Obesidad desde el punto de vista médico

La obesidad se define como una acumulación excesiva de tejido adiposo, que se traduce en un aumento del peso corporal (Saldaña y Rossell, 1988). Por tanto, la obesidad es una excesiva acumulación de grasa producida por un equilibrio energético positivo (se ingieren más calorías de las que se gastan a diario). La causa más frecuente de esta enfermedad es la exógena o nutricional aunque es importante reseñar que puede padecerse obesidad por determinadas enfermedades endocrinológicas (hipotiroidismo, síndrome de Cushing, hipogonadismo primario o síndrome del ovario poliquístico), síndromes genéticos (de Bardet y Biedl, de Alstróm o de Prader y Willi) y por lesiones hipotalámicas (Saldaña y Rosell, 1988).

Es importante recalcar que la obesidad está asociada con diversas enfermedades (lo que se conoce como comorbilidades), como dislipemias, diabetes de tipo 2, hipertensión arterial, artropatía degenerativa o síndrome de apnea del sueño (Saldaña y Rosell, 1988).

El parámetro utilizado para medir la obesidad es el índice de Masa Corporal (IMC), que representa el cociente de dividir el peso en kilogramos por la talla en metros cuadrados (Saldaña y Rosell, 1988). Habitualmente se considera normal el peso inferior al cociente de 25, sobrepeso los valores entre 25 y 29,9 kg/m2 y obesidad, los valores iguales o superiores a 30 kg/m2 (WHO, 2000). En casos de valores del IMC iguales o superiores a 40, se trataría de obesidad mórbida (Rubio y Moreno, 2004).

Respecto de España, de los estudios realizados se deduce un aumento de la tasa de prevalencia de la obesidad en los últimos años (Gutiérrez-Fisac, Banegas, Rodríguez Artalejo y Regidor, 2000; Gutiérrez-Fisac, Regidor, Banegas y Rodríguez Artalejo, 2005). Así, la primera medición arro­jaba el 7,8% mientras que en la última el por­centaje había subido hasta el 14,5%, lo que ponía de manifiesto la magnitud que estaba adquiriendo este problema de salud. Es importante recalcar que en los estudios de prevalencia de la obesidad también se pone de manifiesto la existencia de muchos obesos con un nivel socioeconómico bajo (Gutiérrez-Fisac, 1998), así como con niveles inferiores de educación (Aranceta et al., 2003).