2.4. Propuesta de integración de la terapia de conducta

Entre los elementos característicos de la terapia de conducta en el momento actual está la importancia de los aspectos emocionales. De modo que si se consideran dichos factores en el marco del análisis funcional de la conducta cabría hacer un planteamiento que orientara la formulación teórica y la intervención. El interés por tomar un punto de partida psicopatológico común se ha reconocido también como especialmente relevante.

Gross y Thompson han propuesto un modelo de regulación emocional que señala el proceso a través del cual se produce una adecuada regulación de la emoción o, por el contrario, pueden tener lugar disfunciones que den lugar a trastornos o problemas concretos que requieran de una intervención terapéutica. El primer elemento es previo a la situación que originará la emoción, lo primero que ha de hacerse es seleccionar la situación en cuestión, del conjunto más amplio de elementos estimulares presentes. Una vez que una situación es seleccionada, la modificación de la situación es algo que la persona hace para modificar su impacto emocional.

La situación sin embargo tiene diferentes elementos y fuentes de estimulación, por ello la persona despliega su atención de modo que elije atender a unos aspectos y no a otros. Una vez que el foco de atención se centra en lo que considera relevante, la persona pone en marcha el proceso de valoración que supone un cambio cognitivo al asignarle un significado. Todos estos elementos son previos al momento en que sobreviene la emoción, entonces y una vez que aparece ésta, considera como respuesta a los elementos antecedentes, se produce la modulación de la respuesta que supone incidir directamente sobre la emoción.

Barlow ha propuesto un protocolo de tratamiento aplicable a los trastornos emocionales: trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y posiblemente a otros trastornos con un componente emocional destacado. Se trata de un protocolo que tiene un carácter modular, y que tiene las siguientes fases:

  1. En la fase de selección de la situación el problema más común es la evitación conductual, el paciente elude entrar en contacto con la situación estimular, ignorándola. La alternativa terapéutica es la exposición emocional, incluso sensorial, de observar y atender a dicha estimulación.
  2. Una vez en la situación, la alternativa inadaptativa más común es la evitación emocional, para ello se busca modificar la situación, por ejemplo usando claves de seguridad que contribuyen a reducir el malestar, este tipo de manipulaciones dificultan la regulación emocional, posibilitando un aumento del afecto negativo, reduciendo la habituación, entre otros efectos negativos para la solución del problema. El modo de solventar este problema es previniendo la evitación emocional, para ello pueden utilizarse pequeños experimentos o ensayos en los que el paciente puede comprobar que esas claves de seguridad que buscan suprimir la respuesta emocional tienen un efecto pasajero y que, por el contrario, contribuyen a mantener el problema a largo plazo.
  3. En la fase de desplegado de la atención hay diversas estrategias que suponen un problema para la regulación emocional. Entre ellas cabe señalar la distracción, la rumiación y la preocupación. La alternativa terapéutica es la aceptación emocional y la experimentación de lo que acontece desde una perspectiva no valorativa, tal y como se propone desde la perspectiva mindfulness.
  4. La valoración abre el paso a dotar de significado a los elementos antecedentes del momento actual. La forma inadecuada de proceder a este nivel es actuar de forma cognitiva sobre lo que se siente en ese momento descontextualizándolo. Una actuación adecuada es la revaloración situacional que tiene en cuenta los elementos antecedentes así como el sentido de acción.
  5. La respuesta en sí también es objeto de regulación. La forma inadecuada de hacerlo es mediante su supresión, esto es impidiendo o dificultando la expresión emocional, esto puede ejercer una regulación momentánea de la emoción pero contribuye a que el problema persista. El modo adecuado de regulación es actuando de forma opuesta a ésta, esto es, actuando como si la emoción fuera distinta.