Aplicaciones de la psicología social

¿Hace la psicología una contribución significativa a nuestras vidas? Este era el título de un artículo con que Philip George Zimbardo (2004) pretendía rendir homenaje a George A. Miller en reconocimiento a la alocución que éste había dirigido en 1969 a los miembros de la Asociación Estadounidense de Psicología o APA (American Psychological Association) tras su nombramiento como presidente. En ella, Miller animaba a los psicólogos a entregar la psicología a la gente, es decir, a ocuparse de las realidades cotidianas, a compartir sus conocimientos con la sociedad y a ser relevantes. En su opinión, había llegado la hora de que el conocimiento acumulado por la disciplina se difundiese a la sociedad en su conjunto y pudiese beneficiar a todos.

Lo sorprendente no era la llamada en sí. Lo sorprendente era el hecho de que la hiciera precisamente G.A. Miller, uno de los psicólogos más destacados de su generación, con relevantes logros científicos. Sin embargo, Miller, en el momento estelar de su nombramiento como presidente de la asociación de psicólogos más poderosa del mundo, habló de entregar la psicología a la gente en lugar de referirse a sus conocidas y premiadas investigaciones sobre cognición.

El impacto de aquella alocución continúa vigente en la actualidad. Así lo demuestra el hecho de que trabajos como el de Ross (2004) y el de Epstein (2006), entre otros, la utilicen como referencia. Miller reconocía la amplitud y profundidad de los conocimientos psicológicos, los logros pasados y actuales de la psicología como ciencia. Precisamente por ello veía motivos que justificaban el planteamiento de esta exigencia a los psicólogos. De manera sintética, cabe destacar tres: escasa conciencia en la disciplina sobre su responsabilidad frente a la sociedad, falta de fluidez en la relación con los medios de comunicación y falta de contacto con la gente (Zimbardo, 2004).

En este capítulo inicial se tratará de explicar por qué hay que dar una respuesta afirmativa a la pregunta de Zimbardo ya que, en efecto, la psicología hace una contribución significativa a nuestras vidas.