7.2. Clasificación de los trastornos somatoformes

Categorización según el DSM-IV-TR

El DSM-IV estima que la característica común del grupo de los trastornos somatoformes es la presencia de síntomas físicos que sugieren una condición médica general pero que no son explicados por una condición médica general, por los efectos directos de una sustancia o por otro trastorno mental. Los síntomas deben causar angustia o deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral u otras áreas de funcionamiento. En el DSM-IV-TR y el DSM-IV se mantiene las mismas categorías que en el DSM-III-R, pero se introducen elementos de simplificación y clarificación de los criterios diagnósticos.

Trastorno de somatización

El aspecto definitorio del trastorno de somatización según el DSM-IV-TR es la presencia de un patrón de síntomas somáticos múltiples y recurrentes que sucede a lo largo de un periodo temporal de varios años y que se inicia antes de los 30 años. Estos síntomas dan lugar a la búsqueda de atención médica y ocasionan incapacitación importante.

Respecto a las novedades respecto al DSM-III, se ha eliminado de la definición la creencia de estar enfermo y la lista de 35 ítems ha sido agrupada en 4 categorías de síntomas físicos: dolor, gastrointestinal, sexual y pseudoneurológico. Además, el DSM-IV elimina la nota relativa a 7 síntomas cuya presencia era indicadora de gran probabilidad de que existiese el trastorno y la indicación de que los síntomas no ocurriesen exclusivamente durante las crisis de angustia, y ha añadido que la producción de los síntomas no esté bajo control voluntario del sujeto.


Criterios para el diagnóstico del trastorno de somatización según el DSM-IV-TR

A. Historia de múltiples síntomas físicos que empieza antes de los 30 años, que acontece durante un periodo de varios años y conduce a la solicitud de atención médica o induce un deterioro significativo a nivel social, laboral o de otras esferas importantes del funcionamiento del individuo.

B. Deben cumplirse todos los criterios expuestos a continuación y los síntomas del sujeto pueden aparecer en cualquier momento durante el curso del trastorno:

  1. cuatro síntomas de dolor: historia del dolor relacionada con al menos cuatro zonas o funciones diferentes del cuerpo.

  2. dos síntomas gastrointestinales: historia de al menos dos síntomas gastrointestinales distintos al dolor.

  3. un síntoma sexual: historia de al menos un síntoma sexual o del sistema reproductor distinto al dolor.

  4. un síntoma pseudoneurológico: historia de al menos un síntoma o déficit que sugiere una condición neurológica que no se limita al dolor.

C. 1) o 2):

  1. tras el examen apropiado, ninguno de los síntomas del criterio B puede ser explicado completamente por una condición médica general conocida o por los efectos directos de una sustancia: drogas, medicación

  2. cuando existe una condición médica general relacionada, los síntomas físicos o el deterioro resultante es mucho mayor de lo que cabría esperar por la historia clínica, la exploración física o los hallazgos de laboratorio.

D. Los síntomas no son producidos intencionalmente ni fingidos (como en el trastorno facticio o la simulación).


Trastorno somatoforme indiferenciado

Para el DSM-III-R era una categoría para los cuadros clínicos que no reunían los criterios completos para el trastorno de somatización. El DSM-IV y el DSM-IV-TR siguen considerándolo como una categoría residual, pero añade 2 nuevos criterios diagnósticos. Uno referido a las consecuencias negativas que ocasionan los síntomas (C), y el otro a la producción deliberada de éstos (F). Se ha sustituido el criterio de exclusión “el trastorno no aparece en el curso de” por el de “el trastorno no se explica mejor por” otro trastorno mental.


Criterios para el diagnóstico del trastorno somatoforme indiferenciado según el DSM-IV-TR

A. Uno o más síntomas físicos: fatiga, pérdida de apetito.....

B. 1) o 2):

  1. tras el examen apropiado, los síntomas no pueden ser explicados completamente por una condición médica general conocida o por los efectos directos de una sustancia.

  2. cuando existe una condición médica general, los síntomas físicos o el deterioro resultante es mucho mayor de lo que cabría esperar por la historia clínica, la exploración física o los hallazgos de laboratorio.

C. Los síntomas originan malestar o deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento.

D. La duración de la alteración es por lo menos de 6 meses.

E. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental.

F. El síntoma no es producido intencionalmente ni fingido (como en el trastorno facticio o la simulación).


Hipocondría

La sintomatología esencial de la hipocondría según el DSM-III-R es la preocupación, miedo o creencia de tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de los signos o sensaciones físicas. La identificación de un error de pensamiento es clave en el diagnóstico. Hay dos problemas asociados a esta definición extensibles al DSM-IV. Uno hace referencia a la ausencia de claridad en la conceptualización de la hipocondría como "miedo a" o "creencia de" padecer una enfermedad grave. La definición engloba tanto a los pacientes convencidos de que están enfermos (convicción de enfermedad) como a aquellos que temen enfermar (fobia a la enfermedad).

Warwick y Salkovskis consideran que en los dos casos la ansiedad ha sido condicionada a estímulos asociados a la enfermedad, pero en el caso de la fobia los estímulos son externos (hospitales), mientras que en el trastorno hipocondríaco los estímulos son internos (sensaciones corporales). Además, el fóbico se enfrenta a la ansiedad evitando el estímulo temido, mientras que el hipocondríaco recurre a conductas dirigidas a neutralizar la ansiedad.

Marks sugiere que cuando los miedos implican síntomas corporales múltiples y diversidad de enfermedades se habla de hipocondriasis, y cuando el miedo se concentra en un síntoma o enfermedad únicos, de fobia a la enfermedad o nosofobia. Según Fava y Grandi el aspecto más distintivo de la hipocondría es la resistencia a la información médica tranquilizadora. La fobia a la enfermedad se caracteriza por la especificidad y estabilidad longitudinal de los síntomas y por la cualidad fóbica de los miedos que suele manifestarse en forma de ataques más que una preocupación constante.

El segundo problema afecta al criterio diagnóstico relativo a que el miedo de tener o la creencia de que ya se tiene una enfermedad persiste a pesar de las explicaciones médicas. Según Salkovskis y Warwick se trata de que persiste debido a la repetida información médica tranquilizadora, no a pesar de. El diagnóstico del trastorno depende no solo de las características clínicas del sujeto, sino también de las actuaciones que realizan los médicos. Estos autores también han puesto en tela de juicio este criterio a tenor de las siguientes consideraciones: 1) en determinados contextos, los pacientes no tienen posibilidad de acceder a la información médica, 2) algunos pacientes evitan consultar al médico, 3) es frecuente que los pacientes hipocondríacos busquen que se les tranquilice por otros medios, y 4) no se define el tipo de información tranquilizadora que no es efectiva.

Starcevic afirma que este aspecto definitorio es susceptible de una doble interpretación, pues por una parte existe algo inherente a la hipocondría que impide que las explicaciones sean efectivas, y por otra las explicaciones ordinarias de "sentido común" resultan ineficaces en este trastorno. Según él la definición actual de hipocondría es errónea debido a que implica que cualquier información tranquilizadora tiene un poder convincente por naturaleza ante el cual cualquier individuo debería responder con una mejoría sintomática.

El estudio de Chorot y colbs revela que los síntomas asociados a la activación autónoma tienden a ser más elevados en los pacientes con pánico en contraste con los hipocondríacos cuya tendencia se focaliza en presentar síntomas más difusos y síntomas físicos de no activación. El grupo con diagnóstico de pánico además exhiben mayor comorbilidad con agorafobia, mientras que la hipocondría aparece más vinculada a síntomas somatoformes.

El DSM-IV incluye explícitamente la fobia a la enfermedad dentro de los trastornos de ansiedad (fobia específica) y señala que la distinción entre hipocondría y fobia específica depende de la existencia o no de convicción de enfermedad. Por otra parte sigue manteniendo sin variaciones la cuestión de la información tranquilizadora, ya que se plantea que el miedo de que el sujeto está enfermo persiste a pesar de las exploraciones realizadas y las explicaciones dadas por el médico.


Criterios para el diagnóstico de hipocondría según el DSM-IV-TR

A. Preocupación por el miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave que se basa en la interpretación errónea que hace la persona de sus síntomas somáticos.

B. La preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicación médica apropiadas.

C. La creencia en A no es de intensidad delirante (trastorno delirante tipo somático), y no se restringe a una preocupación circunscrita acerca de la apariencia (como el trastorno dismórfico corporal).

D. La preocupación origina un malestar o deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral y otras áreas importantes de funcionamiento del individuo.

E. La duración es de al menos 6 meses.

F. La preocupación no se explica mejor por TAG, TOC, trastorno de pánico, episodio depresivo mayor, ansiedad de separación u otro trastorno somatoforme.

Especificar: Con pobre insight (Si la mayor parte del tiempo la persona no reconoce que la preocupación por tener una enfermedad grave es excesiva o poco razonable).


Los rasgos característicos de la persona hipocondriaca son:

  • Ansiedad.

  • Rasgos de personalidad compulsivos.

  • Estado de ánimo decaído.

  • Tendencias de "doctor shopping".

  • Exacerbación de las relaciones médico-paciente.

  • Deterioro de la capacidad para el funcionamiento social.

  • Deterioro de la capacidad para el funcionamiento laboral.

  • Preocupación por dolores insignificantes.

  • Preocupación por toses sin importancia.

  • Preocupación por la peristalsis.

  • Escasa relaciones sociales.

  • Necesidad de explicar con detalle su historia médica

Las características psicológicas y clínicas centrales en la hipocondría según Warwick y Salkovskis son:

  • Preocupación por la salud.

  • Insuficiente patología orgánica que justifique las preocupaciones expresadas.

  • Atención selectiva a los cambios o características corporales.

  • Interpretación negativa de signos y síntomas corporales.

  • Atención selectiva y desconfianza de la información médica y no médica.

  • Búsqueda persistente de explicaciones/comprobación del estado corporal/información.

Trastorno de conversión

En el DSM-III-R se contemplaba una concepción muy amplia del síntoma de conversión, pues incluía tanto los que sugerían un daño neurológico (parálisis) como los que afectaban al sistema vegetativo (vómitos) y al endocrino (embarazo fantasma).

Cloninger recomienda que el trastorno de conversión se restrinja a los síntomas neurológicos, idea que ha recogido el DSM-IV. Algunos autores han sugerido que el fenómeno de conversión debería ser considerado como un síntoma en vez de cómo un síndrome. El aspecto básico de este trastorno es la presencia de síntomas o déficit no deliberados que afectan al funcionamiento motor voluntario o sensorial, lo que hace pensar en la existencia de una condición médica general. En su inicio o exacerbación están implicados factores psicológicos.


Criterios para el diagnostico del trastorno de conversión según el DSM-IV-TR

A. Uno o más síntomas o déficit que afectan a la función motora voluntaria o sensorial, y que sugieren una condición neurológica u otra condición médica general.

B. Se considera que los factores psicológicos están asociados al síntoma o déficit, debido a que el inicio o exacerbación está precedido por conflictos y otros estresores.

C. El síntoma no se produce de manera fingida ni intencionalmente.

D. Tras el examen clínico apropiado, el síntoma o déficit no puede ser explicado completamente por una condición médica general, por efectos de una sustancia o por una conducta o experiencia culturalmente normales.

E. El síntoma o déficit origina malestar y deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento del sujeto, requieren atención médica. (nuevo)

F. El síntoma o déficit no se limita al dolor o a una disfunción sexual, no acontece exclusivamente durante el curso del trastorno por somatización, y no se explica mejor por otro trastorno mental. (nuevo)

Especificar tipo de síntoma o déficit (subtipos):

  • Con síntoma o déficit motor.

  • Con síntoma o déficit sensorial.

  • Con crisis o convulsiones.

  • Con sintomatología mixta.


Trastorno dismórfico corporal

Se cuestiona la adecuación de incluir este trastorno entre los somatoformes. Es similar al TOC, aunque tienen también diferencias. Algunos sostienen que hay que diferenciar entre dismorfofobia primaria y secundaria. Según el DSM IV, la característica esencial de este trastorno es la preocupación excesiva por alguna anomalía física leve o inexistente.


Criterios para el diagnóstico del trastorno dismórfico corporal según el DSM-IV-TR

A. Preocupación por un defecto imaginado en la apariencia. Si existe una leve anomalía física, la preocupación de la persona es excesiva.

B. La preocupación origina angustia o deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral, u otras áreas importantes del funcionamiento del individuo.

C. La preocupación no se explica mejor por otro trastorno mental (ej: insatisfacción por la forma y tamaño corporal en la anorexia nerviosa).


Las variaciones respecto al DSM-III-R son:

  • Desaparición de la indicación de que la creencia en la existencia de un trastorno físico no alcance una intensidad delirante, lo que posibilita el diagnóstico concurrente entre trastorno dismórfico corporal y trastorno delirante (tipo somático).

  • Se matiza, amplia y reformula la consideración de que la alteración "no aparece únicamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o transexualismo" (C).

  • Inclusión del criterio B.

Phillips señala que las quejas suelen ser concretas, pero no son infrecuentes otras de carácter vago e inespecífico. Los sujetos pueden estar preocupados por diferentes aspectos corporales en distintos momentos o por varios a la vez. Las quejas más frecuentes en el trastorno dismórfico corporal son:

  • Defectos faciales: arrugas, manchas, cicatrices, marcas vasculares, acné, palidez o rojez de la tez, hinchazón, asimetría o desproporción facial, excesivo vello facial, anormalidad del pelo.

  • Defectos en la forma, tamaño u otras características de diversas partes de la cara/cabeza: nariz, ojos, párpados, cejas, orejas, boca, labios, dientes, mandíbula, barbilla, mejillas, cabeza.

  • Defectos de otras partes del cuerpo: genitales, senos, nalgas, abdomen, brazos, manos, pies, piernas, caderas, hombros, columna vertebral, piel.

Trastorno de dolor (antes dolor somatoforme)

La sintomatología esenciar que caracteriza a este trastorno es la presencia de dolor en una o más partes del cuerpo que constituye el aspecto central de la sintomatología clínica y que alcanza un nivel de gravedad suficiente como para justificar la atención clínica.


Criterios para el diagnóstico del trastorno de dolor según el DSM-IV-TR

A. El dolor en una o más zonas anatómicas es el núcleo predominante de la sintomatología clínica, y su gravedad justifica la atención médica.

B. El dolor origina malestar o deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento del paciente.

C. Se considera que los factores psicológicos tienen un papel importante en el inicio, exacerbación o mantenimiento del dolor.

D. El síntoma o déficit no es producido intencionalmente ni fingido (como en el trastorno facticio o la simulación).

E. El dolor no se explica mejor por un trastorno del estado de ánimo, ansiedad o psicótico, y no cumple los criterios para la dispareunia.

Codificar:

  • Trastorno de dolor asociado a factores psicológicos: los factores psicológicos desempeñan un papel relevante en el inicio, gravedad, exacerbación o mantenimiento del dolor. Si existe una condición médica general, ésta no tiene un papel importante en el inicio, gravedad, exacerbación o mantenimiento del dolor. Este tipo de trastorno de dolor no debe diagnosticarse si también se cumplen los criterios para el trastorno de somatización.

  • Trastorno de dolor asociado a factores psicológicos y a enfermedad médica: tanto los factores psicológicos como una condición médica general tienen papeles importantes en el inicio, gravedad, exacerbación o mantenimiento del dolor.

Especificar (para ambos tipos)

  • Agudo: duración inferior a 6 meses.

  • Crónico: duración de 6 meses o más.


En el DSM-IV se aprecian matices importantes en relación con del DSM-III-R. Se ha reemplazado la categoría de dolor somatoforme por la de trastorno de dolor. Incluye dos tipos de trastorno de dolor: el asociado a factores psicológicos y el asociado a factores psicológicos y a una condición médica general. Para ambos subtipos debe indicarse, de acuerdo con la duración superior o inferior a 6 meses, si es crónico o agudo. Se incluye un tercer subtipo, el trastorno de dolor asociado a una condición médica general, que no se cataloga como trastorno mental. Retoma la indicación del DSM- III incorporando en el diagnóstico la exigencia de factores psicológicos involucrados. Por último, se han añadido dos criterios de exclusión: el síntoma o déficit no es simulado ni refleja un trastorno facticio y ningún otro trastorno mental posibilita una mejor comprensión de la alteración, ya que ésta no reúne los criterios para el diagnóstico de la dispareunia.


Rasgos característicos de las personas con dolor somatoforme

  1. quejas excesivas de dolor en ausencia de evidencia física,

  2. doctor shopping,

  3. uso excesivo de analgésicos,

  4. parestesia: sensación de hormigueo o pinchazo,

  5. espasmos musculares,

  6. historia de síntomas de conversión: ceguera...,

  7. estado de ánimo disfórico

  8. peticiones de intervención quirúrgica.


Trastorno somatoforme no especificado

Al igual que el DSM-III-R, el DSM-IV-TR considera que se asignarían a esta categoría los trastornos con síntomas somatoformes que no reúnan los criterios de ninguno de los trastornos somatoformes específicos, como:

  1. Pseudociesis: falsa creencia de estar embarazada asociada a signos objetivos de embarazo, como aumento del abdomen, amenorrea…

  2. Un trastorno en el que haya síntomas físicos no psicóticos de menos de 6 meses de duración.

  3. Un trastorno en el que haya síntomas físicos no explicables con duración inferior a 6 meses y que no se deban a otro trastorno mental.

Diagnóstico diferencial

Para un diagnóstico diferencial de los trastornos somatoformes hay que tener en cuenta los factores psicológicos que afectan al estado físico. Existen factores psicológicos que afectan negativamente a una determinada condición médica general diagnosticada. En cambio en los trastornos somatoformes está o no presente o es insuficiente para dar cuenta de los síntomas físicos. A su vez, la presencia de enfermedad física también debe contemplarse, pues puede coexistir con la somatización y la hipocondría. Hay que tener especial cuidado con alteraciones orgánicas que manifiestan síntomas somáticos vagos y múltiples (esclerosis múltiple…).

El DSM-IV en relación con el trastorno de somatización propone 3 características que hacen pensar que no encontramos ante este trastorno y no ante una condición médica general, aunque éste trastorno puede coexistir con otras enfermedades: 1) múltiples sistemas orgánicos implicados, 2) inicio temprano y curso crónico sin indicios o anomalías que supongan un cambio estructural, y 3) ausencia de resultados de laboratorio que indiquen la existencia de una condición médica general.

En el caso de la hipocondría, también debe considerarse para el diagnóstico diferencial la presencia de una enfermedad física verdadera (enfermedades tiroideas). Según Dubovsky los síntomas físicos difusos pueden hacer que permanezcan ocultos signos indicativos de trastorno mental orgánico (quejas más variables e inconsistentes). El diagnóstico diferencial se efectuará mediante cuidadoso examen del estado mental (pruebas de atención, concentración y memoria).

Los trastornos somatoformes implican síntomas físicos que se estima que no se encuentran bajo el control voluntario del sujeto, y se diferencian de la simulación y de los trastornos facticios en función de ese criterio de intencionalidad. En la simulación el individuo finge conscientemente estar enfermo con el fin de conseguir unos incentivos externos (remuneración monetaria).

En los trastornos facticios el único propósito es asumir el rol de enfermo y someterse a las exploraciones y tratamientos médicos. Sabe lo que tiene que hacer para producir los síntomas, pero no sabe qué motivo le lleva a actuar así. Una estrategia que puede ayudar a discriminar entre trastornos somatoformes, trastornos facticios y simulación consistiría en considerar la conciencia que posee el sujeto sobre la motivación de su conducta.

En el trastorno de conversión no es consciente ni de estar haciendo algo ni de la motivación remota de la sintomatología.

Diferencias entre simulación y somatización

Simulación Somatización

El paciente es consciente de la simulación de la enfermedad.

Los síntomas no son producidos conscientemente, pero son soluciones inconscientes a conflictos difíciles.

Los síntomas dan como resultado una ganancia significativa evidente.

La ganancia secundaria sólo es un aspecto del cuadro e implica una ganancia interpersonal (por ejemplo, satisfacer necesidades de dependencia) más que una ganancia económica o legal.

Historia previa de conducta antisocial y/o adicción a drogas.

Ausencia de historia previa de conducta antisocial

Trastorno de personalidad, especial/ personalidad antisocial o límite.

La somatización es una forma de vida, pero no son tan prominentes otros signos de trastorno de personalidad.

El paciente se vuelve amenazador cuando se le hace frente y entonces abandona repentinamente el hospital, la sala de emergencia o la clínica.

El paciente se indigna o se pone ansioso cuando se sugiere una causa psicológica, pero se vuelve más dependiente.

Respecto a los trastornos del estado de ánimo, la aparición de cambios físicos son habituales en estos trastornos (fatiga, pérdida de apetito, disminución de actividad…). A diferencia de los trastornos de somatización, estos síntomas se limitan a los episodios de estado de ánimo deprimido. Si se cumplen criterios para ambos diagnósticos, el DSM-IV permite el diagnóstico de ambos trastornos.

En cuanto a los trastornos de ansiedad, en el trastorno de pánico también existe sintomatología diversa, pero solo surge durante los ataques. Los dos trastornos pueden coexistir. En el TAG también se dan múltiples síntomas, pero el foco de ansiedad y la preocupación no se restringe a la sintomatología física.

Tanto la hipocondría como el trastorno dismórfico corporal pueden ser diagnosticados conjuntamente con el TOC si las conductas compulsivas del sujeto no se limitan a la preocupación por la enfermedad (hipocondría) o por el aspecto físico (trastorno dismórfico). En la fobia social también coexisten preocupaciones por defectos reales en la apariencia, pero a diferencia del trastorno dismórfico no perturba ni incapacita al sujeto.

En cuanto a los trastornos psicóticos hay que decir que en la hipocondría la creencia del sujeto no llega a tener una magnitud delirante. Por otra parte, la esquizofrenia con ideas delirantes somáticas debe distinguirse de la quejas no delirantes del trastorno por somatización (en raras ocasiones se dan conjuntamente). Las alucinaciones del trastorno de somatización o del trastorno de conversión, se distinguen de las que ocurren en un trastorno psicótico en:

  • El sujeto mantiene intacto el insight.

  • No se acompañan de otros síntomas psicóticos.

  • Implican más de una modalidad sensorial.

  • Tienen un contenido ingenuo, fantástico y pueril.

  • Suelen tener un significado psicológico.

  • El sujeto tiende a describirlas como un relato interesante.

Respecto a las disfunciones sexuales en el DSM-IV los síntomas de conversión que afectan al funcionamiento sexual se consideran como disfunciones sexuales (no como trastorno de conversión). También hay que tener en cuenta otros dos grupos de trastornos con los que establecer el diagnóstico diferencial, que son los trastornos del sueño (insomnio primario, hipersomnia primaria, narcolepsia, relacionado con la respiración, trastorno del sueño del ritmo circadiano y parasomnia) y los trastornos alimentarios: anorexia y bulimia nerviosa.

La diferenciación entre los distintos tipos de trastornos somatoformes también ha de ser contemplada. Siguiendo las indicaciones del DSM-IV, en el transcurso del trastorno por somatización puede haber preocupaciones por el miedo a tener o la creencia de que ya se tiene una enfermedad grave, síntomas de dolor vinculados a factores psicológicos, así como síntomas de conversión; sin embargo, si estas características aparecen únicamente en el curso de este trastorno no se establece el diagnóstico adicional de hipocondría, trastorno de dolor asociado a factores psicológicos ni trastorno de conversión. Cuando existen síntomas de dolor tampoco se utiliza esta última categoría, sino la de trastorno de dolor.

Tanto en la hipocondría como en el trastorno de conversión pueden detectarse síntomas pseudoneurológicos. La hipocondría el sujeto se preocupa porque considera dichos síntomas como manifestación de una enfermedad importante. En la conversión el aspecto nuclear es el síntoma en sí mismo ya que el sujeto puede mostrar una relativa falta de preocupación por la naturaleza o implicaciones de los síntomas (belle indifférence).

El trastorno dismórfico corporal también difiere de la hipocondría y el trastorno de conversión en que el énfasis se sitúa en la preocupación por un defecto imaginado o leve problema real en la apariencia física y no en la preocupación por una enfermedad importante (hipocondría) ni en un síntoma o déficit del funcionamiento motor voluntario o sensorial (trastorno de conversión).

Clasificación según la CIE-10

Según la CIE-10 el rasgo principal se caracteriza a los trastornos es la presentación reiterada de síntomas somáticos acompañados de demandas persistentes de exploraciones clínicas, a pesar de repetidos resultados negativos de exploraciones clínicas y de continuas garantías de los médicos de que los síntomas no tienen una justificación somática.

Trastorno de somatización

Pautas generales para el diagnóstico de este trastorno:

  • Síntomas somáticos múltiples y variables para los que no se ha encontrado una adecuada explicación somática que han persistido al menos durante dos años.

  • La negativa persistente a aceptar las explicaciones o garantías reiteradas de médicos diferentes de que no existe una explicación somática para los síntomas.

  • Cierto grado de deteriodo del comportamiento social y fmiliar, atribuible a la naturaleza de los síntomas y al comportamiento consecuente.

Trastorno somatomorfo indiferenciado

Se asigna este diagnóstico cuando existen quejas somáticas múltiples, variables y persistentes, pero no se cumplen las pauta de diagnósticas para el trastorno anterior.

Trastorno hipocondriaco

Para poder diagnosticar el trastorno hipocondríaco se requiere que existan la creencia persistente, como mínimo, de una enfermedad organica importante que se oculta tras los síntomas a pesar de que las repetidas exploraciones no la hayan detectado, o la preocupación incesante por una supuesta deformidad física, así como la negativa a admitir las esplicaciones de los médicos que señalan la inexistencia de tal enfermedad o anormalidad.

Disfunción vegetativa somatomorfa

Para diagnosticar este trastorno con arreglo a la CIE-10 deben cumplirse los siguientes requisitos:

  • Síntomas persistentes y desagradables derivados de una hiperactividad del sistema nervioso vegetativo.

  • Síntomas subjetivos relativos a un sistema u organo corporal determinado.

  • Preocupación y malestar acerca de la posibilidad de sufrir una alteración grave de un órgano o sistema concreto que persiste a pesar de ñas repetidas explicaciones y garantias médicas.

  • Ausencia de una alterción significativa a nivel de estructura o función de los organos o sistemas implicados.

Trastorno de dolor somatomorfo persistente

El rasgo principal es la presencia de un dolor intenso y persistente que no puede ser explicado completamente apelando a un proceso fisiológico o un trastorno orgánico. El dolor suele aparecer en circunstancias que hace suponer que esta vinculado a conflictos o problemas o que permite que al paciente reciba mayor atención o apoyo por parte de los médicos y otras personas significativas para él.

Otros trastornos somotomorfos

Se incluyen:

  • Globo histérico.

  • La tortículis psicógena

  • Movimientos espasmódicos psicógenos.

  • El prurito psicógeno. La dismenorrea psicógena.

  • El rechinar de dientes.

Trastorno somatomorfo sin especificación

Engloba:

  • El trastorno psicofisiológico sin especificación.

  • El trastorno psicosomático sin especificación.

Trastornos disociativo (de conversión)

Características:

  • Perdida parcial o completa de la integración normal entre ciertos recuerdos del pasado.

  • La conciencia de la propia identidad.

  • Ciertas sensaciones inmediatas.

  • El control de movimientos.