12.6. Perspectivas en el estudio y tratamiento de la obesidad

6.1. Temas Relevantes En El Ámbito De La Obesidad

A pesar de los muchos esfuerzos que se han venido realizando en los últimos años para que la población afectada por obesidad disminuya, los resultados que se están obteniendo de las intervenciones bien preventivas bien paliativas que se realizan son bastante desalentadores ya que la epidemia de la obesidad avanza sin que seamos capaces de frenarla.

La mayoría de gente que sigue un tratamiento para la obesidad es capaz de perder peso, pero tan sólo un pequeño porcentaje de ellos es capaz de mantener los cambios que realizaron en sus comportamientos y estilo de vida para prevenir la recuperación del peso. Por ello, es ampliamente aceptado que la obesidad es un trastorno crónico y como tal debe ser abordado. Como consecuencia de dicho planteamiento, se ha prolongado la duración de los tratamientos conductuales y cognitivo-conductuales e incluso, al finalizar los mismos, se ha incrementado el apoyo postratamiento que se proporciona a los pacientes.

Esta estrategia ha permitido que se demore el tiempo para recuperar el peso aunque los efectos obtenidos han sido limitados y no persisten en la mayoría de los casos.

La identificación de factores pre y post tratamiento que expliquen por qué solamente un porcentaje de personas que consiguen perder peso son capaces de mantener la perdida puede ser de gran interés. También puede ser de interés identificar los mecanismos psicológicos y los distintos procesos de cambio que emplean las personas en el curso del tratamiento, aspecto que en la última década han sido estudiados en algunas investigaciones.

No hay duda de que la explosión de las nuevas tecnologías en la última década y media y su amplia aplicación en el ámbito de la obesidad, ha facilitado que un mayor número de personas con este trastorno hayan podido acceder a tratamientos administrados vía Internet a través de Webs diseñadas para tal fin.

Las esperanzas puestas por numerosos investigadores en el éxito de las terapias de carácter biológico todavía no han podido ser satisfechas. Con relación a las intervenciones quirúrgicas, en los estudios realizados con pacientes con obesidad mórbida sometidos a cirugía bariátrica se ha observado que la pérdida de peso en el año siguiente a la intervención es de entre un 50 y 60%; sin embargo, a los tres años de seguimiento la pérdida de peso con relación a la pre-intervención es tan solo de aproximadamente el 16%. Los resultados de los ensayos realizados con terapia farmacológica, tampoco han satisfecho las esperanzas de los que trabajan en este ámbito ya que, de una parte, los resultados obtenidos en estudios que han empleado fármacos como el Orlistat muestran que sus efectos son limitados en el tiempo.

Finalmente, está demostrado que la forma más segura de combatir la obesidad adulta crónica es mediante el tratamiento de la obesidad infanto-juvenil. La intervención cognitivo-conductual orientada a modificar el cambio de estilo sedentario de los niños obesos parece ser una de las herramientas más eficaces para prevenir la obesidad adulta. En este sentido, urge desarrollar programas preventivos eficaces tanto para intentar frenar el desmesurado crecimiento de la obesidad de la edad adulta como el alarmante incremento en nuestro país de la obesidad infantil y adolescente.

6.2. Algunos Temas A Estudiar Sobre El Trastorno Por Atracón

Sin duda la investigación de las dos últimas décadas ha permitido confirmar que el TA debe ser considerado como una entidad diagnostica distinta de la bulimia nerviosa. Sin embargo, la investigación realizada ha seguido los criterios diagnósticos propuestos en el DSM-IV los cuales conviene recordar que nos definitivos y que es más que probable que se modifiquen en la nueva y próxima versión del DSM-V.

La modificación de dichos criterios conducirá a que en los próximos años se realicen nuevas investigaciones que aporten información sobre las características demográficas y clínicas de las personas que presenten TA. Es probable que como resultado de esta investigación futura se modifique el conocimiento que tenemos de las características clínicas de las personas con TA, a la vez que se pueda incrementar el conocimiento sobre las manifestaciones del trastorno en poblaciones que hasta la fecha han sido poco estudiadas como son, las personas con TA que no acuden a clínicas de tratamiento de la obesidad, los hombres de los cuales se tiene mucha menos información y, finalmente, la de niños y adolescentes.

Además de las características demográficas y clínicas de las personas con TA, creemos que va a ser necesario realizar mayor número de investigaciones que nos permitan clarificar con mayor precisión la etiología, curso y mantenimiento del trastorno. La clarificación del papel que juegan el seguimiento de dietas y el afecto negativo en el inicio y mantenimiento del TA parece fundamental para determinar qué tipo de tratamientos pueden ser más ventajosos para las personas que han llegado al trastorno por una u otra vía.

A pesar de los grandes avances de la investigación sobre TA todavía quedan muchas cuestiones por responder.

No hay duda que el trastorno es complejo y que el solapamiento del mismo con la obesidad hace más difícil su estudio. Sin embargo, el gran interés por el tema, probablemente como consecuencia de la epidemia de obesidad que nos rodea, permitirá que en los próximos años se pueda dar respuesta a muchas de las cuestiones que aquí planteamos.

6.3. El Futuro De La Investigación En El Síndrome De Ingesta Nocturna

En comparación con el ámbito de la obesidad y del trastorno por atracón, la investigación sobre el síndrome de ingesta nocturna está en sus inicios. Muchos son los temas que deben ser abordados en los próximos años en este campo. En primer lugar, será de gran ayuda para los investigadores y los clínicos poder disponer de unos criterios unitarios para identificar a las personas que sufren SIN.

En segundo lugar, también será de utilidad poder llegar a distinguir claramente el SIN de otros trastornos de ingesta nocturna como, por ejemplo, del “trastorno de alimentación relacionado con el sueño”, el cual parece ser comórbido a otros trastornos del sueño como el sonambulismo. La identificación de las características comunes y diferenciales entre ambos trastornos será de gran interés y nos permitirá tener mayor conocimiento sobre las variables demográficas y clínicas más relevantes de las personas que tienen SIN.

En tercer lugar, es de interés que se pueda llegar a dilucidar si la ingesta nocturna precede y contribuye al desarrollo de la obesidad o si por el contrario el SIN es una consecuencia de la obesidad. Hasta el momento se han llevado a cabo varios estudios que nos muestran resultados opuestos.

En cuarto lugar, es importante que en los próximos años se realicen estudios de prevalencia entre los distintos grupos, clínicos y no clínicos, con obesidad y sin obesidad. Esto será posible si los investigadores y clínicos de los distintos ámbitos que puedan estar implicados se ponen de acuerdo para trabajar de forma coordinada.

En quinto y último lugar, una mejor caracterización de las personas que sufren SIN puede facilitar el desarrollo de las mejores terapias posibles para abordar este problema. El SIN puede ser tratado con TCC, con terapia de luz brillante, con técnicas de relajación y con medicación. Sin embargo, el escaso número de pacientes tratados con cualquiera de estas intervenciones y los breves seguimientos realizados no nos permiten indicar la superioridad de un tratamiento sobre otro.