Conclusiones sobre los trastornos de la eliminación

En el tratamiento de la enuresis nocturna, la primera conclusión a la que se llega fácilmente, tras la revisión de las diferentes estrategias utilizadas en su tratamiento es que, en general, el tratamiento conductual de la enuresis tiene un adecuado apoyo empírico.

De las diferentes estrategias empleadas, la alarma urinaria sigue siendo el método más utilizado, tanto de forma aislada como formando parte de otros procedimientos de intervención. A lo largo de los años se ha desarrollado un amplio conjunto de investigaciones que lo avalan como un «tratamiento bien establecido» para la enuresis nocturna, el procedimiento más efectivo según Brown, Pope y Brown (2010). La eficacia del entrenamiento en retención de orina como método aislado en el tratamiento de la enuresis es, sin embargo, bastante limitada, por lo que su utilización suele integrarse en programas de tratamiento más amplios. Asimismo, señalar la eficacia del entrenamiento en cama seca, que normalmente conjuga la utilización de los dos métodos anteriores, y que puede considerare también como un procedimiento cuya eficacia está «bien establecida» para el tratamiento de la enuresis nocturna.

Finalmente, señalar la paradoja que supone que un tratamiento de eficacia probada, como es la alarma urinaria (sola o formando parte del entrenamiento en cama seca), sea relativamente desconocido tanto por los padres, que normalmente comienzan por buscar ayuda médica, como por los médicos que son consultados por dicho problema y que habitualmente comienzan por prescribir fármacos, una aproximación terapéutica menos eficaz (Houts, 2003; Brown, Pope y Brown, 2010). Aunque desde el ámbito psicológico no pueda equipararse la potencia promocional que tienen los laboratorios farmacéuticos, nuevamente de acuerdo con Brown, Pope y Brown (2010), debería priorizarse un esfuerzo de difusión de la eficacia de la alarma urinaria como un paso necesario para el manejo de este problema tan frecuente en la infancia.

En el caso de la encopresis el panorama no está tan claro. Ninguno de los tratamientos revisados se encuentra en el momento actual empíricamente validado, y el problema no parece ser la falta de trabajos ni la ausencia de eficacia de los tratamientos que en ellos se utilizan sino, como señalan McGrath, Mellon y Murphy (2000), la debilidad metodológica de la mayor parte de los estudios publicados.

En su trabajo sobre la eficacia de los tratamientos de la encopresis, Bragado (2003) expone, entre otras, la revisión realizada por McGrath y cols. (2000), en la que se afirma que en el momento actual no existe ningún tratamiento que cumpla los requisitos de «tratamiento bien establecido», pero al menos existen cuatro intervenciones que pueden ser calificadas como «tratamientos probablemente eficaces»:

  1. Tratamiento médico (sin fibra) más reforzamiento positivo, con un porcentaje de éxito del 73%.
  2. Tratamiento médico completo más reforzamiento positivo, porcentaje de éxito 51%.
  3. Tratamiento conductual (reforzamiento positivo y entrenamiento en relajación del esfínter) más tratamiento médico completo, porcentaje de éxito 78%.
  4. Tratamiento médico completo más biofeedback centrado en la contracción paradójica, tasa de éxito 55%.

Finalmente, parece adecuado concluir, de acuerdo con Bragado (2003) que en el ámbito de la encopresis se necesitan nuevos estudios con el adecuado control metodológico, para poder dilucidar si cada una de las técnicas por separado es o no superior al no tratamiento, así como para conocer qué aportan cada uno de los componentes de los tratamientos combinados a la eficacia total de la intervención, o saber para qué tipo de pacientes es útil cada estrategia concreta.