5.3. Modelos explicativos de la fobia social

A pesar de los avances producidos en el campo de la fobia social, todavía no se conocen claramente los factores etiológicos de este trastorno o las interrelaciones entre las variables individuales y del ambiente que llegan a producirla.

Posiblemente, uno de los modelos integradores más actuales sea el de Kimbrel, que se destaca por ilustrar cómo lo que podrían denominarse “factores de vulnerabilidad” se convierte, bajo ciertas condiciones y circunstancias, pero no en otras, en factores causales para la fobia social.

3.1. Variables Biológicas

3.1.1. La heredabilidad del miedo

Los datos han sido hallados a partir de estudios con gemelos. Según los informes, la heredabilidad del miedo está entre un 28%, hasta un 51%, lo que significa una moderada influencia de la genética en el desarrollo de la fobia social.

3.1.2. Vulnerabilidad del sistema nervioso autónomo (SNA)

Parece que existe una mayor labilidad del SNA entre quienes tienen un mayor nivel de gravedad en el espectro de la ansiedad social. La elevada activación autónoma de estas personas se manifiesta mediante síntomas como taquicardia, sudor y temblor cuando sienten que están bajo evaluación u observación. La hipótesis que se plantea es que esto se debe a una producción exagerada de catecolaminas en condiciones estresantes o al aumento de la sensibilidad ante la elevación normal de las catecolaminas en respuesta al estrés.

3.1.3. El temperamento

Concretamente la inhibición conductual en la infancia, está estrechamente asociada con la fobia social en la adolescencia. La inhibición conductual es un patrón conductual y emocional constante frente a situaciones, lugares, personas y objetos desconocidos o novedosos, caracterizado por la lejanía, la precaución, el realizar pocos intentos de aproximación, el aislamiento, la quietud, las muestras de timidez y el permanecer callado.

3.1.4. La sensibilidad a la ansiedad

Los sujetos con fobia social, con frecuencia realizan una interpretación inadecuada de sus sensaciones corporales, pues tienen la creencia de que las sensaciones de la ansiedad son indicativas de un daño fisiológico, psicológico o social.

3.2. Variables Del Ambiente/Contexto

Entre los factores ambientales que contribuyen a la aparición y mantenimiento de la fobia social se pueden mencionar largos periodos de separación de los padres durante la infancia o inicio de la adolescencia, perdida de alguna relación cercana con un adulto sobre todo en caso de los varones, la historia de psicopatología de los padres particularmente de ansiedad social y haber sufrido algún tipo de intimidación o abuso en la infancia.

3.3. El Aprendizaje De Los Miedos Sociales

No es frecuente que un sujeto con fobia social describa un único suceso traumático como inicio de la fobia. El miedo va aumentando gradualmente como resultado de repetidas experiencias productoras de temor o por medio del aprendizaje social. A veces esto ocurre en un momento de estrés o de elevada activación, cuando las respuestas de temor se aprenden fácilmente.

Una interpretación amplia de la teoría de los dos factores de Mowrer sirve para explicar la adquisición y mantenimiento de las reacciones fóbicas. Los síntomas de la fobia social constituyen una respuesta condicionada adquirida por medio de la asociación entre el objeto fóbico y una experiencia aversiva. Una vez que se ha adquirido la fobia, la evitación de la situación fóbica reduce la ansiedad condicionada, reforzando consecuentemente la evitación.

Esta evitación mantiene la ansiedad, ya que hace difícil aprender que el objeto o la situación temidos no son de hecho peligrosos o no tan peligrosos como piensa o anticipa el paciente. Los pensamientos pueden servir también para mantener el temor, pensamientos sobre síntomas somáticos, sobre las posibles consecuencias negativas de las actuaciones, etc.

Otra explicación sobre la adquisición de la fobia social a través de la exposición a situaciones sociales aversivas señala que, además de los patrones de respuesta emocional asociados con dichas situaciones y la consecuente producción de conductas dirigidas a disminuir de forma inmediata el malestar experimentado, está el hecho de que la situación social adquiere para la persona un valor informativo de gran relevancia. A partir del condicionamiento, a esa situación se la considera como un evento que predice, con gran fiabilidad, la aparición de otros elementos considerados como amenazas para la integridad personal y, por ello, prepara su organismo para la huida o la evitación. Dada la capacidad de generalizar los aprendizajes, las cogniciones relacionadas con la amenaza de sufrir alguna humillación, quedar en evidencia o ser rechazado, van configurando patrones de pensamiento y creencias desadaptativas, como la necesidad de ser aprobado y aceptado por los demás, que, al estar automatizados, no tienen la posibilidad de ser cuestionados por los individuos, dando por cerrado y definitivo el ciclo de pensamiento-conducta-emoción de una manera disfuncional.

Con frecuencia, y más en la infancia, se reciben mensajes relacionados con el control de la conducta social. Esto es habitual y necesario para el proceso de socialización. Sin embargo, en algunas ocasiones se ofrecen mensajes que tienen dos efectos: por una parte, inhiben comportamientos socialmente competentes y, por la otra, aumentan las creencias o pensamientos distorsionados, como, por ejemplo, la necesidad de aprobación o de caer bien a los demás, produciendo una preocupación excesiva hacia ello.

Finalmente, entre las formas de adquirir los temores sociales cabe mencionar el condicionamiento vicario. Según este paradigma, observar a los demás experimentando ansiedad en situaciones sociales puede conducir a que el observador tema esas situaciones. Bruch, Heimberg, Berger y Collins encontraron que los padres de los sujetos con fobia social evitaban ellos mismos las situaciones sociales, aunque también se conoce que el porcentaje de sujetos que adquiere la fobia social por esta vía es bajo.

3.4. Un Modelo Integrador Para La Explicación De La Fobia Social Generalizada

Kimbrel propone un modelo del desarrollo y mantenimiento de la fobia social generalizada que podría servir de base para las futuras investigaciones orientadas a establecer un marco ampliamente aceptado de la fobia social. Dicho modelo se basa en la teoría de la sensibilidad al refuerzo, que postula que hay tres subsistemas del cerebro que subyacen a las diferencias individuales en personalidad, psicopatología y sensibilidad al refuerzo. Estos sistemas cerebrales se denominan “sistema de lucha-huida-inmovilidad” (SLHI), “sistema de aproximación conductual” (SAC) y “sistema de inhibición conductual (SIC). El modelo supone que hay diferentes vías para el desarrollo de la FSG, incluyendo factores de riesgo, que aumentarían la probabilidad de que se desarrollase este trastorno, y factores de protección, que la disminuirían.

3.4.1. Causas distales de la fobia social generalizada

3.4.1.1. Factores genéticos

Según este modelo, la vulnerabilidad inicial de una persona hacia la FSG es principalmente el resultado de influencias genéticas en el funcionamiento del SIC y del SLHI. Cuando son niños, sería de esperar que los sujetos que están predispuestos genéticamente a desarrollar elevados niveles de reactividad del SIC y del SLHI mostrasen altos niveles de inhibición conductual (IC) y timidez, mientras que cuando son adultos se esperaría que manifestaran elevados niveles de neuroticismo, ansiedad-rasgo y timidez.

3.4.1.2. Temperamento

Se supone que las influencias genéticas sobre la sensibilidad del SIC y del SLHI producirán diferencias temperamentales entre los niños. Se plantea que la IC es el rasgo temperamental de los primeros años que mejor refleja la elevada sensibilidad de estos dos sistemas. Así, los niños con una elevada IC tiene un alto riesgo de desarrollar una FSG. Por el contrario, los niños desinhibidos o con una baja IC tiene un riesgo bajo de desarrollar una FSG. Se plantea también que los individuos con elevada sensibilidad del SIC y del SLHI son especialmente vulnerables ante experiencias aversivas futuras, que deberían aumentar aún más su riesgo de desarrollar una FSG.

3.4.1.3. Experiencias de sensibilización y habituación social

El modelo plantea que las experiencias sociales de sensibilización aumentan el riesgo de desarrollar una FSG al aumentar la sensibilidad del SLHI a los estímulos sociales. Por su parte, las experiencias sociales de habituación pueden producir una reducción de la ansiedad social a través de la disminución de la sensibilidad del SIC y del SLHI.

3.4.1.4. Experiencias estresantes

La exposición a niveles elevados de estrés sería otra vía a través de la cual las experiencias ambientales podrían modificar las vulnerabilidades genéticas y temperamentales de la FSG. Parece que el SIC es muy vulnerable a los efectos del estrés, por lo que los individuos expuestos a elevados niveles de estrés se vuelven más vulnerables a los efectos de futuras experiencias sensibilizadoras y estresantes debido al aumento de la sensibilidad del SIC, por lo que aumenta su riesgo hacia la FSG.

3.4.1.5. Sensibilidad del SAC

El modelo que propone Kimbrel plantea que la baja sensibilidad del SAC es un factor de riesgo temperamental añadido que aumenta el riesgo hacia la FSG al facilitar la actividad del SLHI. Por el contrario, se considera que una elevada sensibilidad del SAC es un factor protector en el desarrollo de la FSG porque es una antagonista de la actividad del SLHI.

3.4.2. Causas proximales de la fobia social generalizada

3.4.2.1. Variables situacionales

Se supone que el nivel de ansiedad que experimenta una persona en una situación social determinada es, en parte, una función de las variables situacionales presentes. Así, por ejemplo, se supone que el grado de ansiedad que una persona experimenta en una situación determinada se corresponde con su potencial:

  1. De evaluación negativa y
  2. De refuerzo

3.4.2.2. Diferencias individuales en el procesamiento de la información y en la sensibilidad del SIC y del SLHI

Se supone que las diferencias individuales en la sensibilidad del SIC y del SLHI ante las señales sociales son determinantes más potentes de la magnitud de la respuesta de una persona a situaciones sociales específicas.

Esto se debe a que las personas con una elevada sensibilidad del SIC y del SLHI se supone que perciben las situaciones sociales nuevas o ambiguas como más amenazantes que los demás. Así, esos sujetos manifestarán un aumento de la inhibición y de la activación, un aumento de la atención hacia las amenazas potenciales y un aumento de las conductas evaluadores del riesgo en esos tipos de situaciones.

3.4.2.3. Estímulos estresantes actuales

La sensibilidad del SIC y del SLHI aumentará bajo condiciones de estrés. Así, bajo condiciones estresantes, es más probable que los sujetos con una FSG perciban las situaciones sociales como amenazantes y muestren, como consecuencia, un aumento de la evitación y la ansiedad social.

3.4.2.4. Factores de mantenimiento

Se plantean tres procesos diferentes para el mantenimiento de la FSG:

  1. En primer lugar, se supone que el procesamiento sesgado de la información que tiene la gente con FSG cuando se enfrenta a situaciones sociales reales ocurre también cuando se enfrenta a situaciones sociales potenciales, de modo que es frecuente que las evite si son percibidas como amenazantes.
  2. En segundo lugar, los comportamientos de evitación que realizan las personas con FSG son reforzados negativamente por la disminución de la ansiedad. De esta forma se aumenta la probabilidad de futuras conductas de evitación del pasado.
  3. En tercer lugar, es probable que la gente con FSG manifieste una pobre actuación en situaciones sociales y de evaluación como producto de un aumento de la ansiedad y de la atención hacia amenazas potenciales. Además, puede que la fobia social se encuentre asociada a déficit reales en habilidades sociales. En ambos casos, estos comportamientos sociales problemáticos podrían llevar a una retroalimentación negativa por parte de los demás y servirían para aumentar aún más los temores sociales de los individuos.