánico anómalo (fiebre).

  • Síntoma: indicador subjetivo de un proceso orgánico y/o funcional (sensación de tener fiebre). De hecho, el síntoma aislado no resulta anormal. Es la unidad mínima descriptible en psicopatología. Los síntomas pueden ser primarios cuando nos orientan hacia un diagnóstico determinado y secundarios cuando no cumplen los criterios etiológicos o descriptivos de la entidad nosológica en la que se han identificado.

  • Síndrome: conjunto de signos y síntomas que aparecen en forma de cuadro clínico.

  • Enfermedad mental: estructura totalizante en la que adquieren sentido los fenómenos particulares, y por tanto dota de recursos para comprender los factores etiológicos, el pronóstico y el tratamiento.

  • Discontinuidad entre lo normal y anormal: el trastorno mental se clasifica y diagnostica en base a criterios categoriales. Cada trastorno mental es una entidad clínica (nosológica) discreta, con características clínicas, etiología, curso, pronóstico y tratamiento específicos. Cada categoría clínica se diferencia cualitativamente de los demás trastornos mentales, así como de lo no clínico.Contrasta con una concepción dimensional de la psicopatología, donde la diferencia entre lo normal y lo anormal es de grado no discontinuidad.

Evaluación del modelo biológico

Las investigaciones sobre las bases biológicas de la conducta anormal son cada vez más abundantes, y los nuevos fármacos son, por sí mismos, relevantes instrumentos de investigación sobre las causas biológicas de los trastornos.

Virtudes del modelo biológico:

  • Nos recuerda que los problemas psicológicos pueden tener causas biológicas dignas de evaluación y estudio.

  • Gracias al descubrimiento de técnicas biomédicas, la investigación sobre los aspectos neurofisiológicos de la conducta anormal progresa rápidamente.

  • Los tratamientos biológicos han proporcionado significativas aportaciones en el tratamiento de distintos trastornos mentales.

Problemas y limitaciones del modelo biológico:

  • El reduccionismo. Nuestra vida mental es una interacción de factores biológicos y no biológicos(psicológicos, sociales, culturales). Es más relevante explicar esa interacción para conseguir una comprensión más integrada y holista bajo el paradigma del modelo biopsicosocial tomando a la persona como totalidad.

  • Validez explicativa de sus teorías. A menudo son incompletas y poco concluyentes. Muchos estudios se realizan con animales que aparentemente presentan síntomas de depresión, ansiedad o algún otro comportamiento anormal inducido mediante drogas. Los investigadores tendrán dificultad para generalizar la validez de sus conclusiones a la conducta humana. Igualmente, los estudios genealógicos y genéticos están abiertos a sucesivas interpretaciones en función de los avances de la neurociencia.

La aceptación rígida de los postulados acarrea diversos problemas:

  • Tiende a considerar al individuo o enfermo mental como un ser pasivo, por no ser el agente responsable del inicio y posterior curación del trastorno. El médico es el activo.

  • El trastorno mental es una enfermedad y por eso tiene etiología o causa de tipo orgánico. Pero muchos trastornos psicológicos no obedecen a causas orgánicas.

  • El establecimiento de diagnósticos en base a la existencia de una serie de síntomas (criterios de diagnóstico) a veces es contraproducente.